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12 de Apr de 2021

Cultura

Cómo mostrar cariño

VÍNCULO FAMILIAR. La ternura es un estado emocional que nos acerca a lo mejor de nosotros mismos, nos hace sentir más humanos y conectad...

VÍNCULO FAMILIAR. La ternura es un estado emocional que nos acerca a lo mejor de nosotros mismos, nos hace sentir más humanos y conectados con el lado bueno de la vida. Ser afectuoso, cariñoso y amable nos reconcilia con el mundo y con los demás. Lejos de hacernos más vulnerables, como algunos creen, nos vuelve más fuertes y seguros.

‘¿Ha analizado alguna vez esta emoción que llamamos ternura? ¿Es alegre, es triste la ternura? ¿No parece más bien la ternura una semilla de sonrisa que da el fruto de una lágrima? En el enternecimiento sentimos angustia precisamente por aquello mismo que nos causa placer’.

Esta frase, que se atribuye al filósofo y ensayista español José Ortega y Gasset, es una bella aproximación poética a la ternura, que para algunos psicólogos es una de las seis emociones básicas que signa la existencia del ser humano, junto con el miedo, la rabia, la alegría, el erotismo y la tristeza.

Aunque la dificultad para una elevada proporción de las personas, mayoritariamente del sexo masculino, no radica tanto en definir la ternura o en teorizar sobre este sentimiento, considerado el pariente más cercano del amor, sino en llevarlo a la práctica, en expresarlo a las personas que quieren y sobre todo a la familia.

Mediante palabras, con gestos, a través las caricias, por medio de cuidados… También mediante la amabilidad, la cercanía emocional, las sonrisas, los abrazos. Hay muchas formas de expresar la ternura, tanto con o sin contacto físico.

Para el psicólogo clínico José Elías, ‘la ternura es una expresión con la que se halaga a los demás y se recibe cariño de ellos demás de forma altruista. Es una actitud hacia el otro, que nace del sentimiento de respetar y mimar a las personas que queremos, sin esperar nada a cambio’.

CLAVES PARA DAR Y RECIBIR AFECTO

‘Damos cariño cuando tenemos hacia los demás y la vida una actitud de comprensión, tacto en nuestra relación y nos manifestamos de una forma atenta y cortés. Aquel que tiene la capacidad de ser tierno y cariñoso lo expresa en sus actos, hacia sí mismo y los demás’, señala el experto.

¿Cómo hay que recibir la ternura? José Elías aconseja hacerlo ‘como una muestra de afecto y respeto, complacencia y condescendencia por parte de algún familiar, que así nos demuestra que nos tiene en cuenta y nos quiere’. Hay que corresponder a ese cariño, con amabilidad y gratitud, y siempre que sea posible, expresándolo con una palmada o una sonrisa.

Para mostrar cariño hacia sus seres queridos a través de las palabras, el psicólogo José Elías aconseja ‘trasmitir calidez y amabilidad en la conversación, haciendo que la comunicación provoque en la otra persona respuestas cálidas y amables, y dándole tiempo para que se explique tan ampliamente como necesite’.

También se puede ser cariñoso mediante gestos, los cuales —según Elías— ‘deben ser suaves y tiernos. Una palmada o un gesto de reconocimiento manifiestan que quien la recibe nos importa. Una sonrisa de complicidad ayuda a que el otra perciba una cercanía desinteresada por nuestra parte’.

‘Cuando somos pequeños, dejamos que nos mimen, nos hagan arrumacos o carantoñas, pero a medida que crecemos no permitimos que nos los hagan, ni los hacemos a los demás, porque los asociamos a algo ridículo e infantil. Hay que recuperar la capacidad de realizar y permitirnos recibir esos mimos llenos de ternura y cariño’, señala el experto.

Según Elías, ‘al alcanzar la edad adulta dejamos de expresar la ternura con caricias a los demás, porque lo consideramos ‘cursi’ o no nos dejamos acariciar por pudor, pero a la mayoría nos gusta que nos acaricien. Hemos de intentar volver a la infancia, cuando entregábamos y recibíamos el contacto físico con menos pudor y más honestidad’.

También se puede expresar cariño a cada miembro de la familia mediante acciones: ‘una mirada, llamada telefónica, sonrisa o palabra amables, un dulce, ayudar con alguna tarea del hogar, un pequeño regalo, una carta afectiva.... Son muchas las acciones con las que podemos demostrar al otro que le tenemos en cuenta, que tiene valor como ser humano para nosotros’, explica el psicólogo.