El español no es únicamente un idioma compartido por más de 600 millones de personas: también es un territorio cultural, político y emocional en permanente...
- 31/05/2026 00:00
Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.
Agrega La Estrella en Google ↗️El periodista salvadoreño Óscar Martínez (1983, San Salvador) solo tiene palabras de elogio cuando habla de la carrera de su colega, el estadounidense Jonathan Blitzer.
Ambos forman parte de esa estirpe de reporteros de largo aliento, cuyos trabajos nos recuerdan la urgente importancia que aún tiene el oficio de contar historias desde la investigación, la seriedad y la confirmación de datos.
Los dos compartieron sus experiencias con profesores, estudiantes y público en general en la Universidad Católica Santa María La Antigua (USMA) como parte de las actividades del festival Centroamérica Cuenta Panamá 2026, organizado de la mano del Ministerio de Cultura.
Martínez charló con Blitzer sobre Todos los que se han ido están aquí. Estados Unidos, Centroamérica y la gestación de una crisis (Debate, 2025), obra que fue calificada como libro de no ficción del año por medios tan influyentes como The New York Times, Chicago Tribune, The New Yorker y Newsweek.
Jonathan Blitzer tiene varios años trabajando no solo con las colectividades centroamericanas, mexicanas y cubanas migrantes que viajan rumbo al norte. Y lo hace como periodista de una de las revistas más canónicas del mundo: The New Yorker.
“Es una especie de alma centroamericana que este hombre tiene, la que le ha permitido entrar en esas comunidades, porque no es tan fácil llegar y ganarse la confianza de una comunidad que está tan asustada. Y su libro es maravilloso porque es una explicación muy vigente sobre lo que pasa ahora y la manera en la que nos entienden, o la manera en la que no nos entienden desde Estados Unidos”, plantea Óscar Martínez, una de las mentes detrás del medio digital El Faro, en el Aula Magna de la USMA, en una actividad académica organizada por la Editorial La Antigua.
Óscar Martínez resalta que esta publicación es tan exhaustiva que analiza la compleja situación de la región desde la década de 1980 y termina su recorrido en el primer cuarto del siglo XXI.
“Tengo que decir que este es un evento muy especial, porque Óscar es uno de los periodistas que más admiró. Escucharlo hablar de mi trabajo es un honor muy particular. Óscar es un referente muy importante para todos”, indicó Blitzer, quien ha colaborado en The Atlantic y The Nation.
El escritor de The New Yorker explica que en su país de origen las sucesivas crisis migratorias reciben el nombre del presidente que esté de turno en la Casa Blanca. “Y lo frustrante” es que la sociedad no acepta que están ante “diferentes capítulos de una misma historia de las relaciones entre Estados Unidos y Centroamérica”.
El periodista pone como principal punto de partida la Ley de Refugiados (Refugee Act, 1980). “Fue la primera vez en la historia de Estados Unidos que el Congreso formalizó las protecciones para los que pedían asilo en el sistema legal. Era un gran avance humanitario porque reconocía los derechos humanos de los migrantes que llegaban a la frontera buscando protección”.
“Había esta promesa legal en Estados Unidos de proteger a la gente más vulnerable, pero al mismo tiempo, en esa misma década, estábamos viviendo los años de la Guerra Fría, así que la cuestión geopolítica influyó en el gobierno”, indica.
Esa es la razón paradójica por la cual, comenta Blitzer, entre el 98% y el 99% de los migrantes salvadoreños y guatemaltecos que en aquella época huían de una persecución brutal en sus respectivas patrias “estaban siendo rechazados” por la administración estadounidense, a pesar de la vigencia de la Refugee Act.
“Ahora sabemos la razón: el Departamento de Estado intervino en los casos rechazados de asilo. Si el gobierno estadounidense reconocía la persecución de esas poblaciones, tendría que reconocer los abusos cometidos por sus aliados: los gobiernos militares de El Salvador y Guatemala”, anota.
Comparte que su misión en Todos los que se han ido están aquí, es humanizar las tendencias políticas e históricas que han marcado a la migración. Quiere que sus lectores aprendan esa historia a través de las personas que las han vivido.
Así que pasó años buscando gente y conociendo más del tema desde sus miradas. Pone un ejemplo. Una de las primeras entrevistas que hizo para Todos los que se han ido están aquí tuvo lugar en un bar de El Salvador en 2016.
Habló con una fuente durante dos horas sobre cómo era Los Ángeles durante los años de 1980. “Francamente descubrí que él sabía más de mi propio país que yo. Y yo que llegué a El Salvador como periodista de The New Yorker sintiéndome importante, y estoy entrevistando a un tipo que me está enseñando a mí muchas cosas sobre Los Ángeles”.
“En Estados Unidos los lectores, incluso los más inteligentes, desconocen el rol de Estados Unidos en la migración, lo que ocurre en la frontera y sobre nuestra política exterior”, hasta llegar hoy día “a la represión tan brutal, terrible y tan sin sentido hacia los migrantes”, dice quien estudió en la Universidad de Columbia.
Opina que el Partido Democrática y el Partido Republicano comparten una misma lógica migratoria. “Ven la frontera como un punto de vulnerabilidad. No hemos actualizado el sistema migratorio desde los años de 1990. La lógica que ha existido desde entonces es demostrar nuestra fuerza en la frontera para hacer que la gente no quiera migrar. En esto, los demócratas ocupan un espacio un poco más moderado. Los republicanos un espacio bastante más agresivo. Pero existe la misma línea”.
Óscar Martínez aprovechó la ocasión para preguntarle: “¿Por qué crees que tu libro le interesó a un país que nos ha dejado muy claro que no le interesamos?”.
La respuesta de Blitzer es que en términos de coberturas mediáticas hay dos grandes bandos: los que cubren la migración desde las salas de redacción en Estados Unidos y aquellos periódicos, revistas, estaciones de radio y televisoras que narran los hechos desde Centroamérica a través de sus corresponsales internacionales.
En ese sentido, el éxito de su obra es que les ha permitido a los lectores ver todas las aristas de la crisis migratoria “como una cuestión que une la política, lo personal y lo regional. Es justamente lo que me conmueve tanto de contar estas historias: lo difícil que ha sido encontrar ejemplos de narración que conecte estos dos mundos y seguir la conversación para entender las dinámicas migratorias de la región”.