Según Díaz-Canel, las conversaciones han sido coordinadas con las principales instancias del Partido, el Gobierno y el Estado cubano
- 04/09/2014 02:00
Inocente y con un uniforme de escuela que vestía a sus 16 años, Leónidas se sentó frente al médico, y le dijo que tenía unos ganglios inflamados. Los primeros exámenes salieron bien, pero cuando le hicieron el de VIH le pidieron que los resultados los retirara con un mayor de edad. Fue con su papá..
Era VIH positivo. Se quedó de pie casi tratando de entender cómo esa única relación sexual le había condenado a lo que en ese momento no entendía muy bien qué era.
‘¿Que puedo hacer?’, preguntó el padre mientras sostenía el sobre..
‘Esperar’, dijo la doctora.
Aquello fue en los años 90 y en Panamá no se brindaba la terapia, por lo que el padre de Leónidas comenzó a buscar información.
Aquí la base de todo es la información, sin elementos adecuados, es casi imposible que una persona tome la decisión adecuada.
Leónidas trató de recordar las veces que obtuvo información y de cómo llegó a tener sexo sin protección con su pareja, también de 16 años.
En su casa jamás se habló se sexo y menos de preservativos. Sus primeras conversaciones la tuvo con amigos y amigas.
El autismo sexual en las familias panameñas es algo común, los padres se niegan a ofrecer información que ayudará a su hijo a tomar la decisión justa para su vida.
En adelante su vida continuó con la mayor normalidad posible, ofrecida por el apoyo familiar. Hoy Leónidas tiene 33 años, estudió, trabaja y cuida mucho su salud, recibiendo el tratamiento para que el VIH no pase a ser Sida.
‘La información me llegó de golpe’, explica quien protagoniza esta historia.
Sobre el sexo, sobre la transmisión, sobre los medicamentos y hasta los cuidados que debía tener, si quería llegar a tener una pareja en el futuro. Todo debió ser asimilado y tragado con el bajativo del 0+ que le tambaleó la vida, cuando aún no tenía la mayoría de edad.
Hoy Leónidas sabe todo lo necesario sobre el virus de inmunodeficiencia adquirida, sobre el sida y de que esto se transmite y no se contagia. Es consciente de que hay mucha discriminación y que contra eso tendrá que luchar toda su vida.
Aquella noche en que su pareja le transmitió en VIH todo hubiera cambiado si en su casa le hubiesen hablado de sexo y sus consecuencias. El coito se daría igual, pero con la información, dicha por la voz adecuada, Leónidas habría usado un preservativo. Lo cierto es que de los años 90 hasta el momento no ha cambiado mucho esta situación, las familias siguen evitando temas que —después de una forma u otra— tendrán que abordar, por ser parte de la naturaleza del ser humano. El sexo lo es. Hoy las cifras en Panamá y en la Organización Mundial de la Salud lo demuestran casi con crueldad.