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24 de Feb de 2021

Cultura

Gorilas en la calle

Me estoy volviendo repetitiva y no me gusta la sensación, pero es que en esta ciudad las cosas parece que sólo empeoran. Hace un par de ...

Me estoy volviendo repetitiva y no me gusta la sensación, pero es que en esta ciudad las cosas parece que sólo empeoran. Hace un par de semanas hice alusión en uno de mis aullidos al mal manejo que los policías tienen de las relaciones públicas. Pues bien, de unos días acá se ha incrementado esa opinión. Caminan por las calles con actitud gorilesca y da la impresión de que se mueren de ganas de golpearse el pecho con los puños cerrados. En vez de hablarte correctamente para solicitarte la cédula o pedirte que hagas tal o cual cosa, gruñen ininteligiblemente. El lenguaje de señas labiales, señalando con la bemba el lugar donde quieren que arrimes en carro para pedirte cédula es digno de estudio por una actual Jane Goodall...

Hace unos días fui al aeropuerto a dejar a unos amigos, llegamos a la vía de acceso rápido a las puertas de vuelos de salida, como no iba a bajarme puse las intermitentes y con el carro en marcha me incliné para abrir el baúl y que sacaran sus maletas. Aún no habían transcurrido los segundos necesarios para que usted lea esto, cuando tenía a un espécimen a mi lado, aporreando la carrocería y ordenándome que me moviera, ante el evidente susto de mis invitados. Bajo la ventanilla y alego: ‘Disculpe oficial, es que ellos tienen que sacar las maletas’. ‘Avance’, fue de nuevo la única palabra pronunciada. Le volví a decir al tongo que los señores tenían que sacar sus maletas del carro y luego yo me iría... ‘Para eso están los estacionamientos’ ¿Para qué te vas a poner a discutir con un tipejo así? ¿Para qué explicarle que no, que precisamente para eso ‘NO’ están los estacionamientos? ¿Cómo hacerle entender que el acceso superior está hecho precisamente para dejar pasajeros sin tener que detener el coche?… Lo ignoré toda la distancia mientras él se mantenía a pie de carro, imponiendo su presencia hasta que me fui.

No hay que decir que los turistas se fueron con una muy mala impresión de nuestro país. ¿Qué pretenden? ¿Quieren que los turistas vayan saltando con sus maletas aferradas desde los automóviles en marcha al pasar por delante de la puerta? ¡Hop! ¡Hop! ¡Hop! ¿Con voltereta acrobática incluida?

Hace unos días vi caminando por Vía España a un policía, armado hasta los dientes, con chaleco antibalas y una canana llena de municiones bien bonitas y brillantes. Eso no da seguridad señores, eso lo que provoca es una sensación de inminente peligro, de ciudad asediada donde puede pasarte algo en cualquier momento. Pero eso no es todo, no, lo peor viene cuando pretenden hacerse los simpáticos y los educados y te piden la documentación con un ‘mami’ o un ‘reina’. Por suerte conmigo aún no han llegado al ‘doña’ o ‘doñita’. Eso no es respeto, (lo siento, sargento, no me convenció el otro día a pesar de nuestra larga conversación) eso es lo que se le dice a la que despierta en tu misma cama, y yo no soy una de ellas. Y no, no se puede tratar de cariño, porque yo no tengo ninguna necesidad de que me tenga cariño un policía.

Quiero sentirme segura sin sentirme acechada, quiero poder transitar sin sentir que estoy en zona de guerra, quiero que a los policías no sólo les den clases de tiro, sino clases de urbanidad, y que les expliquen, despacito, para que lo puedan entender, que yo pago parte de su sueldo con mis impuestos, así que, como una de sus ‘chifs’, es a mí a la deben estar cuidando de los malos, no hacerme sentir como una de ellos.