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- 26/03/2009 01:00
PANAMÁ. El mercurio es un metal líquido y pesado que está presente en un número importante de productos que son utilizados por la población.
Estos artículos que van desde termómetros hasta baterías secas de todo tipo (AA, AAA y de botón) terminan entre los desechos urbanos más peligrosos, los cuales tenemos que reducir y eventualmente eliminar.
El problema con el mercurio, desde su extracción hasta su disposición final, es que causa graves daños a las personas que directamente se exponen a él, pero peor aún a las personas y animales que se exponen a él a través del aire y del agua y mediante el consumo de estos animales, principalmente pescados, que son extraídos de cuerpos de agua y fuentes hídricas contaminadas con este mineral.
En estudios recientes llevados a cabo por agencias de las Naciones Unidas se han determinado los problemas ambientales y a la salud humana que causa la exposición a este metal pesado.
En países subdesarrollados, el mercurio que es utilizado para la extracción de oro de manera informal causa deterioro del sistema nervioso central por su inhalación por los mineros y por la combustión del mismo por parte de sus familiares.
Esta contaminación es una de las más peligrosas que se dan en el mundo y la misma debe ser eliminada, con información y legislación.
En países no productores, el uso y desecho inadecuado de productos terminados como las baterías, los termómetros y otros equipos médicos son causantes de la contaminación de grandes extensiones de tierra y principalmente de fuentes hídricas causando daño neurológico en los fetos de madres embarazadas que consumen pescados del lugar.
En países desarrollados como Japón, EEUU, Alemania y Taiwán, por mencionar solo algunos, existen regulaciones para controlar la contaminación. Así, para la producción de baterías sin mercurio (en Japón) desde el año 1994; para el manejo adecuado del desecho de baterías en contenedores específicos (en Taiwán) desde el año 2005 y la eliminación de todo equipo médico con contenido de mercurio (en EEUU) desde el año 2000.
En Alemania fue aprobada desde el año 2002 una legislación que permite el almacenamiento de materiales tóxicos, como el mercurio recuperado mediante el reciclaje, en minas acondicionadas a más de 400 pies de profundidad.
En Latinoamérica, no existen regulaciones en cuanto al manejo de los desechos con mercurio, la minería de oro con mercurio o la prohibición de equipos médicos con mercurio en los hospitales públicos, con la honrosa excepción de Argentina, donde recientemente se legisló sobre este tema.
Sería conveniente para la protección de la vida humana y del medio ambiente que en cada uno de los 34 países de Latinoamérica y el Caribe se legisle sobre el manejo adecuado de todas las formas de mercurio, como las mencionadas, y que se procediera a la eliminación de este metal de nuestros países.
Incorporando tecnología nueva (ni siquiera de punta) como los equipos médicos digitales, la recuperación adecuada de productos con contenido de mercurio (baterías y termómetros), el uso de baterías de manganeso, la prohibición a la importación de productos con mercurio para ritos y ceremonias religiosas o artículos de moda, la minería con mercurio y el uso de baterías recargables para disminuir de esta forma el desecho de mercurio en la tierra, el aire y especialmente el agua, fuente de vida, y evitar así los daños a la salud asociados con la exposición a este pesado metal.