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04 de Jun de 2020

Cultura

Higiene

L as mujeres tienen máxima preocupación por la higiene de su cuerpo, especialmente por el área vaginal y para tener esa máxima sensación...

L as mujeres tienen máxima preocupación por la higiene de su cuerpo, especialmente por el área vaginal y para tener esa máxima sensación posible de limpieza, algunas optan por utilizar duchas vaginales, el rasurado y el uso de desodorantes o jabones perfumados. Pero como se dice, todo en exceso es perjudicial. Por ello en esta edición les presentamos algunas opiniones de expertos que nos darán una idea sobre el tema en cuestión, y que en cierta medida despejarán las dudas de esta obsesión por la limpieza excesiva.

El exceso de higiene puede alterar el equilibrio natural entre los microorganismos que forman la flora vaginal, una barrera de defensa contra problemas como el ardor, la picazón, el flujo excesivo e infecciones.

Hábitos como el uso de pantalones ajustados o el tan publicitado “hilo dental” (como se le llama a un modelo ultradiminuto de ropa interior) o no cambiar el protector diario pueden agravarlo más.

Recomendaciones de los especialistas

“Las irritaciones aumentan con el verano, el uso del vestido de baño y la humedad de la piscina y la playa. Son muy molestas y vergonzantes para la mujer, indicó la doctora Susana Pilnik. Hoy, hasta un 80% de las consultas fuera del control ginecológico anual son por picazón, ardor e irritación”.

En la mayoría de los casos, eso ocurre cuando los tejidos íntimos pierden el nivel óptimo de acidez, que sabiamente impide que alguno de los bacilos, los parásitos y una que otra bacteria de la flora prolifere por sobre las demás. “Para mantener la sensación de limpieza y frescura, agregó Pilnik, del Hospital Italiano, la mujer busca en el protector diario, el uso del bidet o el desodorante íntimo esa falsa sensación durante las diez o doce horas fuera de su casa”.

Eso desequilibra el pH y aumenta la vulnerabilidad. “La higiene con todos los productos disponibles, más la depilación “profunda” para usar el biquini y, ahora, los procedimientos de estética vulvar sin aval científico, están generando problemas que antes no veíamos”, opinó la ginecóloga Stella Raya.

Ese boom hace que las mujeres se higienicen hasta cuatro veces por día. “Eso aumenta la vaginosis, señaló. Una cosa es el lavaje externo y superficial con un poco de jabón con pH ácido, pero otra el interno, con sustancias desinfectantes o elementos que alteran el pH, o las duchas prolongadas”.

Por otro lado, el arrastre en el lavado favorece la diseminación de gérmenes. “La mucosa produce una sustancia que es el bacilo de Döderlein, o lactobacilo, que mantiene la acidez, que no les permite sobrevivir a los microorganismos”, explicó Pilnik.

La humedad por los lavados o el uso de ropa interior que impide una adecuada ventilación potencia el riesgo de micosis, y los jeans ajustados irritan e inflaman la vulva (vulvitis).

Los especialistas recomiendan que se debe evitar dormir con ropa interior porque la vulva siempre está tapada y eso genera un ambiente propicio para los hongos y otros problemas.

Después de muchas investigaciones se ha demostrado que el rasurado aumenta el riesgo de infecciones en el periné, al causar mínimas heridas que pueden abrir camino a los gérmenes y además el vello enquistado se puede infectar.

Respecto a los jabones, algunos retiran la cobertura grasa protectora de la vulva. Los que poseen mucho perfume causan reacciones alérgicas. También, al higienizarse de atrás hacia adelante, los microorganismos de la zona perianal pueden entrar en contacto con la vaginal. Lo mismo antes de tener relaciones con penetración, cuando muchas veces el hombre los arrastra de atrás hacia adelante.

Es muy importante recalcar que se aconseja usar la ducha corporal diaria para hacer un lavado íntimo con un jabón neutro, blanco y sin perfume ni desodorante. Si se tiene mucho flujo, se pueden usar toallitas sin perfume y cambiarlas durante el día. Y si se tiene demasiado vello, se puede recortar, pero no sacarlo por completo.

“Durante la menstruación, las toallitas son buenas, pero no hay que dejarlas todo el día porque son un buen caldo de cultivo. Si los tampones se cambian cada 3 horas, está bien, pero no hay que usarlos de noche”, aseguran los especialistas.

De todo esto, según coincidieron algunos expertos, no suele hablarse porque genera pudor. “En la consulta” se asume que la paciente sabe cómo higienizarse pero no está de más brindarle las medidas higiénicas y los correctivos para solucionar los problemas vaginales. Además, se le recomienda a las pacientes no tener pena al momento de la consulta y preguntarle lo que crean necesario al especialista para despejar sus dudas.