22 de Feb de 2020

Cultura

El riesgo de las redes sociales

E l mundo cibernético es uno que te aleja de la gente real que está a tu lado, se busca amistades, se conoce personas, muchas veces para...

E l mundo cibernético es uno que te aleja de la gente real que está a tu lado, se busca amistades, se conoce personas, muchas veces para expresar tus sentimientos, abarcando el mundo de la poesía, de la lectura, o tal vez, para alejarte del estrés. Al paso del tiempo vas conociendo personas afines, que sin darte cuenta llega un momento en que vas sintiendo algo más que un cariño fraternal porque te gusta cómo te trata. El peligro está cuando se da una relación extramatrimonial, en la que por momentos te olvidas de tu hogar, y hasta de ti mismo. Se hace verdades las mentiras que se lee o escucha. Tienes a tu pareja cerca, pero esperas con impaciencia que llegue la hora de que se aleje para conectarte, y “encontrarte” con tu amante y te empeñas en sentirte “enamorado” arriesgando lo que tienes a tu lado, viviendo una falsedad que podría convertirse en lamentos que pueden atraparte por el resto de tu vida. Muy en el fondo se sabe cual será el final. ¿Pero, qué pasa cuando el cónyuge se da cuenta que está siendo engañado o engañada? Simplemente, aumentan los celos, peleas y falta de confianza en las relaciones de pareja. Se manifiesta una especie de sadismo y masoquismo en la persona afectada, ya que, vive pendiente de lo que pueda descubrir en el monitor para lanzarse como fiera al cónyuge infiel.

Otro punto a tratar son los que están expuestos al cibersexo. Tienen más probabilidades de desarrollar tendencias sexuales anormales. Puede inhibir el deseo de mantener relaciones sexuales con su cónyuge e impedir que estas le satisfagan. La adicción al cibersexo se produce de forma gradual e inadvertida, sigue creciendo y esparciéndose, muy difícil de tratar y de curar. El sexo por teléfono y el cibersexo inducen a gratificar los deseos sexuales y no a controlarlos y promueven una visión degradante y distorsionada del sexo opuesto. Y fomentan la frialdad y el anonimato. Dicen que se sientan delante de la computadora durante horas y ni siquiera paran para comer o beber. Este es el caso de Peter de 54 años: “Empecé a perder peso y a no concentrarme en mi trabajo. Mi relación íntima con mi esposa empezó a deteriorarse. No paré hasta que mi esposa me descubrió”. Peter como muchos otros tenía una vida diferente que se conformaba con vivir de ese momento enfrascado en una red social sin pensar si a la larga le perjudicaría.

El mundo de las redes sociales muchas veces es engañoso cuando de relaciones se trata, no sabes realmente con quienes te relacionas. Si es bueno o malo, sólo el tiempo y el trato diario te van diciendo la realidad de las cosas, y las relaciones se hacen un tanto difíciles porque se sienten hasta celos un tanto absurdos porque no sabes qué tanto hace esa persona en sus horas que no está sentado/a frente al computador contigo.

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