La Estrella de Panamá
Panamá,25º

14 de Oct de 2019

Cine

Chris Claremont, el salvador de los X-Men

El cómic aporta mucho al cine, las películas de superhéroes son, como mínimo, rentables, tal y como demuestran las sagas de Marvel

Hace años que la industria cinematográfica está plagada de personajes salidos de las viñetas de diversos cómics, ejemplo de ello son los X-Men o los 4 Fantásticos, reyes de la taquilla gracias al guionista y escritor Chris Claremont, invitado estrella en la I Fiesta del Cómic de Santo Domingo.

Esta experiencia pionera en el país, que se desarrolló del 22 al 24 de junio en la Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana (BIJRD), tiene un fantástico reclamo para el público en Claremont, que impartió una charla como clausura al evento, donde también firmó autógrafos y se hizo fotos con los fans.

Para los fanáticos del género, esta figura trascendental de Marvel es casi un superhéroe en sí mismo por ser creador de personajes como Gambit, Mystique, Kitti Pryde o Rogue, y por redefinir los X-Men cuando la serie estaba al borde del cierre, convirtiéndola en una de las más importantes de la editorial, fraguando así su posterior paso a la gran pantalla.

El cómic aporta mucho al cine, las películas de superhéroes son, como mínimo, rentables, tal y como demuestran las sagas de Marvel.

En declaraciones a Efe , Claremont fue categórico al reconocer que esto conlleva una contrapartida para el género de las historietas en el clásico formato impreso.

De hecho, en su opinión, el cine está influyendo en el cómic. ‘Al tener una audiencia mayor y más global, las películas generan en las editoriales la expectativa de que si hacen historias más parecidas a las versiones cinematográficas, sus fans acabarán comprando también los cómics'.

Esta es una decisión puramente comercial, de negocios, aunque ‘personalmente, mi objetivo es crear grandes personajes y grandes historias capaces de hablar por sí mismas', lleguen o no a la gran pantalla, afirmó el escritor.

Esa idea, la de elaborar personajes e historias de alta calidad centran el mensaje de Claremont, también a la hora de dar algún consejo a los jóvenes creadores dominicanos que quieren dedicarse al mundo del cómic.

En este sentido, fue enfático al recomendar a esos artistas en ciernes ‘que no dejen sus trabajos, porque aún teniendo el talento y la ambición necesarios, esta carrera es muy difícil, y eso en el mejor de los casos'.

‘La mayoría de las historias no prosperan', ya que las editoriales quieren cosas ‘muy específicas' en cuanto al aspecto de un personaje o a sus acciones, y sobre cómo se deben estructurar las historias. Aún así, animó a los artistas a hacer su propio trabajo por pura ‘satisfacción personal'.

Sus propios inicios fueron duros, y cuesta imaginarse a Claremont, de sonrisa fácil y evidente afabilidad, escribiendo cartas de rechazo destinadas a los autores de la gran mayoría de las historias que llegaban a Marvel, según narró a Efe .

Sea como sea, el género tiene seguidores incondicionales entre el público infantil, el adolescente y el adulto, algo que el escritor atribuye, una vez más, a la capacidad para concebir buenas historias y a la forma en que dibujantes y escritores eligen contarlas, de manera que el público quiera más.

Una creatividad que se ponía a prueba cuando existía censura en los cómics, cuando había que ceñirse a ‘listas de cosas permitidas y prohibidas' que llevaban a los creadores a representar escenas que niños y mayores pudieran interpretar, cada uno, desde su propia perspectiva.

Así, al final, ‘hacíamos lo que queríamos', a pesar del código impuesto por la industria, señaló entre risas.

La intervención de Claremont en la Fiesta del Cómic es el broche de oro a una experiencia hasta ahora inédita en el país, con una agenda cuajada de actividades como talleres de historietas, exposiciones, películas, charlas, encuentros o ilustraciones en vivo.

Este espacio, que aspira a ser un punto de encuentro para el desarrollo de la cultura del cómic en el país, también tiene el propósito incentivar el gusto por la lectura en los más pequeños a través de este género, al que Clearmont dio un giro con sus carismáticos personajes y sus historias innovadoras de lucha contra los prejuicios sociales.