Las cifras forman parte de las proyecciones de la cartera agropecuaria del Banco Nacional de Panamá, donde existen unos 5,400 productores activos. El banco...
- 08/03/2026 00:00
En un mundo que pondera el éxito como el significado último de la vida, nos olvidamos rápido de aquellos que lucharon por conquistar un sueño, pero que la consagración no les sonrió por un conjunto de razones adversas.
Jorge Luis Borges planteaba que “hay derrotas que tienen más dignidad que la victoria”. La hermosa lógica del poeta argentino no se cumple con aquellas películas nominadas al premio Oscar que se van sin ninguna estatuilla dorada que vanagloriar en sus redes sociales.
Es verídico que una nominación equivale a prestigio porque es una validación profesional de los pares y a las producciones de recursos limitados le sabe a gloria la difusión que obtienen con estar nominadas al Oscar.
Pero al final llega la frustración cuando de acuerdo a la percepción general estos filmes carecían de la suficiente reputación y jerarquía institucional por quedar fuera del palmarés, por lo que merecen sufrir de dos letales enfermedades: la estigmatización y la subvaloración.
Quedarse a las puertas del galardón no debería reducir su relevancia estética ni sus méritos artísticos, pero ese resultado se procesa como el motivo idóneo para ser excluidas de la narrativa histórica del cine occidental y, por ende, les cuesta para la posteridad ser referentes culturales de excelencia.
Porque el fuerte del Oscar es procrear vencidos. En sus categorías hay cinco candidatos (salvo mejor película del año donde puede llegar hasta 10). Luego de abrir el sobre para saber el nombre del ganador de un aparte, habrá cuatro filmes o artistas que quedaron huérfanos de beneficios.
¿Pierden porque el cine de autor está demasiado lejos del séptimo arte industrial? ¿Porque plantean estilos, temáticas o géneros con escaso peso mediático? ¿Por qué previo al Oscar no ganaron en los festivales de Berlín, Sundance o Toronto? A veces sí.
En otras, pasa porque desarrollaron estrategias promocionales carentes de agresividad o a falta de financiamiento sus campañas de promoción no fueron tan prolongadas, o porque les faltó tener alianzas sólidas dentro de los grandes estudios de Hollywood o contaron con un presupuesto reducido para el networking.
En la ceremonia de la edición 98 -organizada por los más de diez mil miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas- habrá producciones que llegarán con pocas nominaciones, lo que les brinda muchas opciones de marcharse a casa sin recompensa.
El evento ocurrirá el 15 de marzo en el Dolby Theatre de Los Ángeles y traerá consigo un enorme nada para los largometrajes Bugonia (Irlanda), de Yorgos Lanthimos y Train Dreams (Estados Unidos), de Clint Bentley (ambas con 4 nominaciones).
Igual sin resultados se irán Blue Moon (EU), de Richard Linklater; Sirat (España), de Oliver Laxe y Un simple accident (Irán), de Jafar Panahi (todas con dos nominaciones), igual se irán en blanco otras cintas de ficción que tiene una nominación: If I Had Legs I´d Kick You (EU), de Mary Bronstein; Sawt al-Hind Rajab (Túnez), de Kaouther Ben Hania y Song Sung Blue (EU), de Craig Brewer.
Hay un selecto colectivo de títulos que en esta temporada llegaron a la competición con un número plural de nominaciones, aunque eso no les brinda respiro en esta carrera de nadar contra la corriente.
Por ejemplo, Marty Supreme (EU), de Joshua Safdie, tiene 9 nominaciones. ¿Estará en esa lista en la que nadie quiere ser agregado? Ha comprado bastantes números de la rifa durante las últimas semanas.
El único Oscar de Marty Supreme es (¿era?) para Timothée Chalamet como actor principal, categoría que ganó en el Globo de Oro y en los Critics Awards. Ambos galardones dan distinción y publicidad positiva gratuita, pero brindan cero seguridad por motivos democráticos prácticos: no hay académicos entre la prensa extranjera y un grupo reducido de críticos conforman la Academia de Hollywood.
Timothée Chalamet se le ha ido entre las manos la gloria tras perder en el Bafta, donde brilló Robert Aramayo por I Swear. ¿Qué tiene esto de especial? La Academia de Cine y Televisión Británica es la institución internacional con más votantes después de Hollywood.
En el Sindicato de Actores (el gremio estadounidense con más integrantes con derecho a voto al Oscar) una de las sorpresas fue que actor principal recayó en Michael B. Jordan por Sinners (EU), de Ryan Coogler y al estadounidense-francés de 30 años solo le quedó poner su rostro más radiante ante las cámaras que lo enfocaron.
Hay dos largometrajes que andan arrastrando la pena de la incertidumbre: la noruega Sentimental Value (9 nominaciones), de Joachim Trier y la brasileña O Agente Secreto (4 nominaciones), de Kleber Mendonca Filho.
Antes que Sean Penn se alzara como el actor de reparto en los BAFTA y en el Sindicato de Actores por One Battle After Another (EU), del director Paul Thomas Anderson, el gran favorito de esa categoría era Stellan Skargard por Sentimental Value.
Parece que este drama familiar sobre un irresponsable padre cineasta que tiene dos hijas desatendidas tiene más chance de conseguir el dorado símbolo como película internacional tras su goleada en el BAFTA, el Goya, el César, Cannes y los Premios del Cine Europeo. Su mayor rival en ese aparte es El agente secreto.
Si esto se transforma en realidad, El agente secreto hará el viaje de retorno a la tierra de la samba con la ilusión de lo que pudo ser.
Uno, nada más
Si bien al día de hoy no se sabe quién dará el discurso de agradecimiento como actor principal, es seguro quién sí se quedará con el de interpretación femenina.
Hamnet (Reino Unido), de Chloé Zhao, llegará el domingo 15 de marzo con 8 nominaciones, pero es bastante probable que solo se lleve uno: actriz principal para Jessie Buckley por entrar en la piel de Agnes, la esposa de William Shakespeare, en esta tragedia familiar adaptada de la novela homónima de Maggie O’Farrell.
Otra que deberá estar contenta con un Oscar es F1: La película (EU), drama sobre automovilismo de Joseph Kosinski, que ostenta 4 nominaciones y que se deberá conformar con la estatuilla dorada al mejor sonido.
¿Se lograr salir a flote tras el hundimiento? Muchas películas sucumben en las bravías aguas de la invisibilidad luego de la ceremonia del Oscar. Las sobrevivientes se reducen a unos pocos casos aislados.
Una muestra que la indiferencia de Hollywood no es el fin lo tenemos en The Social Network (EU), de David Fincher, que, aunque solo obtuvo distinciones en guion, montaje y banda sonora, sí adquirió una revalorización histórica, construyó un legado académico perdurable e ingresó al exclusivo nicho de película de culto, algo que no consiguió The King’s Speech (EU), de Tom Hooper, que ese mismo año 2011 la superó al recibir el Oscar a película, dirección, actor principal y guion original.