Nuevo régimen de control en mares del Pacífico

LUGAR. A pesar de que en Panamá el Parque Nacional Coiba fue creado como área marina protegida en el año 1991 y el Parque Nacional Marin...

LUGAR. A pesar de que en Panamá el Parque Nacional Coiba fue creado como área marina protegida en el año 1991 y el Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí se estableció en 1994, no se había logrado garantizar que estos lugares cumplieran con el objetivo para el cual fueron creados: conservar recursos marinos a largo plazo para beneficio de las presentes y futuras generaciones.

Esto se debía básicamente a la insuficiencia de recursos para custodiar sus límites, por lo que se desarrollaba la pesca ilegal en estas áreas, amanazando su supervivencia.

Tanto el Gobierno Nacional, como algunas organizaciones no gubernamentales, han tomado acciones al respecto, con el fin de preservar las zonas protegidas en el Pacífico panameño y llevar a cabo planes de desarrollo sostenible para que las comunidades se beneficien, a la vez que conservan la naturaleza.

El Parque Nacional Coiba protege ecosistemas marinos, insulares y costeros. En un conjunto de islas de más de 240 km de costas que en su mayoría se conservan en su estado natural.

Declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, este parque debe su importancia a que presenta varias especies endémicas, además que en sus playas llegan a desovar al menos 3 especies de tortugas marinas y tiene los arrecifes coralinos mejor conservados del pacífico panameño.

El Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí, comprende 14,740 hectáreas de islas y aguas marinas en el Pacífico.

En sus playas nidifican las amenazadas tortugas marinas baula y carey.

La Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), es la responsable del manejo operativo del Parque Nacional Coiba y ha venido implenmentando el programa de vigilancia y control del área protegida,con el apoyo del proyecto de Fideicomiso Ecológico (FIDECO).

La ANAM señaló en un comunicado que se reunió con la Autoridad Nacional de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), la Secretaria Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT), el Servicio Nacional Aeronaval (SENAN); así mismo con las ONGs Fundación MarViva, la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON); además con miembros del Comité Científico del Parque Nacional Coiba, representantes del sector pesquero artesanal, exportadores e industrial, autoridades locales y el Centro Regional Universitario de Veraguas, para discutir avances, limitaciones, fortalezas, compromisos y retos que aún quedan para un mejor manejo del área protegida con relación al tema de las regulaciones pesqueras dentro del parque.

La agenda del día incluyó temas como el Programa de Control y Vigilancia del Plan de Manejo del PN Coiba; el Programa de Manejo de Recursos Naturales y Culturales; informe de presuntas infracciones por pesca ilegal ocurridas en el parque; el Convenio de Cooperación MarViva- Ministerio de Seguridad-SENAN y la situación del estado actual de los recursos pesqueros.

Israel Tejada, jefe de Biodiversidad y Vida Silvestre de la ANAM, ha destacado que este parque es la única área que tiene un sistema de gobernanza diferente dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, ya que es regida por el Consejo Directivo del parque.

Tejada también resaltó el nivel de compromiso e interés de los pescadores en seguir contribuyendo con la conservación de esta área protegida, específicamente el sector pesquero artesanal, que está autorizado a desarrollar faenas dentro de las aguas del Parque para cumplir con la norma especial para tales efectos.

Según el plan de manejo del área protegida son 47 embarcaciones autorizadas para estas faenas, sin embargo en la actualidad solo 27 embarcaciones se han registrado para realizar su pesca bajo las normas que dicta el plan de manejo del Parque Nacional Coiba, específicamente del programa de aprovechamiento pesquero sostenible.

Se destacó igualmente la labor de capacitación que se ha realizado con los pescadores, para que conozcan las normas que rigen la actividad de pesca dentro del parque, según su plan de manejo.

Por su parte, la Fundación MarViva, desde el año 2002, ha aportado recursos para que los guardaparques de la ANAM pudieran llevar a cabo labores de vigilancia y control mediante patrullajes marítimos y sobrevuelos en los espacios marinos y costeros de Veraguas y Chiriquí.

Luego, a finales del 2011, la organización puso en marcha un nuevo modelo de control y vigilancia, para mantener una alianza público privada, donando embarcaciones al SENAN, a través de la firma de un convenio de cooperación con el Ministerio de Seguridad Pública, cuyas funciones de guardacostas garantizan el orden en los espacios marinos y costeros, según ha destacado la fundación en un comunidad.

El nuevo modelo de control y vigilancia refuerza dos esquemas fundamentales para que los patrullajes sean eficientes. Uno es a través de la denominada ‘Plataforma de Coordinación Interinstitucional para los espacios marinos y costeros de Veraguas y Chiriquí’, donde se refuerza la coordinación interinstitucional que existe entre las autoridades con competencias relacionadas a los recursos marinos y costeros como la ANAM, la ARAP, la AMP y el SENAN.

La Plataforma es un vínculo entre las instituciones encargadas de garantizar el cumplimiento de las leyes y la promoción de usos sostenibles de recursos naturales.

Es una instancia que pone en práctica el cómo lograr la coordinación entre entidades sectoriales para compartir información clave y procedimientos; articularse en iniciativas concretas de interés común para la conservación y uso sostenible de los recursos marinos costeros de Chiriquí y Veraguas; establecer mecanismos de coordinación eficaces y lineamientos para lograr una agenda de trabajo común entre las entidades que la integran y otros actores claves para la conservación marina.

El otro esquema que se refuerza con el nuevo modelo es potenciar la sinergia y complementariedad con las comunidades costeras a través de sus líderes y de las autoridades locales para que sean los primeros custodios de las riquezas de los mares.

Los retos del modelo de control y vigilancia son mantener la complementariedad de los patrullajes, que las autoridades cuenten con los recursos para actualizar y adquirir mejores tecnologías para monitoreo satelital, que los usuarios de los recursos reconozcan y respeten las reglas, y quien y caiga en actividades ilegales, sea sancionados.

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