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21 de Ene de 2022

Cultura

Dulce sabor latinoamericano

PANAMÁ. Gabriela Batista es una apasionada de la naturaleza y en su arte muestra su gran preocupación por el futuro del planeta y sus ec...

PANAMÁ. Gabriela Batista es una apasionada de la naturaleza y en su arte muestra su gran preocupación por el futuro del planeta y sus ecosistemas. En muestras anteriores se dedicó a plasmar problemas ecológicos como la extinción de especies y la deforestación. En esta ocasión, no se aleja de su eje, pero hace un enfoque mucho más fino a sus obras que dedica a la caña de azúcar.

“En nuestros países latinoamericanos hemos tenido a lo largo de nuestra historia cultivos de caña. Desde que llegó con Cristobal Colón fue el modus vivendi por un largo período”, comenta Batista.

La importancia del azúcar no ha disminuido el día de hoy. Muy por el contrario, el tema tiene gran relevancia ecológica pues mientras algunos grupos proponen la caña de azúcar como alternativa al uso de los combustibles fósiles, otros se preocupan por la posible deforestación que se crearía si estos proyectos se llevan a cabo.

“La caña de azúcar es parte de la vida de todos”, afirma la artista, por eso, presenta en esta muestra obras en acrílico sobre lienzo, técnicas mixtas y una video instalación, todo relacionado con el azúcar y los cañaverales.

“El video se hizo en Boquete con la intención de ver cómo el azúcar es parte de nuestra cultura, cómo sin importar la clase social o nivel de educación, todos tomamos café con azúcar”, sostiene.

En la muestra predominan las tonalidades verdes y tierra. La mayoría de las obras parten de un cuadriculado inspirado en las parcelas de las plantaciones que se pueden ver desde el cielo. Algunas obras son polípticos de gran formato que siguen este complicado esquema en que ninguna parte es de igual forma o tamaño.

“Sugar Cane Republic” y “Dulce sabor latinoamericano” son dos obras que siguen este formato. Un rostro archiconocido, el de Celia Cruz, nos hace adivinar el nombre de otra de las obras presentes “La Reina del azúcar”, mientras que otras pinturas, de menor tamaño como Cañas de Enero, Caña brava y El centro me encanta, nos acerca más a aquellas imágenes de cañaverales que hemos visto, desde la carretera en algún viaje.