El diputado Eduardo Gaitán, ha asumido una postura firme frente a lo que considera una “lección que no debe repetirse”.
- 28/02/2026 00:00
Vamos a comenzar amigo lector con una estadística muy actualizada: En Panamá, cada día y medio (36 horas) una persona se suicida y diariamente hay 6 intentos. Un tema que, por muchas razones, se ha preferido mirar de reojo y no se toca abiertamente pese a ser un hecho innegable.
En mis talleres de lenguaje corporal y detección de mentiras hablo de que el cuerpo, siempre enviará señales voluntarias e involuntarias y que todos los seres vivos, absolutamente todos en este mundo, avisan acerca de: sus estados emocionales o físicos y siempre existirán banderas rojas.
¿Por qué no vemos esas banderas rojas? La primera razón es por algo llamado ceguera por inatención que es, nada más y nada menos, un fenómeno psicológico en el que una persona no percibe un objeto o evento obvio en su campo visual simplemente porque su atención está enfocada en otra tarea o estímulo. No se trata de un problema de la vista, sino de una falta de procesamiento perceptivo que puede llevar a omitir información importante y, en situaciones críticas, a cometer errores. Ello es parte de nuestro ADN y ha estado en todas las etapas evolutivas de la humanidad.
La segunda razón del porqué no vemos esas banderas rojas es, simplemente, porque no queremos, por la negación emocional; la cual es un mecanismo de defensa psicológica en el que una persona se niega a aceptar o reconocer la realidad de sus propias emociones o la de otros, viéndolas como dolorosas, incómodas o amenazantes. Esta conducta busca protegernos de la angustia, de LA verdad (no de la mía ni de la suya sino de LA verdad), dado que pueden generar malestar interno y obstaculizar el afrontamiento de situaciones importantes, como un trauma o una enfermedad grave o, lastimosamente, de los deseos suicidas (ideación autolítica).
¿Alguna vez ha escuchado frases como: “pero si estaba riendo con nosotros hace unos días”, “pero es que no se veía triste ni nada” cuando una persona se quita la vida? Pudo haberse dado uno de los dos factores explicados en los párrafos anteriores.
La palabra suicidio deriva etimológicamente del latín “sui” (sí mismo) y “caedere” (matar), de manera que literalmente puede traducirse como la acción de matarse a sí mismo. Sin embargo, en la práctica clínica, existen múltiples términos usados para referirse a las conductas suicidas, no existiendo una nomenclatura unánimemente aceptada por los investigadores y especialistas implicados en la atención al riesgo suicida, lo que puede ser fuente de confusión.
Existen múltiples etapas claves a las que se les debe prestar muchísima atención cuando comienzan a darse: 1) ideas pasivas de muerte (la persona hace preguntas etéreas, busca información sobre el más allá, cuestiona sobre la/su vida), 2) ideación autolítica o suicida (aquí comienzan aparecer mensajes particulares de forma verbal o escrita en especial en redes sociales y aumentan los tópicos sobre la muerte), 3) autolesiones (cortes en los brazos, moretones, hematomas o cambios físicos inexplicables, 4) Comunicación autolítica o suicida (la persona comienza a desprenderse de objetos muy personales, suele regalárselo a sus más allegados, hace testamentos, arregla o hace trámites legales en caso de ausencia, directamente dice que se cansó de vivir o intentarlo, que está harto de su vida y que se quiere morir, 5) intentos de actos suicidas y 6) lastimosamente, el suicidio mismo.
Responsablemente debo decir que ello no significa que las personas con conductas suicidas tengan que pasar obligadamente por todos estos escalones. Así, hay personas que consumen el suicidio en el primer intento, personas que intentan suicidarse varias veces si no lo consiguen la primera vez, personas que mantienen ideas de suicidio crónicas durante la mayor parte de su vida, pero no llegan a intentarlo en ningún momento, etc.
También debemos observar e identificar los factores de riesgo (FR), los cuales pueden ser: sociales, ambientales, fisiológicos, mentales, químicos o emocionales que aumentan la probabilidad de que una persona pueda cometer un acto suicida. La relación estadística entre diferentes factores de riesgo, está ampliamente documentada, pero su valor predictivo en los casos individuales es muy limitado. No obstante, la identificación de estos factores de riesgo va a ser clave por su estrecha relación con el aumento del riesgo. Además, algunos tendrán más peso específico que otros.
Muchos suelen pensar que si este tema no se toca no pasa y por ello se evade, sin embargo, Preguntar sobre la existencia de ideas suicidas o autolíticas no incrementa el riesgo de desencadenar este tipo de acto. De hecho, puede ser la única oportunidad, tal vez la última, de iniciar las acciones de prevención.
Si usted amigo lector se encuentra en medio de una situación similar con un familiar o amigo: 1) No juzgue, 2) No reproche su manera de pensar o actuar, 3) Tome TODO lo que la persona dice en serio, sin criticar, sin discutir, sin sarcasmos, ni desafíos. 4) no minimice lo que la otra persona dice, 5) No entre en pánico. 6) Adopte una disposición de escucha auténtica y reflexiva. 7) Comprenda que, por muy extraña que parezca la situación, nuestro familiar, amigo, compañero de trabajo o estudio, está atravesando por un momento muy difícil. 8) Emplee términos y frases amables y mantenga siempre una conducta de respeto. 9) siempre busque ayuda profesional (sea psicólogo, psiquiatra, bomberos, policía, sacerdote).
Debemos ser conscientes de que, a pesar de que identifiquemos las señales de alerta y pongamos en marcha todas las medidas preventivas recomendadas, es posible que no podamos controlar a nuestro familiar, amigo, pareja, compañero laboral o académico las 24 horas del día, no debiendo tampoco y, bajo ninguna circunstancia, adoptar el rol de un profesional de la salud. En caso necesario, los familiares y el entorno de la persona con riesgo suicida también deben solicitar ayuda especializada.
Mis más grandes respetos y oraciones para todos aquellos que pasaron o pasan por un momento complicado incluidas sus familias y, a ellos, este artículo. ¡NO están solos!