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27 de Nov de 2020

Cultura

Verano a medias

Los días de sol, playa y bikinis parece que están por terminar. Aunque no del todo, dadas las características de nuestro clima, pero ya ...

Los días de sol, playa y bikinis parece que están por terminar. Aunque no del todo, dadas las características de nuestro clima, pero ya no hay garantía de días soleados: es una lotería. Muchos de los cuidados que nos procuramos durante los meses de sol deben continuar, pues aún hay días que resecan la cabellera, la piel se ve igualmente amenazada por el sol y el tema de la hidratación sigue siendo álgido. Las luces blancas de oficina son contraproducentes para la hidratación de la piel y hay que protegerla. Por ello, el uso de loción humectante con protector o filtro solar es muy importante aun cuando se esté todo el día dentro de una oficina.

Las tardes de lluvia nos invitan a vestir con piezas poco tropicales. Los chales, cardigans y hasta las botas cobran sentido. En las gélidas oficinas de la ciudad, el clima interior propicia la moda de telas gruesas y nos permitimos fantasear usando ligeras bufandas y cuellos altos. En muchas oficinas veo, sin embargo, que para paliar el frío, debajo de la ropa de trabajo o uniformes la gente usa feos abrigos negros, a veces viejos, a veces sucios, a veces raídos. Jovencitas oficinistas los llevan colgando caídos de los hombros dando un aspecto de dejadez a la oficina en general. Llevar abrigo en la oficina no debe ser motivo de descuido o desgano, sino una buena oportunidad para lucir elegante y a la moda.

A veces me reciben en recepción atractivas jóvenes universitarias (o practicantes) que llevan suéteres tejidos cerrados con sus manos, cruzando una solapa sobre la otra, con las manos dentro de los bolsillos, más como si estuvieran abandonadas en la calle en invierno que trabajando en una oficina. O peor aún, sudaderas con grandes letras de universidades, gastadas y extragrandes… Es importante proyectar el look de la oficina aun cuando hace frío y se lleven abrigos que no forman parte del uniforme. He observado también a algunas damas, por lo general jóvenes también, que se ponen una chaqueta o abrigo al revés: introducen los brazos y la espalda del abrigo queda colgando sobre su pecho, tan fuera de lugar en una oficina…

Dejando aparte el tema de los osos polares de oficina, recordemos que los golpes de cambio de clima entre la calle lluviosa y húmeda, elevadores y buses calientes y con baja presión y oficinas congeladas son altamente peligrosos cuando tratamos de conservarnos saludables. Los resfríos y sus complicaciones se pueden evitar si controlamos estos cambios bruscos de clima y procuramos mantenernos secos o cambiarnos de ropa después de mojarnos con la lluvia o sudar en exceso. Nuestra imagen depende mucho de cómo nos sentimos y cuando estamos resfriados, con la nariz suelta, tos y estornudos, es difícil sentirnos bien e inspirados para brillar. Cuidarnos la salud es cuidar nuestro ser. Vamos mucho más allá de la imagen, adentrándonos en nuestra autoestima y amor por nosotros mismos.