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Ronda España: cinco tiempos para recorrer un país y abrir puertas a la educación
- 17/10/2026 11:28
Un ligero escalofrío en la piel, la música que acompaña la conversación y el borde frío de una copa que se levanta para brindar. La invitación es cerrar los ojos por un instante e imaginar España. Pero no hace falta tomar un avión: la experiencia comienza en el Hotel Riu, en Panamá, donde las mesas tienen nombres de ciudades españolas y cada plato promete una nueva parada.
Así se presentó Ronda España, la cena benéfica organizada por la Asociación de Damas Españolas Panameñas (ADEP), una velada que propuso recorrer el país europeo a través de sus sabores, su música y sus tradiciones. La promesa de la noche no era únicamente sentarse a cenar, sino compartir una experiencia en la que cada tiempo de la comida formaba parte de un viaje con un propósito: apoyar la educación de niños y jóvenes panameños.
La presentadora, Madelaine Leignadier, invitó a los asistentes a reconocer las ciudades que daban nombre a las mesas. Madrid, Sevilla, Salamanca, San Sebastián y otras localidades aparecieron en el mapa imaginario de la velada. También hubo espacio para recordar los vínculos históricos entre España y Panamá, con menciones a la fundación de la capital panameña, en 1519, y la de Natá de los Caballeros, en 1522.
La historia compartida sirvió como punto de encuentro entre los invitados. En la mesa principal estuvieron el embajador de España en Panamá, Moisés Morera Martín, y su esposa, Paula Acuña Raga, junto a María del Pilar Vázquez, presidenta de la ADEP, miembros de la junta directiva, socias, benefactores y representantes del sector gastronómico.
Más allá de la ambientación y del menú, el motivo de la reunión estaba ligado a las oportunidades educativas. La ADEP celebra su labor de apoyo a niños y jóvenes mediante el programa de becas Ana María de Iriarte de Castillero, creado hace 19 años y que, según explicó su presidenta, ha permitido que más de 400 estudiantes accedan a oportunidades de formación.
Actualmente, 84 niños y jóvenes reciben apoyo de la asociación. La labor también se ha extendido a quienes acompañan su aprendizaje: este año, por primera vez, la organización becó a 10 educadores de dos escuelas de Natá para participar en el congreso Educamente, dedicado a la neuroeducación. Además, puso en marcha la entrega de mochilas con útiles escolares a sus becados y reforzó los talleres y las capacitaciones con especialistas.
“Una beca no solo es ayuda económica, es acompañar”, expresó Vázquez al explicar el sentido de estos programas. Su mensaje fue también una invitación a los asistentes a continuar respaldando la iniciativa para que ninguno de los 84 becados tenga que abandonar sus estudios y para que el próximo año puedan llegar a más estudiantes.
El embajador español vinculó ese propósito con una experiencia reciente en la comarca Ngäbe-Buglé. Durante su primer viaje al interior del país, visitó el Centro Educativo de Guaruminos, donde se instalaron equipos fotovoltaicos para dotar de electricidad a una escuela con 260 alumnos, como parte de un proyecto ejecutado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.
Morera Martín contó que le impresionó ver a los estudiantes caminar por las veredas con los zapatos en las manos para no dañarlos y la alegría que les produjo contar finalmente con electricidad en su escuela. Para el diplomático, esa experiencia resumía la importancia de abrir oportunidades educativas: la posibilidad de que los niños imaginen un futuro distinto.
También destacó el trabajo de la ADEP, una asociación con más de seis décadas de trayectoria, y señaló que la relación entre España y Panamá se construye no solo mediante acuerdos entre gobiernos, sino también a través de personas y organizaciones que trabajan juntas por los demás.
Con las palabras de bienvenida concluidas, la velada dio paso al menú de cinco tiempos, concebido como una ruta por distintas regiones y tradiciones culinarias españolas. La propuesta estuvo a cargo del chef ejecutivo del Hotel Riu, Eduardo Jiménez, junto a la chef Claudia Caicedo, de Casa Ibérica, responsable de la primera preparación.
El recorrido comenzó en Andalucía, con un salmorejo cordobés acompañado de crujiente de pan lavash, jamón ibérico, una preparación inspirada en la tradicional gilda del norte y boquerón. El plato abrió la experiencia con ingredientes asociados a distintas expresiones de la cocina española, mientras el maridaje propuesto fue un cóctel Reina Sofía, elaborado con cava rosado, saúco, limón y frambuesa.
La siguiente parada llevó a los comensales hacia el mar. Las zamburiñas rellenas con dados de mero llegaron en una salsa de inspiración balear, gratinadas con queso La Peral y acompañadas de polvo de pimientos de La Vera. Para este tiempo se propuso un maridaje con Mara Martín Godello, de la denominación de origen Monterrei.
Entre los platos principales, el menú incluyó un lomo de vacuno mayor sobre una mousse de palmito y castaña, con emulsión ahumada de anchoas y manchego y cebolla melosa de Rioja. El maridaje elegido fue Beronia. La propuesta conectó ingredientes y referencias de diferentes territorios en una misma preparación.
Antes del postre, un sorbete de pacharán con ají chombo funcionó como cambio de paladar. El recorrido cerró con una creación presentada bajo el nombre “Del Nervión al Duero paseando por Cataluña”, acompañada de esferas dulces de piñones y lágrimas de frambuesa, junto con cava Vilarnau.
Cada tiempo marcó una nueva parada en la experiencia, mientras la música y la conversación mantenían el ambiente de celebración. La gastronomía fue el hilo conductor de la noche, pero el destino final estaba fuera del salón: las oportunidades que puedan abrirse para los estudiantes gracias a la solidaridad de quienes participaron.
La velada también reservó un momento para reconocer a María Antonia Lida, distinguida como Dama del Año 2026 por su dedicación a la asociación. Durante el homenaje, la presidenta destacó su trabajo en las visitas a Natá, la organización de expedientes y el acompañamiento a los niños, así como su apoyo al comité de ventas.
Lida recibió el reconocimiento visiblemente emocionada y agradeció a sus compañeras por la distinción. El aplauso puso en primer plano el trabajo de quienes contribuyen a sostener los programas de la ADEP lejos del escenario y de los momentos de celebración.
Al final, Ronda España reunió cultura, gastronomía y solidaridad alrededor de una misma mesa. La experiencia propuso recorrer ciudades y sabores sin salir de Panamá, pero también recordó que el resultado más importante de la noche no se mide únicamente en platos servidos o brindis compartidos.