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21 de Oct de 2020

Cultura

Juan Carlos Tapia, de cuerpo entero

Hablar con él en persona es como verlo y oirlo los jueves por la noche, en los comentarios previos a “Lo mejor del boxeo”. Sin poses, en...

Hablar con él en persona es como verlo y oirlo los jueves por la noche, en los comentarios previos a “Lo mejor del boxeo”. Sin poses, enredando las tarjetas donde tiene algunas ideas escritas, llegando casi a gritar por el disgusto, con un apasionamiento que raya en el fanatismo, dando la sensación de tener siempre prisa y, además, de tener siempre la razón, así es también Juan Carlos Tapia en la intimidad de su hogar.

Nos recibe en el piso 41 de las Torres Miramar, donde pasa ahora la mayor parte del tiempo leyendo o viendo televisión y descansando por prescripción médica desde que en junio de 2008 le fuera diagnosticado un cáncer de vejiga, “una prueba que me ha mandado Dios y que estoy superando” explica. Un amplio vestíbulo conduce a la sala, cuyos ventanales se abren sobre la Cinta Costera y la Bahía de Panamá. Entre el cómodo sofá de cuero, el piano, el bar y el mini-bar, optamos por éste último por las posibilidades que ofrece para las fotos.

Entretanto, la tarde va dejando paso a las sombras de la noche que poco a poco van desdibujando el horizonte, donde un cielo cargado de negros nubarrones se confunde con el mar en una sola mancha oscura que se expande por la ciudad y penetra en la vivienda. Cientos de automóviles transitan incesantemente por la vía, entre el Casco Viejo y las afueras de Panamá.

Ya instalados en dos sillas metálicas de bar, frente a frente, le pido que defina a Juan Carlos Tapia. “Soy un poco de todo”, empieza. “Como me dijo Jaime Porcel hace unos días, 'un hombre que se inventó a sí mismo', soy de una familia muy humilde y todo lo que he logrado ha sido gracias a mi propio esfuerzo. Soy empresario, comentarista deportivo, analista político, aunque es lo que menos me considero. Soy la voz de los sin voz, buen amigo, buen padre, buen esposo, buen hermano y buen hijo. ¡Por lo menos eso decía mi madre!”, dice de corrido.

El mayor orgullo de este panameño que fue representante de dos de las más importantes cadenas de televisión por cable para América Latina – ESPN y Hallmark Channel – es haber mantenido en el aire por 34 años ininterrumpidos su programa televisivo “Lo mejor del boxeo”.+3B

VIENE DE LA PORTADA

Cuando inició “Lo mejor del Boxeo” a los 33 años de edad, por sugerencia de un promotor japonés de este deporte que le dijo que podía unir sus aptitudes como juez de boxeo y vendedor estrella, no pensó que podría mantenerse tanto tiempo. “Yo no pensé siquiera estar vivo a los 67 años, menos iba a pensar que el programa podía llegar a 34 años. Ya estoy creando una generación de reemplazo porque, mientras el programa sea favorecido por la audiencia como hasta el momento, pretendo que sea eterno”, afirma Tapia.

Sin embargo, contrario a lo que parece, la pasión de Juan Carlos Tapia no es el boxeo y lo aclara. “Mi trabajo es el boxeo, mi pasión es la ópera”. A sus 7 años, de mano de su primo hermano Raúl Rolando Rodríguez y de educadores como Damián Carles, Edwin de la Guardia y Emma Jacobson en el Instituto Nacional, ya escuchaba ese género musical. “Si me preguntaras qué quisiera ser, si pudiera volver a nacer, yo diría que cantante de ópera”, dice inflando el pecho como disponiéndose a cantar. “Me hubiera gustado ser un Pavarotti o un Plácido Domingo, porque a mí la ópera me emociona hasta las lágrimas”. agrega.

Y precisamente por esa afición musical es que Tapia promovió en 1979 el programa estelar de televisión “Nuestros invitados”, donde a los largo de 52 emisiones presentó a 52 artistas panameños de primer nivel “para demostrar que sí se puede hacer televisión con el talento nacional”. Pero no se quedó ahí. En el año 2000 creó la “Fundación Bel Canto” que ofrece becas para estudios de canto, teatro e idiomas, con el fin de desarrollar la cultura operística en Panamá. Con ella, realizó cuatro conciertos donde se presentaron los nuevos talentos, algunos de los cuales también han actuado en el exterior.

Uno de ellos es la joven soprano Nicole Puga, que estudia en Barcelona becada por la Fundación, y que a juicio de Tapia tiene todas las condiciones para ser la gran diva de Latinoamérica.

