- 09/08/2014 02:00
Vista desde el puente de la vía que conduce al distrito de Chepo, la ribera del río Pacora ofrece un panorama desolador.
Todo lo que queda es una extensa área de arenas y piedras removidas; herbazales y unos cuantos árboles dispersos, que parecen clamar auxilio y anunciar la gravedad de los daños causados por el hombre a este ecosistema.
Tan solo esta semana, unos 50 neumáticos fueron arrojados al río, en el área de El Lago, conocido como La Mireya, en Las Garzas de Pacora, un sitio frecuentado por propios y extraños durante los fines de semana.
‘Antes venía mucha gente a este río, sobre todo los domingos, pero ahora muy pocos lo hacen. Yo creo que esto se debe a las pésimas condiciones en que está el río’, lamenta uno de los lugareños.
Lo anterior es solo uno de los tantos problemas que amenazan al río Pacora, a los que se unen irregularidades en las playas cercanas.
La zona costera donde desemboca este río forma parte de los humedales de la bahía de Panamá, un refugio de vida silvestre de importancia internacional, protegido por la Convención Ramsar.
Estos humedales incluyen los bosques de manglares, fangales, estuarios, ciénegas adyacentes de agua dulce y las aguas marinas poco profundas que se encuentran entre Panamá la Vieja, en el extremo este de la ciudad de Panamá, hacia el este y hasta el golfo de San Miguel, sin incluir este último, en Darién.
EXTRACCIÓN DE ARENA
Hace unas semanas, la ambientalista Rosabel Miró y unos lugareños denunciaron la extracción de arena en la costa de Pacora. La Estrella de Panamá corroboró los hechos.
Entonces, se observó un gran movimiento de camiones que extraían material.
Los vehículos entraban y salían con grandes cantidades de material pétreo en sus vagones. En la arena de la playa, se observaban especies marinas muertas que eran arrastradas y bañadas por las olas.
Para Miró, ‘una actividad de esta naturaleza (extracción de material pétreo), que potencialmente puede afectar el buen funcionamiento del humedal, nos hace reflexionar sobre la necesidad urgente de elaborar, a través de un proceso ampliamente participativo, el Plan de Manejo del área protegida Bahía de Panamá, área protegida creada en el año 2009’.
Por su parte, Mirei Endara advirtió ante los medios que ‘los daños ocasionados al río Pacora podrían acarrear multas de más de diez mil dólares’.
No obstante, ‘antes de imponer las multas es necesario recabar pruebas y cumplir el debido proceso. De lo contrario, las multas no podrían ser cobradas’.
Por otro lado, Endara admitió que los daños a los ríos se dan muchas veces por falta de educación, por lo que espera que con esta administración se avance en ese sentido, aunque admite que falta más acción. Aseguró a los medios que su administración se concentrará en eso.
Este diario trató de comprobar si la extracción del material pétreo cuenta con los permisos de concesión. Sin embargo, al momento del cierre de esta edición no se había obtenido una respuesta del departamento de Relaciones Públicas del Ministerio de Comercio e Industrias (MICI).
MÁS DAÑOS A LOS HUMEDALES
En abril pasado, el abogado ambientalista Harley Mitchell Morán también interpuso una denuncia ante la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) por una mortandad de peces en el río Chico. Para conocer los avances, este diario consultó al ingeniero Federico Camargo, responsable de Áreas Protegidas y Vida Silvestre de la ANAM, quien notificó que ‘el informe fue enviado a la Secretaría General, remitido mediante nota ARAPE N° 557-2014, fechado el 09 de junio de 2014 y recibido en Secretaría el 11 de junio de 2014’.