28 de Oct de 2021

Cultura

Gabinete de antigüedades

En 1969 la doctora Reina Torres de Araúz es nombrada directora de este museo. Aunque no será hasta el 5 de diciembre de 1976 que se abra...

En 1969 la doctora Reina Torres de Araúz es nombrada directora de este museo. Aunque no será hasta el 5 de diciembre de 1976 que se abra al público el Museo del Hombre Panameño. Esa fue la época dorada de los museos en este país, alrededor de esas fechas se fueron fundando la mayor parte de los que subsisten hoy en día. En 1983, después de la muerte de Reina Torres, el Museo del Hombre Panameño pasó, por ley, a tomar el nombre de su fundadora. Iniciando un lento y largo camino hacia el ocaso.

El Museo Antropológico, el cual nació con la vocación de ser el mascarón de proa de los museos del país, se ubicó en sus inicios en lo que fue la antigua estación del ferrocarril interoceánico de Panamá. Un imponente edificio de estilo federal americano construido con todos los adelantos y las comodidades de la época, que revirtió a Panamá en los años cincuenta. Un edificio que había sido construido para estación de tren y que fue perfectamente diseñado para ello, pero que necesitó serias remodelaciones para adecuar los espacios a su nueva función.

EL LENTO CAMINAR

Después, el museo dormitó como un gran monstruo gris durante años, acurrucado en un costado de la Plaza Cinco de Mayo, custodiando en sus bodegas colecciones que incluyen más de catorce mil piezas de cerámica, lítica, orfebrería y una importante colección etnográfica. El museo fue removido nuevamente en el año 2006 al local que había sido construido para albergar el Museo del Niño y la Niña: el Museo del Tucán. Es un enorme edificio construido en medio de la exuberante vegetación tropical de las áreas revertidas. Con un espacio de aproximadamente nueve mil metros cuadrados entre áreas al aire libre y bajo techo, no consta de los requerimientos mínimos para exponer adecuadamente piezas de arqueología y etnografía, las cuales son muy frágiles y requieren de un cuidado exquisito para no demeritar su valor estético al imponer las exigencias de conservación.

Los intentos de exhibir las ricas colecciones que guarda el M.A.R.T.A. en sus bodegas han recibido críticas por parte de expertos en el tema: ‘Todo museo debe contar una historia. La muestra inaugural ni siquiera lo intenta, la exhibición no contó con un guión o el mismo se violentó de tal forma que se perdió todo sentido de narrativa. La selección de piezas es desconcertante, como en esos concursos en que la persona tiene pocos minutos para llenar la carretilla de víveres gratis. A pesar de que el museo rinde tributo a la antropóloga Reina Torres de Araúz, la muestra no tiene nada de antropológica, pero tampoco se usaron criterios artísticos o cronológicos claros. Es una vuelta al gabinete de antigüedades de hace cien años.’ (C. Fitzgerald. J. Schmidt. La Prensa 14 de septiembre de 2006).

Estos intentos fallidos quizás han sido los que han abocado a los responsables a arrumbar las piezas propias a las bodegas y destinar los espacios del Museo para montar otro tipo de exhibiciones, que tampoco han llenado las expectativas.

OPINIÓN DE EXPERTOS

Hablamos con Jorge Schmidt, uno de los poquísimos panameños que poseen la licenciatura de museología y que fue director del Museo Antropológico a principios de la década del 90 y le preguntamos su opinión sobre las últimas exhibiciones que se han montado en los espacios del M.A.R.T.A. la de ‘Panameños Ilustres’ y la de ‘Dinosaurios Mundo Jurásico’. ‘Como museólogo me resulta preocupante el uso inadecuado de un espacio museológico para montar exhibiciones mediocres y carentes de toda técnica museográfica. La Exhibición ‘Panameños Ilustres’ montada por una empresa manejada por decoradores, floristas y organizadores de eventos infantiles no fue más que un ‘homenaje’ a miembros de la alta sociedad panameña y a una que otra figura nacional por no dejar. Esa exhibición, cuyo precio de entrada no era asequible para el ciudadano de escasos recursos, no trajo ningún beneficio para el M.A.R.T.A Y desmembró las colecciones de otros museos. La actual exposición, ‘Dinosaurios Mundo Jurásico’, no pasa de ser un gran show al estilo Disney con grandes monicacos que se mueven y rugen. ¿Cuál será el beneficio para el Museo? En Panamá nunca existieron dinosaurios. Es más, los dinosaurios se extinguieron millones de años antes de que surgiera el istmo de Panamá. ¿Enseñan eso en la exhibición? ¿Qué aprenden los niños sobre su país en ella? Considero que dicha exposición debió ser montada en otro espacio ya que no tiene conexión ninguna con el Museo ni con la historia de Panamá’, dijo el experto.

Ante esta situación las autoridades parecen estar tratando de buscar otras alternativas para las excelentes colecciones que albergan las bodegas del Antropológico, y en los últimos días se han presentado ante los medios algunas de ellas, la Directora General del Instituto Nacional de Cultura, María Eugenia Herrera, anunció que se hizo una solicitud al Patronato del Hospital Santo Tomás para que el edificio principal sirviera como sede del museo. Esta petición ya ha sido negada en los medios por los responsables del patronato. También ha rodado la idea de trasladar parte de la colección del museo, más específicamente la colección de oro, a la Torre Financiera, con lo que se desvirtuaría su significado, ya que es imposible entender el significado de las piezas precolombinas sin comprender que la cerámica, la lítica, la madera, y todos y cada uno de los rasgos materiales, incluido el oro, están inextricablemente unidos para ofrecernos una visión de conjunto de determinada sociedad. Esto nos lo explica Carlos Fitzgerald, arqueólogo y ex Director Nacional de Patrimonio Histórico, quien también recalca la importancia que un museo nacional tiene para un país. Situación ciertamente triste si constatamos que Panamá es, al parecer, el único país de Latinoamérica que no cuenta con un museo nacional abierto al público.

De acuerdo con Fitzgerald ‘Tenemos memoria corta y distorsionada en Panamá. Sabemos de nosotros mismos lo que otros nos cuentan, no lo que vamos descubriendo. La educación básica, media y superior privilegian la anécdota al dato y subordinan la historia tanto como relleno incómodo cuanto requisito aburrido. Eso es un grave error y una buena exhibición arqueológica podría ayudar a corregirlo.’

También se lamenta del poco aprecio que se hace aquí de lo que en otros países se desea: ‘Las colecciones arqueológicas del MARTA son absolutamente maravillosas. La cerámica, la orfebrería y la lítica panameñas son atesoradas en los principales museos y colecciones del mundo por su calidad artística y variedad tecnológica, que las hace únicas en la región. Para cualquier panameño que viaje o tenga acceso a la literatura es timbre de orgullo que nuestra herencia cultural se valore universalmente…menos aquí. Pareciera que no nos importa. Las colecciones arqueológicas del M.A.R.T.A representan un recurso inestimable que, cual diamante en bruto, espera ser descubierto y valorado.’ (Se trató de recabar la opinión de las autoridades del INAC y de la DNPH para este artículo pero no respondieron a nuestra solicitud)