Un ajuar funerario de un gran señor enterrado en una tumba de más de mil años de antigüedad en El Caño, un sitio arqueológico situado en la zona central...
- 25/06/2023 00:00
La Operación Esperanza cumplió su objetivo el 9 de junio del presente año de encontrar con vida a Lesly (13), Soleiny (9), Tien Noriel (4), y Cristin Neryman (1), cuatro niños indígenas quienes se perdieron en la selva de Guaviare luego de que su avioneta estrellara y perdieran la vida 3 adultos, entre ellos, su progenitora.
Las Fuerzas Militares de Colombia, más de 150 soldados, indígenas locales y perros rastreadores se sumergieron en la frondosidad de la selva con el fin de poder gritar “Milagro, milagro, milagro, milagro”, palabra que habían acordado anunciar por cada niño si los encontraban vivos.
Pero el 18 de mayo, supuso una nueva misión para el equipo militar colombiano luego de que un miembro de su grupo se haya extraviado durante el operativo. Wilson no es un integrante cualquiera.
Su cuerpo se forma de cuatro patas, un pelaje corto y liso entre tonos marrones y negros, orejas erguidas y un sentido de olfato muy ágil para una multitud de usos en el campo de la detección. Un macho entre los 61 y 66 cm de altura y de 25 a 34 kg. Su porte da la impresión de elegancia y robustez y su postura se mantiene alerta para cumplir con sus tareas.
El can, de raza Pastor Belga Malinois, ha formado parte de las Fuerzas Militares de Colombia desde que era un cachorro, cumpliendo el entrenamiento necesario en “búsqueda y rescate de personas vivas”, tal cual lo explicó a La Estrella de Panamá, el coronel del Ejército colombiano, Gustavo Narváez.
“Wilson tiene dos años de vida los cuales han sido vividos en entrenamiento junto a nuestro equipo y específicamente su guía”, enfatizó.
El 18 de mayo, el K9 realizó sus tareas de búsqueda como se hacía desde hace días pero este día, el perro no regresó. Fue llamado por su amo y no hubo respuesta o retorno del can. “Durante este tiempo, nuestra prioridad era encontrar a los niños, por lo que nuestras energías se centraban en Operación Esperanza, como tal”, explicó el coronel.
“Al encontrarlos y darles la atención médica necesaria, pudimos comenzar el rastreo de nuestro perro Wilson y desde entonces hemos tenido alrededor de 60 hombres tratando de dar con su paradero”, enunció.
La selva del Guaviare es una frondosidad amazónica con una complicada zona boscosa y humedad cerca del 80%, donde habitan todo tipos de animales como tigrillos, perros de agua, venados negros, boas, culebras de cuatro narices, serpientes cascabel, y jaguares, animales que fácilmente pudiesen identificar a Wilson como parte de su dieta. En sus 104 kilómetros predominan las altas lluvias con un promedio de 330 milímetros sobre todo, en los meses de mayo y junio.
Un área de gran riesgo, por lo que el equipo militar colombiano se encuentra día a día agotando esfuerzos con la misión de encontrar a ese miembro fiel, gran amigo del hombre, que se les extravío ya hace más de 35 días en la peligrosa selva del Guaviare.
Wilson llegó a las Fuerzas Militares de Colombia muy poco después de nacer. “Llegó a nosotros siendo un cachorro y enseguida comenzó su entrenamiento policial”, explicó el coronel Narváez.
“Wilson tiene dos años de vida los cuales ha vivido en entrenamiento de búsqueda y rescate de personas vivas. Su entrenamiento ha sido arduo y largo”.
Narváez explicó que parte de su entrenamiento consistió en oler prendas de ciertas personas con el fin de que en el canino los encuentre. “Al cumplir el objetivo, se le incentiva con juguetes y bocadillos”, enunció. “Wilson es un perro muy bien entrenado y fue clave en nuestra misión de encontrar a los niños extraviados en la selva”.
