El español no es únicamente un idioma compartido por más de 600 millones de personas: también es un territorio cultural, político y emocional en permanente...
- 08/03/2015 01:00
¿Qué más se puede escribir sobre el mar? No hay figura que no sea tan literaria como ésta y más en nuestros países tan vinculados con el mar. Desde los griegos, desde la Odisea, sabemos que el mar puede ser libertad y prisión, origen y destino. Y no hay en la literatura panameña una figura tan recurrente como el mar, porque sin ésto, hay que decirlo, Panamá no sería el Panamá que conocemos. No sería el Panamá que es puente como muy bien lo escribe el poeta Javier Alvarado: ‘Ella se hizo puente/ Se hizo Panamá’. Y este Panamá puente es la condición de existencia de todo un país que, como Panamá, depende del mar para vivir.
Este poeta en la mejor tradición de la poesía panameña ha escrito una elegía en tres partes que él denomina tablas. Cada tabla es un recorrido en verso libre de un impulso lírico donde se entrecruzan metáforas sobre el mar, mitos ancestrales, lectu ras de reconocidos escritores y hasta menciones a la cultura de masas como la película Piratas del Caribe , donde Jonny Depp interpreta al enigmático y peripatético capitán Jack Sparrow.
En este sentido, la propuesta es interesante porque une la cultura de élite con la cultura de masas y el poemario mismo es un viaje por el mar que nos lleva a los Estados Unidos, a Europa, a Suramérica, una trayectoria de remenbranzas, reflexiones e imágenes. Pero, en efecto, a pesar de este movimiento, el autor pone en el centro de su poemario a Panamá y al Caribe. Es aquí donde vemos que todavía perviven determinadas imágenes del Caribe que no dejan de ser estereotipos, lugares comunes, como cuando el autor nos dice: ‘El Caribe es esa noción de ser/ Ese tambor primigenio atornillado a la cadera‘. Ya estas imágenes son muy fáciles sobre el Caribe. Hay que ir más allá de los cocos, piratas y tambores. Pero esto no quita que su canto sobre el Caribe carezca de fuerza y ofrezca destellos verdaderamente propios cuando nos dice: ‘La muerte me llevará a todos los puertos/ E irá doblando mis pantalones y mis restos de equipaje’. Aquí encontramos al poeta Alvalrado, que sabe que la poesía, entre otras cosas, tiene algo que ver con lo más íntimo de todos nosotros: el miedo.
Del poemario me parece que uno de los mejores logrados es ’Boca La Caja’, un caserío de la ciudad de Panamá entre el mar y los rascacielos. Es una resistencia. Pero no solo por hacer referencia a esta amenaza de una ciudad que se va tragando todo (a pesar que la renovación del Casco Viejo y de Panamá Viejo solo es posible comprenderlo –paradójicamente– por el re-descubrimeinto del pasado y la memoria a lo interno de esa ciudad que, como lo afirma el poeta, destruye y construye todo) sino porque nos conecta también con los ’Pueblo Perdidos’ de Gil Blas Tejeira, una novela que recrea a este país: ‘¿A dónde va Boca la Caja con sus centellas/ Y sus muertes? ’.