Turismo panameño: avances, retos y nuevas apuestas

El sector privado reconoce avances en digitalización y trámites, pero advierte que Panamá necesita más agilidad, infraestructura y una estrategia clara para atraer inversiones turísticas. MICE, gastronomía, naturaleza y el programa Stopover lideran las apuestas

Mejorar el clima de inversión turística se ha convertido en un objetivo urgente para el sector privado, que reconoce avances, pero subraya la necesidad de acciones más profundas y sostenidas. Tanto la Asociación Panameña de Hoteles (Apatel) como la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede) coinciden en que el país cuenta con un potencial extraordinario, pero requiere mayor agilidad institucional, políticas claras y una visión de largo plazo para competir con destinos de la región.

Yovana Segarra, presidenta de Apatel, señaló que las quejas persistentes del sector han generado una mayor disposición a escuchar por parte de las autoridades, lo que ha permitido que ciertos procesos sean más expeditos e incorporen tecnología para reducir pasos. Sin embargo, admite que los retrasos burocráticos todavía son frecuentes.

Giulia De Sanctis, presidenta de Apede, coincide en que existen mejoras puntuales —como Panamá Digital, la firma electrónica en la nube y el Permiso Digital de Construcción—, pero advierte que el país aún no logra la interoperabilidad plena entre instituciones. Para ella, el reto no es solo agilizar trámites, sino transformar los atractivos turísticos en productos accesibles y competitivos.

La líder de Apatel destacó en entrevista a este medio que la clave para fortalecer el clima de inversión es “mejorar la infraestructura, ofrecer incentivos fiscales y consolidar una marca turística única y diferenciada”. Segarra también resalta la necesidad de promover la sostenibilidad, diversificar la oferta —desde turismo rural y cultural hasta gastronomía— y potenciar la promoción digital.

Por su parte, De Sanctis considera que el anhelado clima de inversiones en turismo depende de impulsar una agenda basada en empleo formal y crecimiento sostenible. Explicó que entre sus prioridades están el análisis técnico de proyectos de ley, incentivos para atraer más turistas internacionales, mayor financiamiento bancario para proyectos turísticos y el incremento del presupuesto de promoción administrado por Promtur. Además, recuerda que el turismo ya genera más divisas que los aportes del Canal al Gobierno Central, lo que evidencia su papel como segundo motor de la economía.

MICE, naturaleza y cultura: los segmentos con mayor proyección

Ambas líderes coinciden en que el turismo de reuniones (MICE, por sus siglas en inglés) será uno de los grandes impulsores de la actividad en 2025-2026, gracias a la conectividad aérea y a la consolidación del Centro de Convenciones de Amador. Segarra también destaca el crecimiento del turismo gastronómico —impulsado por el nombramiento de Ciudad de Panamá como Ciudad Creativa Gastronómica—, así como el ecoturismo y el turismo interno.

De Sanctis suma el turismo deportivo, los espectáculos y los cruceros como segmentos con fuerte potencial, especialmente por el impulso de los homeports. Además, considera que la Ruta Colonial Transístmica, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, puede convertirse en un ancla cultural para atraer visitantes orientados a experiencias sostenibles.

Cómo aprovechar la temporada alta

Entre las prioridades compartidas destaca la promoción internacional en mercados estratégicos y la integración de experiencias ciudad-naturaleza-cultura. Ambas recomiendan mantener incentivos temporales, robustecer programas como Panamá Stopover y acelerar la apertura de aeropuertos regionales a vuelos internacionales regulares.

En este contexto, Karla Guillén, gerente senior de Productos y Ventas de Copa Airlines, explicó que el programa Stopover busca incentivar el turismo hacia el interior del país, incluida la provincia de Chiriquí, donde la aerolínea aumentó en 40 % su capacidad de vuelos. El programa permite al viajero internacional conocer Panamá hasta por siete días con la misma tarifa aérea.

Desde octubre pasado, la empresa elevó entre 23 y 25 sus frecuencias semanales entre Panamá y David, con tres vuelos diarios y hasta cuatro en fines de semana.

“El programa Stopover ofrece a los viajeros la oportunidad de visitar dos destinos por el precio de uno. Chiriquí siempre ha estado incluida dentro de las ofertas que tenemos para nuestros pasajeros”, señaló Guillén.

Actualmente, los viajeros internacionales que optan por el Stopover provienen de Argentina (19 %), Ecuador (13 %), Estados Unidos (11 %), Brasil (9 %), Colombia (7 %), México (5 %), Perú (4 %) y Costa Rica (3 %).

El 74 % de los usuarios del programa se hospeda en hoteles, con una estadía promedio de tres días, y el 30 % visita el interior del país. Tras aprovechar la estancia extendida, el 85 % afirmó que volvería a tomar el Stopover.

Guillén destacó que el programa ha evolucionado notablemente desde su lanzamiento hace más de dos décadas. “Empezó con unos 10 mil pasajeros al año. Hoy esperamos cerrar 2025 con alrededor de 185 mil pasajeros que utilicen el producto Stopover. De ellos, un 30 % viaja al interior —principalmente a Chiriquí— y el 70 % se queda en la ciudad de Panamá”.

Solo en 2024, el programa fue utilizado por 160,188 viajeros, equivalente al 8 % de los turistas que se conectan a Panamá a través de la aerolínea. Según la ejecutiva, el Stopover genera una derrama económica cercana a los $900 millones. La meta para el próximo año es elevar la estadía promedio de tres a cinco o seis días para fortalecer aún más la oferta turística nacional.

En Chiriquí participan en el programa los hoteles Bambito y Panamonte, y la aerolínea espera sumar más empresas locales tras su visita a la provincia.

“Los visitantes europeos y estadounidenses que aprovechan el Stopover buscan experiencias culturales, gastronomía, naturaleza y playa. Por eso promovemos destinos como el golfo de Chiriquí y Boquete, que complementan la oferta turística del país”, puntualizó Guillén.

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