Una experiencia dolorosa

Nadie debería hacer lo que no le gusta o lo que no puede ni desea. Esto está relacionado con las relaciones sexuales de quienes le son d...

Nadie debería hacer lo que no le gusta o lo que no puede ni desea. Esto está relacionado con las relaciones sexuales de quienes le son dolorosas o traumáticas. Por ejemplo, los que no les apetece ejercitar su sexualidad por sus patologías o disfunciones sexuales: la disfunción eréctil, la eyaculación precoz, la anorgasmia femenina, el vaginismo, la dispareunia (coito doloroso) psicogénica o las aversiones y fobias sexuales. También se da la abstinencia sexual en parejas jóvenes y en matrimonios no consumados, aunque parezca extraño. Conviven juntos de la forma más normal y natural, pero llegan a un acuerdo y de manera consciente y voluntaria se privan de tener relaciones sexuales. Y esto no significa que no sean felices. La felicidad la trabajan o la experimentan en otras actividades gratificantes.

No se podría decir que quienes reprimen la sexualidad por voluntad propia son personas con graves conflictos en otras áreas de relaciones interpersonales o que tiene un costo emocional. Muchas de estas personas se dedican y de forma exitosa a otras ocupaciones como en lo laboral, en lo artístico y/o religioso. Ahora bien, cuando existe la aversión sexual debido a una disfunción específicamente hablando y resulta en una abstinencia, se puede inferir que se trata de algún trastorno de tipo sexual y hay que intervenir con terapias para erradicar la disfuncionalidad. El problema es que a veces se presentan grandes crisis emocionales, dudas, decepciones y frustraciones que hacen que las personas no den la talla en su actividad sexual, teniendo como síntomas la soledad extrema, las patologías sexuales y los trastornos psicológicos y mentales.

En general se atiende con técnicas específicas, con terapias focalizadas; en algunos casos de aversiones graves o ataques de pánico frente a la escena sexual e incluso se trabaja con la terapia medicamentosa. En otros casos se utiliza la indicación de abstinencia sexual y por un período, en los comienzos de los tratamientos sexológicos como una manera de evitar los fracasos o para disminuir los niveles de exigencia y la ansiedad por el rendimiento o el intenso miedo a la decepción. Sin embargo, no todas las personas pueden, saben o quieren exteriorizar lo que sienten. Para esas almas intimistas, ermitañas, solitarias, desconfiadas y de cierta forma ‘hurañas’ e ‘inexpresivas’, significa un reto muy grande, muy difícil abrir los arcos fuertes de sus sentimientos que de una forma u otra los han llevado a la abstinencia sexual debido a su disfuncionalidad.

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