La inspiración de Don Quijote da vida a ‘Dulcinea’, la primera colección de Isabella Fiore

  • 07/07/2026 16:08
La diseñadora debuta con una colección inspirada en la belleza de lo cotidiano. La creadora prepara ahora una propuesta más arriesgada para el Panama Fashion Week 2026

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Desde el deseo de poner sobre el mapa algo propio que exprese ante el mundo su espíritu creativo, la diseñadora Isabella Fiore decidió fundar su taller Studio Fiore, con el que le da vida a diversas piezas de ropa que destacan por su variedad reflejada en lo variopinto de los diseños y los colores.

Su primera colección, lanzada el pasado 15 de junio, se denomina ‘Dulcinea’, un nombre que no solo es una oda a la novia imaginaria de Don Quijote de La Mancha, sino al más expreso deseo de vivir la vida con todos sus matices. Con ese mismo espíritu y energía, participará en la vigésimo cuarta edición del Panama Fashion Week, que este año se llevará a cabo del 24 al 27 de septiembre en la Ciudad de las Artes.

Egresada de la Universidad de Navarra (España) de Diseño con mención en Moda, Fiore complementó su formación profesional con su experiencia en Barcelona, donde trabajó junto a varias empresas de la industria de la moda que desarrollan productos para reconocidas marcas españolas como Bimba y Lola, entre otras.

Según relata Fiore a La Estrella de Panamá, la idea de tener su propio estudio de modas surgió desde su época universitaria, si bien el concepto no estaba del todo definido.

“Siempre tuve el deseo de crear algo propio. Esa idea fue tomando distintas formas; incluso pensé en llamarla Atelier Fiore. Fiore es mi apellido y significa ‘flor’ en italiano. Mi familia tiene raíces francesas, italianas y panameñas, y siempre me ha parecido un nombre muy bonito porque me encantan las flores. Aproximadamente dos años después de regresar de la universidad decidí dar el paso e iniciar la marca”, aseguró la también directora creativa y comunicadora.

Los diseños sencillos se fusionan con los estampados.

Sobre la referencia directa al personaje misterioso de la obra cumbre de Miguel de Cervantes Saavedra, Fiore lo atribuye al bagaje cultural recibido desde España. Una formación que le resultó provechosa, ya que tenía profesores vinculados al Museo Cristóbal Balenciaga, quienes le enseñaban directamente técnicas de drapeado y confección inspiradas en el diseñador español.

“Fue una experiencia de muchísimo aprendizaje”, recalcó, señalando que tiene a diversos referentes de la moda en su radar, como el estadounidense Daniel Roseberry, director creativo de la casa de alta costura Schiaparelli, y el norirlandés Jonathan Anderson, colaborador de marcas de lujo como Prada y Swarovski.

La historia también es una de sus mayores fuentes de inspiración, con una predilección por lo que sucedía en la Francia del siglo XIV y, en particular, con la corte del rey Luis XIV. Bajo su reinado se construyó el Palacio de Versalles, un símbolo de poder que se constituyó en una combinación de la arquitectura barroca y la naturaleza, representada por sus distintas especies de árboles.

Su época universitaria la transformó en diversos sentidos y cambió su manera de ver el arte, el diseño y la historia. El estilo de vida que se vive en España —más pausado y reposado— contribuyó a esa visión de la vida que busca plasmar en las creaciones que realiza en su taller Studio Fiore.

La poesía hecha ropa

Para Fiore, el nombre del personaje de Dulcinea del Toboso no solo representa la imaginación, sino también una forma de representar la dulzura que habita lo cotidiano y que, a veces, queda desapercibida por el trajín de la vida diaria.

“Para mí significa encontrar la belleza en esos pequeños momentos que normalmente pasan desapercibidos. Puede ser preparar un café por la mañana y disfrutar realmente ese instante, o ir al mercado a escoger frutas y apreciar ese momento en lugar de hacerlo de manera automática. Esa idea la traduzco a las prendas mediante los dibujos de frutas y a través de piezas bastante sencillas. La construcción de la ropa no es especialmente compleja: hay camisetas, tops, faldas y pantalones. Lo que les da personalidad son los estampados, que dibujo completamente a mano y luego se imprimen sobre las telas”, destacó la diseñadora, describiendo su proceso de trabajo.

Los diseños en las prendas reflejan la frescura y la variedad típica de las frutas y, al mismo tiempo, buscan ser el espejo de lo cotidiano. Por ello, sentía que el nombre Dulcinea encajaba perfectamente con el concepto que ella quería expresar sobre los tejidos en una colección de moda que, según su autora, busca transformar lo cotidiano en poesía, realizando sus creaciones de forma artesanal.

Las frutas son un elemento central en la línea de ropa ‘Dulcinea’.

“La moda ya es una expresión muy delicada y muy humana. Cuando sumas el concepto, el trabajo hecho con las manos y toda la pasión detrás de cada pieza, es ahí donde siento que el diseño se convierte en poesía (...) La artesanía siempre es el punto de partida. No importa si utilizo elementos tecnológicos o procesos más modernos; siempre necesito que exista una parte hecha a mano. Después busco combinar siluetas suaves, femeninas y románticas con una mirada contemporánea. Es un proceso que sigue evolucionando (...) Lo que principalmente busco es que las piezas despierten en quienes las usen la confianza en sí mismas. Quiero que quien use una pieza de Dulcinea se sienta hermosa, cómoda y segura de quién es”, manifestó.

A más de dos meses de una de las citas más importantes de la moda panameña, Fiore confirmó que se encontraba trabajando en una nueva propuesta textil para el Panama Fashion Week. Si bien no adelantó más detalles, la diseñadora reafirmó los valores sobre los que asentará sus creaciones: que sean honestas y humanas y que, sobre todo, abracen lo imperfecto. Una propuesta que, define, será mucho más arriesgada en términos de diseño y tendrá un toque mucho más personal.

Sobre el panorama que le espera a las diseñadoras jóvenes como ella, Fiore mantiene el optimismo señalando que diseñadores locales como Andrea Rebolledo y Moisés Sandoya son los grandes exponentes de la escena actual.

“Estamos en un momento muy interesante de la moda panameña, que sigue evolucionando. Vivimos una época marcada por la digitalización, la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías. Los diseñadores emergentes tienen una gran oportunidad para experimentar con esas herramientas y desarrollar propuestas innovadoras. Al mismo tiempo, la artesanía nunca dejará de tener valor. De hecho, mientras más presente esté lo digital, más exclusiva y valiosa se vuelve la creación hecha a mano. Creo que hoy existen dos caminos muy interesantes: aprovechar las nuevas tecnologías sin perder el valor de lo artesanal”, destacó.

Fiore busca que las prendas de su línea ‘Dulcinea’ hagan sentir a quien las vista, ‘confianza en sí mismas’.
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