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- 13/11/2014 01:00
Cerca de 4.3 millones de personas mueren a causa de la contaminación en el hogar, reveló ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según indica la publicación del organismo, el uso del carbón y del queroseno dentro de las viviendas es la razón para la preocupante cifra.
A partir de esta información, se han establecido metas para reducir las emisiones de contaminantes nocivos de fogones, estufas y lámparas de mecha, que son muy utilizados en las casas de comunidades de bajos recursos. Para lograrlo, se debe mejorar el acceso a fuentes de energía menos dañinas, como el gas de petróleo licuado, el biogás, el gas natural y etanol o la electricidad.
La OMS reveló a principio de este año que más de 7 millones de personas (una de cada ocho del total de muertes mundiales) fallecieron a causa de la exposición a la contaminación atmosférica o del aire de interiores.
Al exponer esos datos, el ente argumenta que velar porque en los hogares y en su entorno el aire esté menos contaminado es fundamental para reducir la carga de morbilidad debida a la contaminación del aire, especialmente en los países de ingresos bajos y medianos, señala la doctora María Neira, directora del departamento de la OMS de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud.
Sigue diciendo Neira que las nuevas directrices de la OMS ‘tienen por objeto ayudar a los países a introducir tecnologías menos contaminantes, mejorar la calidad del aire en los hogares pobres, reducir las enfermedades relacionadas con la contaminación y salvar vidas’.
LO QUE SE ‘COCINA’ DENTRO DEL HOGAR
Es que casi 3,000 millones de personas en todo el mundo siguen sin acceso a combustibles y tecnologías menos contaminantes para cocinar, caldear espacios y alumbrarse. Cada año, millones de personas mueren como consecuencia de la contaminación del aire en los hogares: 34% por accidentes cerebrovasculares, 26% por cardiopatías isquémicas, 22% por neumopatías obstructivas crónicas, 12% por neumonía infantil y 6% por cáncer de pulmón.
Explica la OMS que estas enfermedades se deben, principalmente, a los elevados niveles de partículas finas en suspensión y de monóxido de carbono emitidos al quemar combustibles sólidos como madera, carbón, excrementos de animales, residuos agrícolas y carbón en fogones, estufas o lámparas de mecha poco eficientes.
LOS MÁS AFECTADOS
Las viviendas con fogones de carbón que queman a fuego abierto y no disponen de ventilación, las emisiones de partículas en suspensión y otros contaminantes pueden ser 100 veces superiores a los niveles que recomienda la OMS; son carcinógenos y provocan enfermedades cardíacas y pulmonares puesto que debilitan la respuesta inmunitaria, reducen la capacidad de transporte de oxígeno en la sangre y provocan inflamación generalizada e isquemia, entre otros trastornos fisiológicos.
Lo más triste es que son las mujeres y los niños pequeños quienes pasan más tiempo cerca de estos factores antagónicos y se convierten en los más vulnerables, según expone la doctora Flavia Bustreo, subdirectora general de la OMS, grupo orgánico de Salud de la Familia, la Mujer y el Niño.
La nueva tarea de los países en vías de desarrollo es lograr que estas familias con pocos recursos tengan acceso a aparatos más modernos, que le permitan alimentarse y resguardarse del frío sin poner en riesgo sus vidas.