Aunque Juan Carlos confiesa que solo canta en el baño, toca algunos instrumentos como armónica – que aprendió de niño –, guitarra y piano, y ha compuesto aproximadamente unos cien temas musicales, algunos de ellos grabados por reconocidos intérpretes panameños, como aquel titulado “Lo hermoso de mi vida”, cantado por Basilio y compuesto para su esposa Carmen.

Cuando Juan Carlos habla de su esposa, le cambia la expresión y la voz. No tiene reservas para decir públicamente que la ama, como lo hizo el pasado jueves 27 de agosto, al iniciar la transmisión de su programa semanal, dedicado a ella por su cumpleaños. “Desde que la vi por primera vez me enamoré de ella”, dice. Con 33 años de casados, tres hijos y un nieto en común – él tiene dos hijos más del primer matrimonio y cinco nietos – tienen una relación tan buena que, como asegura Tapia, nunca pelean. “Es mi amiga, mi esposa, mi compañera y si yo no hubiera tenido a Carmen no supero esta prueba que me ha mandado Dios”, dice emocionado refiriéndose al cáncer que padece. “Carmen no ha permitido que yo duerma una sola noche solo en el hospital. Ella duerme a mi lado, y eso hay que agradecerlo”.

A una persona tan controversial como Juan Carlos Tapia, que genera sentimientos extremos en el público, que se le quiere o se le detesta sin medias tintas, es inevitable preguntarle sobre las fricciones que ha tenido con reconocidas personalidades del medio político y periodístico. Él pone en duda eso de ser controversial y dice que más bien cree que está haciendo bien su trabajo¨, y que pese a tener más del 90% de aceptación, hay mucha gente a la que no le gusta. “¿Cómo le voy a gustar a un delincuente cuando le digo ‘usted es un delincuente’, o a los hijos de ese delincuente cuando estoy hiriendo a su padre?”, pregunta.

Dice, sin embargo, que él tiene muchos amigos pero que no habla de ellos, ni de sus enemigos, en sus programas. “Yo hablo de los funcionarios, yo no ataco a mis amigos, ni a mis enemigos. Puede ser un amigo mío que sea ministro de estado quien esté haciendo las cosas mal. Yo lo digo y no lo estoy criticando personalmente, estoy criticando su comportamiento. El funcionario que no entienda que es sujeto de críticas o ponderación a nivel público, que no acepte el puesto”, agrega.

Más allá de si hace o no bien las cosas Juan Carlos Tapia tuvo roces con Ricardo Martinelli, Mayín Correa y Maribel Cuervo, entre otras figuras del mundo político y social. En el primer caso, y habiendo sido muy amigo del actual Presidente, asegura que las asperezas han sido totalmente limadas de ambas partes y que fue aquel quien se acercó de nuevo. “Por favor escríbelo”, me pide. “A Martinelli lo apoyo mientras yo sienta que está trabajando anteponiendo los intereses del pueblo a sus intereses personales. Porque yo no creía en Martinelli y se lo he dicho, y ahora estoy empezando a creer”.

De los otros dos casos, Maribel y Mayín, relata que en el primero se trató de una mala interpretación de la cual “creo que ni ella es consciente”, porque él solamente acató una decisión mayoritaria siendo miembro de la Junta Directiva de Canal 5 para suspender el programa que la periodista conducía. En el segundo, que casi considera una equivocación, recuerda que cuando Mayín fue designada gobernadora de Panamá, dijo en su programa “si tú te dices, Mayín, que ya estás muy vieja y pelleja para venir albergando odios y rencores y vas a trabajar bien, puedes hacer un buen trabajo”, y que a las dos o tres semanas cuando se convenció de que la autoridad provincial venía tranquila, le pidió disculpas por lo dicho.

Este hombre que considera, contrariamente a lo que opina alguna gente, que el éxito no se le ha subido a la cabeza porque siempre ha convivido con él, reacciona airado cuando le pregunto por sus diferencias con Enrique “Chito” Montenegro, “Este señor se metió con mi familia., fue muy sucio y muy bajo. El juicio todavía no ha terminado...le pusimos un impedimento de salida por un año y medio y ten la seguridad de que lo van a condenar”.

