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20 de Jan de 2021

Cultura

La peor pesadilla para un corredor

Para los fondistas de mayor edad, el arrastrar molestias y pequeñas lesiones es algo consustancial con su carácter. El cuerpo ya no asim...

Para los fondistas de mayor edad, el arrastrar molestias y pequeñas lesiones es algo consustancial con su carácter. El cuerpo ya no asimila como cuando se es más joven las fuertes cargas, y las recuperaciones se alargan. Si estos corredores tuvieran que parar sus prácticas cada vez que sienten un problema, estarían la mayor parte de la temporada fuera de forma. Para ellos la clave es ‘manejar’ las molestias, es decir, adecuar sus entrenamientos en cuanto a intensidad y duración a las circunstancias concretas, con el objetivo de salvar esos días malos y poder volver a entrenar en plenas condiciones.

Pero para los nuevos corredores que cada vez se incorporan en mayor número al running, el sufrir una lesión supone enfrentarse a un enemigo por lo general desconocido, a una situación en la que el aspecto psicológico afecta a la persona en su ánimo tanto o más que en el propio plano físico.

LESIONES MÁS COMUNES

Hay lesiones que se repiten con mucha frecuencia sobre todo en corredores de fondo. Comenzando desde la zona de la cintura, nos encontramos con el Síndrome del piramidal o pseudociática, la cual es muy incapacitante y dolorosa.

La rodilla para un corredor es una de las zonas de mayores problemas, por la gran cantidad de tendones y ligamentos involucrados, siendo el síndrome de la Banda iliotibial una de las lesiones de peor pronóstico y larga evolución.

Gemelos y sóleos están sometidos también a mucha presión y las roturas de sus fibras son comunes, aunque con una buena recuperación pueden ser superadas de forma satisfactoria.

En la parte contraria a estos grupos musculares, la periostitis afecta a la membrana que rodea la tibia, con inflamación muy dolorosa y limitante. Ya en el pie, la Tendinitis de aquiles es la reina de las lesiones sobre todo en maratonistas, con tratamiento complejo y de muy incierto resultado. Por último, la Fascitis plantar es quizás la lesión más de moda actualmente entre los runners, con fuertes molestias en el arco del pie sobre todo después de haber estado en reposo. Puede ir acompañada incluso de formación de un espolón calcáneo.

PREVENIR MEJOR QUE CURAR

Muchas de las lesiones que sufrimos los corredores se podrían evitar si incorporamos a nuestros entrenamientos rutinas preventivas. En primer lugar debemos poner cuidado al equipamiento básico de un corredor: el calzado.

En las tiendas especializadas nos pueden realizar un test de pisada gratuito para determinar qué tipo de corredor somos, pronador, neutral o supinador, y adquirir zapatillas adecuadas.

El calzado aunque sea el correcto sufre un fuerte desgaste y deberemos descartarlo cuando pierda su capacidad de sujeción y amortiguación. Alternar 3 o 4 pares de zapatillas dependiendo del terreno e intensidad del entrenamiento es lo idóneo.

En segundo lugar, un buen calentamiento de los diferentes grupos musculares y rotaciones de las articulaciones antes de correr es básico para evitar gran parte de los problemas asociados a roturas y fricciones. Los estiramientos al terminar la sesión son así mismo fundamentales para dejar nuestra musculatura relajada y lista para arrancar el siguiente entreno.

Y en tercer lugar, la importancia de una buena alimentación y descanso para que nuestro cuerpo se recupere bien entre sesiones, sobre todo aquellas que son más intensas.