22 de Feb de 2020

Cine

Los visionarios de la crisis

Cuatro hombres fueron capaces de darse cuenta del colapso que tendría el mercado inmobiliario en 2008. Su historia se narra en este filme

Los visionarios de la crisis
Los visionarios de la crisis

Michael Burry (Christian Bale), un gestor de fondos socialmente inepto pero muy habilidoso con los números, fue el primero en descubrir el inminente colapso del mercado inmobiliario estadounidense; y con él comienza esta historia. En su empresa creyeron que estaba equivocado, y cuando decidió ir a los bancos para invertir los fondos de la compañía en contra del mercado, supuestamente uno de los menos riesgosos, se rieron de él.

No sólo nadie notaba lo que sucedía, sino que tampoco estudiaban un mercado que erróneamente creían seguro de antemano. Al menos así sucedió con los bancos y con el gobierno. Porque cuando la noticia llegó al corredor de bolsa Jared Vennett (Ryan Gosling), salió corriendo a unirse con el gestor Mark Baum (Steve Carell) para apostar en contra, y lo mismo hizo el financista retirado Ben Rickert (Brad Pitt), un hombre que decidió ayudar a dos jóvenes inversores a volverse ricos.

FUNNY OR DIE

Lo que sucedió con estos cuatro visionarios de la crisis es casi tan sorprendente como encontrarse con Adam McKay como director y coguionista de esta película, alejada por completo de sus habituales producciones en conjunto con el comediante Will Ferrell y de la página web Funny or Die, que creó y dirige también junto él y al productor y guionista Chris Henchy.

Sin embargo, McKay se hace cargo con éxito de la película y logra un resultado muy interesante al tomar el tono ácido de los videos de Funny or Die para mostrar el costado más oscuro del negocio bancario actual y de la crisis financiera de 2008, quizás una de las menos comprendidas por el público en general.

Con la soltura que lo caracteriza, el director se toma la libertad de hacer que la actriz Margot Robbie rompa la cuarta pared del cine para explicar los complicados términos del mercado inmobiliario entre burbujas de baño y con una copa de champagne en la mano; o que Selena Gomez enseñe desde una mesa de blackjack qué son los CDO sintéticos y cómo pueden hacer que colapse la economía.

UNA COMEDIA SOBRE EL SISTEMA

Aunque por momentos resulta agotador e imposible de seguir, el guión es uno de los grandes fuertes de la película, y se suma a una dirección precisa y un equipo protagónico de lujo. Las caracterizaciones de Christian Bale, Brad Pitt, Steve Carell y Ryan Gosling hacen que la historia, basada en hechos reales que parecen más ficticios que la ficción, pueda verse efectivamente como algo que sucedió.

La gran apuesta ya obtuvo cuatro nominaciones (entre ellas a Mejor Guión y Mejor Película de Comedia o Musical) en los Globos de Oro; y se encuentra sea junto a Carol y El renacido entre las películas más nominadas en los premios. Se posiciona, además, como una de las favoritas de los próximos Oscar; y tiene todo para ganar.

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BAJO LA LUPA

Cine y finanzas

Es probable que ‘La gran apuesta' se convierta con los años en una película de referencia sobre el sector bancario. En parte porque es la adaptación cinematográfica del libro homónimo de Michael Lewis, uno de los periodistas económicos referentes del mundo de las finanzas y creador de otros dos libros que llegaron al cine con éxito: ‘Un sueño posible' (2009) y ‘El juego de la fortuna' (2011). Pero también debido a la ferviente recomendación del premio Nobel de Economía Paul Krugman.

En una nota publicada en el ‘New York Times', Krugman asegura que la película es fundamental para que el público general logre comprender la lección económica que dejó la crisis de 2008 y los peligros que puede generar una burbuja inmobiliaria a nivel global.

‘Algunas personas quieren que el pasado se repita, y por eso pretenden asegurarse de que lo estamos recordando incorrectamente', sintetizó Krugman acerca de la falta de percepción real de lo que sucedió por parte del mercado actual y de los bancos. Esta percepción, según el economista, es la que hace que todavía no se hayan tomado las medidas necesarias para evitar una futura catástrofe.