08 de Dic de 2022

Cultura

Joven independiente

PALABRA. Mario Estrada abre los ojos en una mañana preciosa y lo primero que muestra es una sonrisa gigante. Es el primer día de un avan...

PALABRA. Mario Estrada abre los ojos en una mañana preciosa y lo primero que muestra es una sonrisa gigante. Es el primer día de un avance muy importante en su vida. Se levanta de la cama y transita por un lugar lleno de comodidades, pero con una leve diferencia a las demás casas panameñas: vive solo.

Mario tiene veinte años, cursa segundo año de arquitectura y a la vez trabaja. Ayer se mudo de la casa donde se crió, con la ayuda de su padre pasó todas sus cosas a su nuevo hogar. Dice que sintió que necesitaba cambiar los hábitos y la dependencia a su familia, en especial a su madre. Que era hora de madurar, conocer lo que es la vida de verdad.

‘Lo decidí rápido. Mi familia se sorprendió pero es algo que creo que me va hacer echar pa’lante’, comenta. Así Mario se puso los pantalones y salió al mundo para hacerle frente.

VIVIR EN SOLEDAD

Ponerte a pensar que el típico llamado de salvación -¡MAMÁA!- ya no servirá de nada y que en todo momento te las vas a tener que arreglar por tu propios medios, al principio es difícil. ‘Despegarse de la familia es lo más duro, pero cuando uno esta decidido, ya no le importa más nada’, cuenta Estrada.

Jasmin Guerrero también lo entendió así hasce tres cuando, cuando decidió ir a vivir sola. A los veintitrés, jura e que se siente mejor que nunca: ‘Al principio el aburrimiento, la nostalgia, las comodidades, se hacen notar en la soledad. Pero cuando ya coges confianza contigo mismo, empieza la calma’, comentó.

¿Pero qué cambios se notan más? Las respuestas de estos dos jóvenes fueron muy parecidas: las cosas que más notas son esas a las que antes ni le ponías importancia, como la limpieza de toda una casa, el pelear contra el sueldo para que alcance a pagar todas las cuentas, también tonterías que resultan ser cruciales como un buen super que sea barato, cocinarse y no morirse de hambre.

PANAMEÑOS SOLOS

‘El joven de nuestro país siempre es consentido, por eso se acostumbra a irse de las casas de sus padres cuando empiezan una familia’, dice Ilda Barrios, psicóloga y madre. Y agrega que la falta de madurez de muchos jóvenes es uno de factores que alimenta el miedo de las responsabilidades.

En Panamá, el 80% salen de sus casas cuando van a formar una familia. El 10% se va al extranjero. Sólo el otro 10% decide irse por su cuenta, la mayoría chicos del interior que vienen a la ciudad a probar suerte.

Eso por más que la experiencia sirve, y mucho: ‘ Ser independiente genera capacidad para afrontar problemas de manera adulta y no enfocarse en una vida fácil’, comenta Il da.