Los militares quienes formaron parte de Operación Esperanza, están seguros de que el K9 se mantuvo firme a la misión, incluso después de separarse de su manada puesto que al encontrar las huellas humanas de los menores de edad, estas iban acompañadas con las huellas de un can, muy parecidas a las de Wilson. Algunos medios afirman que la mayor de los hermanos, Lesly, les explicó que parte de su recorrido en la selva fue acompañado de un perro muy parecido al can policial.
El coronel Narváez explicó al diario que desde el 9 de junio, al cumplir con la Operación Esperanza, sus esfuerzos se redireccionaron a encontrar a su fiel integrante del cuerpo militar. “Actualmente tenemos a más de 60 hombres quienes están insertados en la selva junto al amo de Wilson”.
“Se están utilizando diferentes técnicas como la voz del guía en perifoneo, la ubicación de su comida favorita en puntos estratégicos donde creemos el perro pudo haber estado, estamos regresando a los espacios donde vimos a Wilson por última vez o donde hemos encontrado sus huellas. De igual manera hemos retomado el recorrido que abarcamos mientras buscábamos a los niños”.
Lo cierto es que el equipo se encuentra esperanzado de encontrar al miembro de cuatro patas. “Los hombres tienen la expectativa, esperanza y fe de encontrar con vida al perro”, expresó el coronel. “No hemos disminuido las técnicas y procesos con los cuales estamos buscando a Wilson. Al contrario, pensamos que cada día tenemos la oportunidad de abarcar más terreno e implementar nuevas técnicas de búsqueda con la intención de encontrarlo”.
El reto de esta misión no solo ha implicado encontrar a Wilson, sino hacer caso omiso a todas las versiones que se han escuchado por parte de grupos indígenas u otras personas, o leído en distintos medios de comunicación.
El diario El Tiempo publicó información sobre Mia Vanegas, una mujer quien se ha hecho famosa porque supuestamente tiene la habilidad de comunicarse con los animales. Vanegas asegura que Wilson es un alma que ha cumplido su propósito y que la respuesta a todo “es el amor”.
“Las almas tienen misiones, las almas tienen propósitos y él cumplió su propósito” aseguró en su cuenta de Tik Tok.
El Tiempo también publicó una nota donde explicó que la comunidad indígena tiene la seguridad de que el animal “quedó en el Guaviare como ofrenda”.
Jesús Dagua, miembro de la Guardia Indígena del Cauca, aseguró que Wilson “Fue intercambiado. Quedó como ofrenda por los espíritus que tenían a los niños”. El coronel Narváez y su equipo prefieren hacer caso omiso a todas estas versiones y mantenerse con “lo real y verídico”, tal cual comentó al diario panameño.
“Yo puedo confirmar que Wilson se perdió el 18 de mayo mientras estábamos haciendo una de las exploraciones para buscar a los niños extraviados. El perro salió a cumplir sus tareas y no regresó donde su amo. Esto es lo verídico y la versión con la que nos quedamos hasta el momento, haciendo caso omiso a todo lo que hemos leído y escuchado”.
El coronel agregó que desde el 18 de mayo, han logrado ver al canino dos veces pero no ha sido tan fácil atraparlo. “Lo hemos visto el 20 de mayo y el 6 de junio”, comentó. “En ambos encuentros, el amo no ha estado presente. El momento en que el grupo está frente a frente con Wilson es de 5 a 10 segundos donde se encuentran a unos 15 a 20 metros de distancia, lo cual en la selva es una distancia difícil de recorrer por lo que nos atraviesan árboles, ramas y demás. Wilson al ver a los militares, huye y se adentra en la selva nuevamente”.
La primera parte de Operación Esperanza culminó el 9 de junio cuando se logró encontrar con vida a los cuatro niños indígenas extraviados por 40 días. Sin embargo, la operación supuso una segunda misión con el fin de encontrar a un fiel miembro de las Fuerzas Militares de Colombia y el equipo policial se mantiene esperanzado de poder cumplir el operativo.
“Por el momento no tenemos la intención de frenar la misión y tenemos todas nuestras esperanzas y fuerzas puestas en poder encontrar a Wilson a como de lugar”, expresó Narváez.