Tras la pista de los musgos más pequeños de Panamá

PANAMÁ. Un libro, de la investigadora del Smithsonian Panamá Noris Salazar Allen, revela el mundo de las plantas más pequeñas: las briof...

PANAMÁ. Un libro, de la investigadora del Smithsonian Panamá Noris Salazar Allen, revela el mundo de las plantas más pequeñas: las briofitas, comúnmente conocidas como musgos.

La idea de la obra es que los niños puedan aprender a identificar las 1,015 especies que se encuentran en los bosques panameños, explicó la investigadora. Y es que pese a que los musgos existen desde antes de los dinosaurios hace 400 millones de años, son poco conocidos por la poca información científica recabada sobre ellos y por su diminuto tamaño. Imagine que un dedo meñique es hasta quince veces mayor que uno de ellos. Y se esconden también bien en las fisuras de la corteza de los árboles. Y entre las rocas y el cemento que prácticamente pasan desapercibidos para los ojos humanos. Aunque a veces crecen en los zapatos viejos y húmedos.

IMPORTANCIA

Pese a su pequeño tamaño, los musgos cumplen una importante función en su ambiente. Contribuyen con la producción de oxígeno; además, son refugio y alimento de pequeños animales. Como si esto fuera poco, en los bosques nubosos actúan como esponjas. Absorben y retienen agua lluvia, lo que evita la erosión de suelos y crea condiciones húmedas aptas para el crecimiento de esporas y semillas de otras plantas. Sí, sí, sí..., dice un grupo de niños que con lupa en mano están dispuestos a ingresar a uno de los tres senderos del Parque Natural Metropolitano que han sido adecuados para identificar los tres grupos de briofitas: las hepáticas, los musgos y los antocerotes.

LOS SENDEROS

Para facilitar el aprendizaje de grandes y chicos, en los senderos El Roble, Mono Tití y La Ciénaga se han colocado afiches con los nombres de los musgos y la función que cumplen.

Y como una contribución adicional, las dos mil ediciones impresas serán entregadas a diferentes escuelas del país. Es un material interactivo que permitirá a los niños dibujar, pintar y reconocer los musgos. Cuenta con fotos y detalles sobre el tamaño, el origen y la reproducción de estas plantas.

El trabajo de la botánica Salazar es el resultado de 39 años de estudios sobre las briofitas. Ella espera que el texto ‘fomente la curiosidad de niños y niñas por conocer estas plantas, sus asociaciones con otros organismos y contribuya con los esfuerzos de conservación que se realizan en nuestro país’.

LAS ESPECIES

Según la especialista del Smithsonian, en el mundo hay un total de quince mil especies de briofitas. De ellas, un poco más de mil podemos apreciarlas en Panamá.

LA EDICIÓN

El libro fue publicado con el aporte económico del Cómite de Damas del Smithsonian en Washington y del Proyecto Corredor Biológico Mesoamericano del Atlántico Panameño 11.

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