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02 de Jul de 2022

Café Estrella

Medicina falsa, negocio de narcos

PANAMÁ. La salud es un derecho que no se le debe negar a ningún ser humano. Sin embargo, no todo el mundo tiene la oportunidad de accede...

PANAMÁ. La salud es un derecho que no se le debe negar a ningún ser humano. Sin embargo, no todo el mundo tiene la oportunidad de acceder a los mejores médicos ni a un buen medicamento. Solo basta con repasar algunos casos que parecen sacados de un libreto de cine (pero no es así) para ratificar esa triste realidad.

En 1990, al menos 109 niños en las ciudades de Ibadan y Jos, en Nigeria, murieron después de tomar un jarabe con paracetamol que contenía un disolvente de glicol, un compuesto relacionado con el dietilenglicol y que se suele utilizar en el refrigerante de los motores.

En 1996, en Haití, murieron unos 60 niños por consumir jarabe inapropiado para la fiebre. Y Panamá no se escapa de esta realidad, en el 2006, sucedió un caso parecido al de Nigeria, pero esta vez los más afectados fueron adultos mayores. Más de 130 personas murieron a causa de un jarabe de fabricación china con dietilenglicol y dejó afectadas a más de 200 personas.

Para el 2009 otro caso de medicinas falsas afecta a los niños nigerianos tras haber tomado un jarabe para la dentición. La cifra de muertos fue de 84.

Y volvemos a Panamá. Este año la muerte de 13 bebés conmocionó a la sociedad local y volvió a poner en el centro del debate a la Caja de Seguro Social, pues después del envenenamiento masivo con dietilenglicol —entre el 2011 y 2012— otro medio centenar de pacientes atendidos por esta entidad murieron a causa de una bacteria hospitalaria.

Cada caso es más lúgubre que el otro y no en vano fueron abordados en un taller de Medicina Personalizada en ciudad de México. Precisamente por todas esas muertes y afectaciones es que se hace urgente crear leyes en la región centroamericana que castiguen a quienes a los que hayan propiciado y propicien daños como esos en la salud humana.

Actualmente el contrabando o mercado ilícito de medicamentos es uno de los problemas que más aqueja a todos los países del mundo.

‘Se trata de un negocio que ha resultado más rentable para los narcos que el tráfico de drogas. Todo se debe a que en muchas farmacias o distribuidoras no hay control de calidad de medicamentos’, destacó Manuel Ulloa, representante de la Federación Centroamericana de Laboratorios Farmacéuticos (Fedefarma) en Costa Rica, Panamá y República Dominicana.

Ulloa, también resaltó que la circulación de medicinas falsas no sólo pone en riesgo las vidas de los pacientes, sino la reputación de los laboratorios farmacéuticos en el mundo.

Igualmente el doctor Rodolfo Lambour, director ejecutivo de Fedefarma, manifestó que además de la falsificación, existe la adulteración de los fármacos, especialmente de la fecha de caducidad; por eso es importante que el producto vencido se recolecte y se destruya inmediatamente en presencia de directivos de la salud.

‘No basta con la creación de un marco jurídico adecuado, es indispensable la rápida y oportuna aplicación de las leyes. Esta forma ilegal de hacer dinero debe considerarse como un crimen a la salud humana’, expresó Ulloa durante el taller.

EL PROBLEMA

Estos expertos señalan que el problema radica en la falta de legislación de los fármacos en algunos países de la región, a excepción de República Dominicana y Guatemala, únicas naciones con una legislación que castiga penalmente al falsificador de medicamentos.

‘En Centroamérica el tráfico de medicamentos es muy frecuente, por lo que se necesita una legislación fuerte y así evitar el contrabando de estos fármacos’, detalló Ulloa.

Panamá por ser un país de tránsito se ve muy afectado por este ilícito. Según los expertos se está trabajando desde hace quince años por una ley de regulación aduanera.

La ley 1 del 10 de enero de 2001 de la República de Panamá establece en su artículo 6 que la autoridad de salud a través de la Dirección de Farmacias y Drogas tiene la obligación y responsabilidad de garantizar el cumplimiento del control previo, el control posterior y la realización de la farmacovigilancia, con el objeto de fiscalizar la calidad y eficacia de los productos amparados por esta ley. Sin embargo, no hay un artículo que establezca que se castiga penalmente al falsificador de medicamentos.

Según el doctor Lambur, para que este flagelo termine lo ideal sería crear un registro único en toda la región centroamericana y así tanto farmacéuticas como farmacias llevarán un mejor control de los medicamentos.

LO QUE ESTABLECE LA OMS

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el 2015 el mercado mundial moverá mil 770 mil millones de dólares en medicinas falsas. Igualmente resalta que el 25% de los fármacos que consumen los países en vías de desarrollo son falsificados o de mala calidad.

La enorme dificultad para rastrear los canales de fabricación y distribución de medicamentos espurios no permite detener fácilmente su circulación en el mercado. Un solo caso de falsificación de medicamentos es inaceptable, ya que indica que el sistema de suministro de productos farmacéuticos en el cual fue detectado es vulnerable. Peor aún, mina la credibilidad de las autoridades nacionales de salud y de las encargadas de hacer cumplir la ley, destaca la OMS.