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Rubén Blades admite que quiere regresar a Panamá: ‘He sido negligente con mi familia’
- 16/07/2026 11:56
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Agrega La Estrella en Google ↗️A sus 78 años, Rubén Blades mira hacia atrás con la serenidad de quien ha construido una de las trayectorias más influyentes de la música en español, pero también con la honestidad de quien reconoce las deudas emocionales que aún carga. El cantautor panameño habló sobre los sacrificios de su carrera, el exilio de su familia, sus primeros años en Estados Unidos, la política y el presente de la industria musical en una entrevista concedida a El País.
El intérprete de Pedro Navaja confesó que, tras décadas dedicadas a la música y a la vida pública, uno de sus mayores remordimientos es no haber compartido más tiempo con sus seres queridos.
”Yo he sido negligente en el trato con mi familia y mis amigos. No les he dedicado el tiempo que quisiera. Pienso en mi gente, pero no se lo comunico y eso no puede ser”.
Blades explicó que la muerte de su padre, hace dos años, cambió la forma en que observa el paso del tiempo y lo llevó a replantearse sus prioridades.
”Mis amigos históricos, gente que conozco hace 60 años o más, se van muriendo. Quiero tener esa conversación pendiente (...), quiero darles un abrazo y darles las gracias”.
El músico incluso adelantó que espera permanecer más tiempo en Panamá en los próximos años.
”Si Dios quiere, en dos años estaré acá por más tiempo”.
La historia de Rubén Blades dio un giro en 1974, cuando abandonó Panamá en medio de la dictadura militar. Su salida estuvo marcada por las acusaciones contra su padre, quien trabajaba como detective y servía como enlace de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en el país.
Durante la conversación, el artista rechazó interpretaciones sobre ese episodio y explicó de manera directa el origen de la persecución contra su familia.
”Mi papá era detective”.
Y añadió:
”Mi papá era el enlace de la DEA aquí en Panamá”.
Tras ese episodio, sus padres se refugiaron en Florida, mientras él permaneció un año más en Panamá para concluir sus estudios de derecho antes de emigrar a Estados Unidos.
Blades también desmintió la percepción de que provenía de una familia acomodada y recordó que llegó a Estados Unidos enfrentando grandes dificultades económicas.
”Tenía un diploma de derecho que en Estados Unidos no servía ni para limpiarse el culo”.
Según relató, aceptó un empleo colocando sellos en la correspondencia del sello Fania por un salario semanal de 125 dólares, hasta que el percusionista Ray Barreto le abrió las puertas como integrante de su orquesta, iniciando así una carrera que transformaría la historia de la salsa.
El compositor recordó que comenzó a escribir desde muy pequeño y atribuyó gran parte de su formación intelectual a su abuela paterna, una mujer que describió como adelantada a su época.
Fue ella quien despertó en él el interés por la literatura, la poesía y el pensamiento crítico, incluso enseñándole a leer con textos del poeta Rainer Maria Rilke cuando apenas tenía cinco años.
Esa influencia se reflejó años después en la composición de 9 de enero, canción inspirada en los hechos ocurridos durante las protestas estudiantiles de 1964 en la antigua Zona del Canal, un acontecimiento que marcó profundamente a la sociedad panameña.
Al recordar aquellos sucesos, Blades explicó cómo cambió la percepción que tenía de Estados Unidos tras la intervención militar.
”Hasta ahí nosotros veíamos a Estados Unidos con gran admiración. Habían ganado a los nazis. Pero el ejército que acabó con Hitler ahora nos está disparando a nosotros. Fue una patada en el culo. Como si tu abuela te metiera una patada en el culo sin razón y tú lo sientes como una traición”.
A lo largo de su carrera, Blades ha sido llamado “el poeta de la salsa” o “el intelectual de la salsa”, calificativos que nunca ha considerado determinantes.
También recordó las diferencias que surgieron con Willie Colón y las críticas que recibió por no ajustarse al estereotipo del músico proveniente de los barrios más pobres de Nueva York.
Sobre quienes cuestionaban su origen, respondió que nunca sintió la necesidad de justificarse constantemente.
”¿Qué vas a hacer? ¿Estar siempre explicando que no es así?”.
Del mismo modo, restó importancia a la famosa frase del músico británico Sting, quien definió su obra como “salsa para inteligentes”.
”No siempre nos expresamos de la manera correcta, yo también he dicho estupideces”.
Blades explicó que su propuesta musical simplemente buscaba ampliar los temas tradicionales del género y abordar historias sociales, políticas y humanas.
Aunque reconoce que la música latina atraviesa uno de sus momentos de mayor proyección internacional, Rubén Blades considera que el verdadero desafío será mantener esa relevancia con el paso de los años.
El artista elogió la capacidad de figuras como Bad Bunny para ampliar el alcance del género urbano, pero advirtió que el éxito dependerá de que esa popularidad trascienda las modas.
”Si solo se queda en una moda, será pasajero. A Bad Bunny le puede pasar como el Cha cha cha”.
Y dejó una reflexión sobre la permanencia de las obras musicales en el tiempo.
”¿Estará cantando alguien reguetón en 40 años? Yo no sé, lo que sí sé es que Pedro Navaja sigue sonando y es de 1978”.
Con esa afirmación, Blades resumió la filosofía que ha guiado su carrera durante más de cinco décadas: crear canciones capaces de sobrevivir a las tendencias y permanecer vivas en la memoria colectiva.