La ciencia en busca de la Estrella de Belén

  • 02/01/2026 00:00
Desde hace miles de años, historiadores de la ciencia y astrónomos han analizado qué evento astronómico real pudo hacer dado origen a la llamada ‘Estrella de Belén’

A lo largo de la historia, la humanidad ha observado el cielo en busca de patrones, señales y fenómenos extraordinarios. Uno de los más debatidos es un objeto celeste descrito como una luz inusual en el firmamento hace más de 2 mil años, conocido popularmente como la “Estrella de Belén”. Desde la astronomía moderna, este evento puede analizarse sin recurrir a explicaciones sobrenaturales, sino a fenómenos naturales bien documentados.

El primer punto de consenso entre los astrónomos es que no pudo tratase de una estrella real, ya que las estrellas no aparecen ni desaparecen repentinamente en escalas de tiempo humanas.

Y a partir de esta premisa, la ciencia ha evaluado diversas explicaciones basadas en fenómenos astronómicos observables.

La principal teoría sostiene que la Estrella de Belén fue una conjunción planetaria, un alineamiento visual especial entre cuerpos celestes. Específicamente, los científicos se centran en una serie de tres aproximaciones visuales entre Júpiter y Saturno que tuvieron lugar en el año 7 a.C.

¿Qué ocurrió? Debido a las órbitas y el movimiento de los planetas, vistos desde la Tierra, Júpiter y Saturno parecieron juntarse o encontrarse en la misma longitud eclíptica en tres ocasiones distintas ese año. Esta triple conjunción pudo haber sido interpretada como un presagio significativo por los astrónomos de la época, ya que Júpiter se asociaba con la realeza y Saturno con el pueblo judío.

En el siglo XVII, el astrónomo Johannes Kepler también planteó la idea de una conjunción entre Júpiter, Saturno y la Luna alrededor del año 6 a.C., aunque estudios más recientes han refutado la intensidad de brillo que él le atribuyó.

Otras hipótesis sugieren una nova (explosión en la superficie de una estrella) o una supernova (explosión cataclísmica de una estrella masiva), pero no hay evidencia estadística o remanentes que confirmen una explosión de este tipo hace unos 2 mil años. Además, los astrónomos de la antigüedad, conocidos por su meticulosidad, no registraron un evento de tal magnitud en ese periodo.

Otra posibilidad apunta a un cometa brillante que cruzó el firmamento. Se ha considerado que pudo ser el famoso cometa Halley, que se sabe pasó cerca de la Tierra alrededor del año 12 a.C. Esta teoría es menos aceptada porque en la antigüedad, los cometas eran vistos generalmente como presagios negativos de desgracias o calamidades.

Reconstrucciones astronómicas

La Estrella de Belén es uno de esos temas que, desde el punto de vista científico, no cuenta con evidencia concluyente que permita afirmar con certeza qué fenómeno astronómico específico dio origen a este relato, destaca Madelaine Rojas, doctora en ciencias físicas y matemáticas, directora ejecutiva del Centro de Innovación en Ciencias Espaciales de Panamá y docente de la Universidad de Panamá.

En torno a este evento, continua Rojas, se cuenta con un conjunto de hipótesis, apoyadas en reconstrucciones astronómicas, textos históricos y registros antiguos. Este caso es un excelente ejemplo de cómo la ciencia puede iluminar el pasado, pero también de sus límites cuando se enfrenta a la historia y la tradición, señala.

“Coincido con el consenso científico actual: la hipótesis más sólida es que la Estrella de Belén no fue una ‘estrella’ en el sentido físico, sino un fenómeno astronómico interpretado simbólicamente en su contexto cultural y religioso,” sostiene Rojas, primera y única mujer astrofísica panameña.

Ningún objeto astronómico conocido se comporta de la manera cómo se describe este suceso: una estrella que se moviera literalmente y se detuviera sobre un lugar específico, añade el ingeniero Juan José Pimento, especialista en ciencias y tecnologías espaciales y responsable de tecnologías críticas y emergentes de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).

“Eso, que la estrella se detuvo en un lugar, suena más como a una alineación planetaria, que, para esa época, en teoría, ocurrió, pero desde un punto de vista científico no tenemos forma de validar exactamente lo que fue la Estrella de Belén”, recalca Pimento.

Respecto a la teoría de la conjunción de Júpiter y Saturno, el ingeniero Joaquín Fábrega, director del Observatorio Panameño en San Pedro de Atacama en Chile y miembro de la Asociación Panameña de Aficionados a la Astronomía (APAA), resalta lo curioso que fue que este fenómeno ocurriera tres veces en el mismo año, cuando lo normal es que se registren cada 20 años.

“Júpiter y Saturno se alinearon con la constelación de Piscis. Júpiter era considerado la realeza, Saturno el destino y Piscis como Judea en la astrología de Mesopotamia”, apunta el también especialista en asteroides.

El ingeniero Louis Taylor, miembro de la APAA, se suma a las hipótesis de la conjunción de Júpiter y Saturno y al paso de un cometa, pero deja claro que un cometa no se aprecia como una estrella tan brillante como se ha plasmado a través del tiempo.

Fábrega agrega que entre el año 3 y 2 a.C. también se dio una conjunción de Júpiter y Venus, aunque el rango de la fecha de aparición dista del rango de nacimiento de Jesús (año 4 a.C).

Enigma astronómico

Lejos de ofrecer una respuesta definitiva, el análisis científico sugiere que el llamado fenómeno de la “Estrella de Belén” probablemente fue el resultado de uno o varios eventos astronómicos reales, combinados con interpretaciones culturales propias de su tiempo. La ciencia puede reconstruir con alta precisión el cielo del pasado, pero no puede determinar con certeza cómo esos fenómenos fueron interpretados ni qué significado se les atribuyó.

Desde la astronomía contemporánea, el tema permanece abierto no por falta de conocimiento científico, sino por la naturaleza histórica, incompleta y simbólica de las fuentes disponibles, coinciden las fuentes consultadas.

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