El yogur, ¿merece un puesto en nuestra dieta?

  • 12/05/2015 02:00
Desde tiempos inmemoriales el yogur ha sido reconocido en diversas culturas por sus propiedades para la salud

Gracias a su fama de alimento saludable, el yogur se popularizó alrededor del mundo a través de los tiempos, hasta llegar de manera comercial a nuestro continente durante la segunda guerra mundial, con la empresa Danone, hoy en día ‘Dannon'.

Es esta fama la que ha llevado a que cada día existan más productos a base de yogur y que en Estados Unidos se haya convertido en una industria de $7 billones.

Al pasear en el supermercado se observan un sinnúmero de opciones en la sección del yogur, tanto de marcas locales como importadas: natural, con sabores o cereales, en bebidas.

A diferencia de las culturas donde se originó el yogur, que lo consumen como un alimento salado, la mayoría de los panameños lo consumen como un alimento dulce, con sabores frutales, mezclado con granola y frutas o con miel.

¿TAN BUENO COMO DICEN?

Según estudios recientes, el yogur reduce el riesgo de subir de peso, y de desarrollar problemas de la presión y diabetes tipo 2.

Además sus probióticos, las bacterias que fermentan el yogur, promueven la salud digestiva y podrían ayudar a combatir la depresión, de acuerdo con un estudio del Leiden Institute for Brain and Cognition en Holanda.

Por otro lado, un estudio publicado en 2015 en el Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics , por la Universidad Autónoma de Madrid, oscurece el panorama.

Los investigadores analizaron datos del consumo de yogur de más de 4 mil adultos durante 4 años, y no encontraron mejoras significativas en la salud de aquellos que consumían yogur regularmente.

El problema es que la mayoría de los estudios que se han hecho con el yogur son observacionales y no de intervención directa. Es decir, los participantes son los que reportan su consumo.

En el caso del estudio madrileño, los indicadores de salud se obtuvieron a base de un cuestionario sobre la percepción de los participantes, y no a través de examenes de sangre. Tampoco se hizo distinción entre el consumo de yogur natural y de sabores.

Todo esto nos lleva a pensar que se necesitan estudios más específicos y con mayores controles antes de llegar a una conclusión con respecto al papel que puede o no jugar el yogur en nuestra salud.

EL YOGUR PARA EL BIEN

A pesar de lo que digan los estudios, el yogur tiene sus cualidades. Empezando porque es mucho más alto en proteína, vitaminas y minerales que la leche.

Además, su ligera acidez contribuye a la absorción de los nutrientes que contiene, como el calcio, zinc, magnesio y potasio.

Para las personas intolerantes a la lactosa, es una opción para obtener estos nutrientes, ya que tiene un nivel mucho más bajo que la leche y lo pueden digerir con mayor facilidad.

Además puede ser facilmente ingerido por adultos mayores, y les brinda una fuente rica en proteína, para ayudarles a mantener su masa muscular, y en calcio, para fortalecer sus huesos.

Lo importante es saber elegir el yogur que más nos conviene, ya que muchos tienen azúcares agregadas que lo convierten más en un postre que en una merienda saludable.

La mejor opción en este caso es elegir yogures naturales, bajos en grasas, pues los yogures libres de grasa usualmente contienen azúcar agregada. Para endulzarlos naturalmente, se le puede agregar miel, frutas o nueces.

Así podemos tomar mayor ventaja de este alimento que, aunque haya sido cuestionado recientemente, sabemos que en su forma natural nos aporta muchos nutrientes, es delicioso y a largo plazo hasta puede que descubran que sí tiene otros beneficios adicionales para la salud.

==========

YOGUR NATURAL ESTILO PERSA INGREDIENTES

1/2 galón de leche (% de grasa que desee)

1 taza yogur natural (% de grasa que desee) Direcciones

Poner a calentar la leche hasta que empiece a hacer pequeñas burbujas, sin dejarla hervir.

Quitar del fuego y dejar reposar solo lo suficiente como para que la leche baje un poco de temperatura (cuando al meterle un dedo no se queme).

Agregar el yogur

Tapar la olla bien, envolverla con una sábana y dejarla en un sitio tibio por aproximadamente 5 horas. Por ejemplo, puede encender el horno por 5 minutos para que se caliente un poco, luego apagarlo y meter la olla allí.

Pasadas las 5 horas, destapar y verificar la consistencia del producto. Si ya tiene consistencia de yogur, se puede refrigerar. De otra manera, dejarlo tapado un rato más.

HISTORIA DEL YOGURT

Desde sus inicios hasta nuestros días

Según un artículo en la revista Nature en 2013, hace aproximadamente 11 mil años en el Medio Oriente y Asia Central los ganaderos aprendieron a reducir el nivel de lactosa de la leche, a través de la producción de queso y yogur.

Algunos citan el nacimiento del yogur como un descubrimiento accidental, cuando un nómada guardó leche en un bolso de piel de cabra, y esta se fermentó naturalmente durante el trayecto, por el movimiento, el calor del sol y la bacteria en el bolso.

Algunos historiadores consideran que la descripción bíblica de la Tierra Prometida como ‘tierra que fluye leche y miel' se refiere al yogur.

El primero en mencionar el yogur por escrito fue Plinio el Viejo, cerca de 100 a.C., cuando señala que ciertas tribus nómadas espesaban la leche para crear un producto ligeramente ácido

La primera referencia al uso del yogur para la salud fue en un libro por Mahmud Al Kashgari escrito en el siglo XI, donde describe su uso por los turcos nómadas.

En el siglo XVI, el rey Francisco I lo introduce a Francia tras haber sido curado con yogur de una diarrea severa, por un médico que le envió Solimán el Magnífico, del Imperio Otomano.

En 1906, el Premio Nobel Elie Metchnikoff, mejor conocido por sus investigaciones respecto al sistema inmune, publicó un libro en el que atribuyó la longevidad de los campesinos búlgaros a su consumo de yogur.

Lo Nuevo