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07 de Apr de 2020

Café Estrella

Listas para ‘empollerarse’

PANAMÁ. La casa en Guararé de la señora Elsy de Espino da la bienvenida cada año a familiares y amigas que serán ataviadas para particip...

PANAMÁ. La casa en Guararé de la señora Elsy de Espino da la bienvenida cada año a familiares y amigas que serán ataviadas para participar en el desfile que tiene cuatro años de celebrarse en Las Tablas.

Al entrar a la casa de Elsy de Espino la efigie de un divino Niño da la bienvenida, seguido del corredor un gran patio trasero es lo que se avista, y no solo la vegetación hace pintoresca esta imagen, También contribuyen unas doce personas setntadas en diferentes sillas y sofás, algunos, parientes, otros amistades de la anfitriona. El patio se convierte en un camerino. El motivo de su presencia es el Desfile de las Mil Polleras.

Tres polleras que durmieron colgadas del techo despiertan en las manos de quienes las van a lucir con emoción, bailando al ritmo de la tuna y el tamborito durante el desfile.

El patio se dividió en diferentes estaciones de trabajo: en una se encontraba la maquilladora y en otra quien colocaba los tembleques.

Un hombre bronceado y con cabellera blanca jugaba y hablaba con su nieta de 4 años. Ella ya vestía la camisa blanca con bordados rosados y en su cabeza ya reposaban los tembleques. Su rostro ya estaba maquillado, solo le faltaba el pollerón, pero, mientras tanto, descansaba en el regazo de su abuelo. Según el abuelo, ella disfruta cada año desfilar, ataviarse y lo hace emocionada.

La pequeña no era la única que se encontraba preparandose. A un costado una joven le iba pasando los tembleques a un muchacho, que con mucho cuidado, los colocaba en su cabeza en un orden y con una estética impecable. Ella ya estaba maquillada, ese paso fue el primero. No faltaban muchos tembleques y termiando este proceso y como punto final le colocaron el pollerón, levantando con cuidado todas la joyas que ya tenía puestas para anudar la prenda en su cintura.

Ella, Katherine Hernández, estrenaba pollera y con orgullo dice que ‘vestir la pollera es un honor y una belleza, ya que es el traje típico y yo lo hago porque me gusta’.

El proceso de empollerarse dura alrededor de una hora y media, explica el experto Melvin Hernan Espino Vergara, con 10 años de experiencia. Como consejo dice que ‘ aunque no existen reglas, tratar de no exagerar podría ser la guía al vestir la pollera, no es la que más joyas tiene la que más bonita se ve. Si no tiene un joyero de reina, de todas formas luzca sus cadenas y siéntase orgullosa’.

Todas las ataviadas debieron pasar por un proceso para lucir su pollera. Espino explica que se comienza con el peinado, luego la camisa, de allí las joyas del pecho, luego lo tem bleques y por último el pollerón, pasos que debieron hacer tanto Katherine como la pequeña y unas 15 mil empolleradas que desfilaron el sábado en Las Tablas.

Al terminar de ataviarse Katherine y las demás muchachas que se encontraban en la casa de la señora Elsy se acercaron al Parque Porras en las Tablas para unirse al desfile, por cual se prepararon y vistieron.

DESFILE

El desfile estaba programado para las 4 de la tarde. Antes de esa hora las calles de las Tablas ya se iban llenando de público que admiraría a las empolleradas bailando.

Algunas mujeres ya empolleradas paseaban con tamboritos. Transeúntes no se cansaron de tomarles fotos.

Al acercarse la hora de partida, las aceras se convirtieron en palcos familiares. Los sombreros pintados y trajes con detalles típicos eran la tónica en el público del lugar.

Cerca de las 4:10 salieron las primeras empolleradas con su tamborito y moviendo el pollerón de un lado al otro. Parecían fotar.

El colorido de bordados, calados y marcados, al igual que la belleza de los tembleques fue impresionante.

No importó la edad ni el cansancio. Niñas, jóvenes y adultas lucieron elegantes y bailaron al ritmo de la tuna lo largo de todo el recorrido.

Alrededor de 20 carros alegóricos engalanaron las calles al caer la noche. En ellos, cientos de empolleradas orgullosamente saludaban a los asistentes.

El desfile de las Mil Polleras, una tradición que se celebra desde hace 4 años en la ciudad de Las Tablas, un desfile que une a los amantes del traje típico, el folklore y la cultura.