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17 de May de 2022

Cultura

El buen humor de las identidades

La palabra ‘identidad’ es, en sí misma, problemática. Pero aquí no deseo entrar en definiciones, que requiriría mucho más espacio, y sol...

La palabra ‘identidad’ es, en sí misma, problemática. Pero aquí no deseo entrar en definiciones, que requiriría mucho más espacio, y solo me pegunto si se podría hablar de ‘identidades incluyentes’, porque, de hecho, la palabra ‘identidad’ implica frontera, algo establecido, quizás eterno.

No será mejor matar las identidades, pero quién las mata, y con qué propósito, uno podría preguntarse. Soñar en un mundo más alllá de las identidades es, posiblemente, la más grande utopía, pasar de las identidades asesinas de Amin Maalouf a las identidades muertas. ¿Podríamos, por otra parte, vivir sin identidad de sexo, de nombre, de familia, etc? Parece imposible vivir sin esas identidades primarias que, por supuesto, también están cambiando.

Pero hay otras: género, raza nación, lengua, partidos, clases, de donde pueden nacer las identidades asesinas. Aquí, sin embargo, parece que es posible hablar también de ‘identidades inclusivas’ o, mejor dicho, se puede crear espacio para movernos con más libertad: aparentemente. Lo cierto es que, actualmente, hay dos tendencias: encerrarnos en ‘identidades excluyentes’ (a un paso de devenir en asesinas) o abrirnos a ‘identidades incluyentes’.

Para mí, personalmente, la libertad consiste en inventarme la ‘identidad’ , la que me gusta, en la que más me sienta cómodo, y puede variar de un día para otro. Por supuesto, soy panameño, pero qué entiendo yo por ésto. Aquí entramos a discutir y a negociar. Sería, por lo tanto, un error para mí definir qué es la ‘identidad’ – para los otros – en este aspecto. Creo que las ‘identidades’ no deben ser defensivas. Deben ser vivientes, olvidadizas, cambiantes, juguetonas. Las ‘identidades’, posiblemente, deben tener buen humor y reírse de sí mismas.

ESCRITOR