Entrando en el plano político, Tapia afirma enfáticamente que pese a que ha sido invitado, nunca ha pertenecido a ningún partido. Recuerda incluso que a la primera persona que el presidente Martinelli le habló cuando quería crear Cambio Democrático fue a él. “No me interesa. Me han ofrecido todos los puestos que te puedas imaginar, incluyendo Martinelli. No me interesa, y la gente no lo puede creer. Todavía recibo correos en que me dicen que es una canallada lo que me han hecho, que deberían nombrarme defensor del pueblo, ministro de tal o cual cosa...ignorando que eso no me interesa, nunca me ha interesado y espero que nunca me interese”, afirma enfático.

Juan Carlos no recuerda haber dado ningún golpe duro a través de su programa televisivo, pero se confiesa satisfecho de haber cambiado decisiones, incluso de la Corte Suprema de Justicia. Recuerda el caso del director de Pandeportes, Omar Moreno, a quien iban a sacar del cargo pero a raíz de sus comentarios en “Lo mejor del boxeo”, que pidió al presidente escuchar, esta decisión fue revertida. También menciona el tema de las informes sobre el virus H1N1, que solamente se referían a la aparición de nuevos casos, hasta que Tapia sugirió que se hablara también de los dados de alta y la proyección cambió completamente. Y finalmente recuerda que, a raíz de sus comentarios sobre la necesidad de bajar los niveles de crónica roja y pornografía especialmente en la televisión, se produjo una reunión entre el presidente Martinelli y los dueños de medios, donde se determinó reducir estos contenidos.

Algo que Juan Carlos quiso destacar fueron sus comentarios emitidos hace un par de semanas cuando dijo que la actuación ideal de un presidente debe ser producir a la derecha y repartir a la izquierda. “Yo sé que a Martinelli le gustó, porque la izquierda no sabe producir, sabe repartir, y la derecha sabe producir y no sabe repartir. Eso lo practico yo en mi empresa”, asegura.

Hoy por hoy, los comentarios políticos de Juan Carlos tienen cinco veces más audiencia que la parte deportiva y una sola persona ha provocado que las demás estaciones de televisión busquen pelearle el rating con programas como “Quiero ser millonario” y “Poveda show jo”, emitidos a la misma hora.

DE PERIODISTA A SIBARITA

Otra de las aficiones de Juan Carlos Tapia son los vinos, de los cuales se considera un gran conocedor. En su cava particular conserva vinos de 300 dólares la botella como el Petrus, de origen francés, y otros vinos de Bolivia, Uruguay, y otras procedencias que pocas personas tienen en Panamá. Hoy lamenta que por prescripción médica deba beber muy poco. Pero todo lo que aprendió siendo juez de vinos lo transmite a los amigos de sus hijos en un curso llamado “Cómo saber escoger un buen vino que no sea caro, en un restaurante”, donde recomienda buscar vinos chilenos, en primera instancia, y después argentinos, que dan la mejor relación calidad-precio que se puede encontrar en Panamá.

Por 20 dólares, sugiere un excelente Malbec argentino o un Merlot o Carmenere chilenos, los tres de cepas francesas que han dado muy buenos resultados tanto en Argentina como en Chile.

Dos horas y media ha durado esta conversación con Tapia, pero antes de concluirla no podíamos dejar de preguntarle sobre el boxeador que más admira. Sin pensarlo dos veces, dice que el más grande de todos los tiempos ha sido sin duda Sugar Ray Robinson, y que en los tiempos modernos Oscar de la Hoya, que ha hecho cosas que nadie más pudo hacer.

En su larga trayectoria en el campo boxístico, este experimentado comentarista ha conocido a figuras del jet set como Silvester Stallone, Dusttin Hofman y Robert Redford, personalidades de la política internacional como José Manuel Insulza y varios presidentes latinoamericanos fanáticos de este deporte, y famosos dirigentes y promotores deportivos internacionales como Don King, con quien compartió mesa en varias oportunidades en las famosas recepciones que éste organiza después de las peleas en los campeonatos mundiales.

A Tapia no le preocupa cómo lo recuerden los panameños. Lo que le importa verdaderamente es cómo lo recuerde su familia. Algo que rememora con una emoción que no puede ocultar, es un comentario sobre él, que hizo una de sus hijas siendo adolescente: “entre más me parezco a ti, mejor persona soy”. Y agrega con orgullo: “ellos han visto lo que ha hecho su padre y el gran amor que se tienen entre hermanos es producto del gran amor que han visto entre sus padres”.

Juan Carlos Tapia, un hombre que trabajó hasta 16 horas diarias a lo largo de 50 años para llegar donde llegó, está hoy encaminado a “desarrollar la habilidad para trabajar cada día menos y ganar más”. Esa es mi meta”, dice sonriente. Una habilidad que, sin duda, muchos quisiéramos aprender.