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23 de Sep de 2020

Cultura

Los nuevos matices del terror

Ahora nuevamente intenta alcanzar ese reconocimiento dentro del prestigioso grupo del “splat pack” (nombre como se le conoce al grupo de...

Ahora nuevamente intenta alcanzar ese reconocimiento dentro del prestigioso grupo del “splat pack” (nombre como se le conoce al grupo de nuevos realizadores del cine de horror), con la película “Mirrors” protagonizada por el famoso Kiefer Sutherland (Jack Bauer de la serie 24), quien interpreta a un ex agente de la policía, que atraviesa una situación personal delicada. Sus problemas con el alcohol, además de hacerle perder su empleo, lo distancian de su mujer y sus dos hijos, y para intentar recuperar el control de su vida, decide aceptar un trabajo como vigilante nocturno en un viejo edificio del centro de la ciudad. Una de las plantas de dicho inmueble, conserva todavía un buen número de espejos de grandes proporciones, espejos que para su incredulidad esconden un tenebroso secreto. Lastimosamente Sutherland no puede alejarse de su “alter ego”, Jack Bauer con el que se ha casado en los últimos años por la serie de televisión, y que al parecer no puede desprenderse, manteniendo los mismos gestos y expresiones que repite constantemente haciendo un poco tediosa su apreciación.

Independiente de ello nos encontramos con una frenética historia llena de escenas cargadas de alto impacto, aunque vaga en ciertos momentos por los clichés típicos y predecibles del género, muchas veces recogidas de los filmes orientales, pero que intenta llegar a cautivar a los seguidores del “gore” con detalles visuales que elevan su contexto. Aunque las referencias de este director tienen un nivel algo alto de hemoglobina, el argumento de esta cinta está más enfocado hacia el thriller psicológico, ya que en buena parte de la narración se ocupa de la investigación para descubrir el origen de los inquietantes sucesos que ocurren en el lugar de trabajo del protagonista, pero sin descuidar naturalmente los detalles característicos que hacen impactante algunas de las escenas que le dan el valor respetado al filme. Pero de cierta manera, para los que hemos visto películas como “The Ring” o “Dark Water”, encontraremos algunos esquemas ya conocidos y que resultan obvias inspiraciones de las producciones orientales, por lo que no parecerán sorprendentes, aún así, sobresale el entusiasmo por mejorar la versión original y que rescata de una manera especial, un género que al parecer había entrado en declive en los últimos años. Por lo que ahora el recurso del “remake” de películas coreanas es cada vez más numeroso en Hollywood, haciendo sus propias versiones (unas veces más acertadas que otras), casi siempre inclinadas por el cine de terror, y que ha encontrado en esta fuente original, historias con conceptos distintos, que al agregar el ingrediente occidental, de la mano de un acertado realizador, se convierten en nuevos motivos para llenar las salas de cine.