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10 de Apr de 2021

Cultura

Ecosistema de contenidos

Muchos amigos míos de los medios escritos se quejan que la gente no quiere leer. Irónicamente, hoy más que nunca, el hambre por los cont...

Muchos amigos míos de los medios escritos se quejan que la gente no quiere leer. Irónicamente, hoy más que nunca, el hambre por los contenidos aumenta de forma exponencial.

Cientos de dispositivos permiten a la gente compartir lo que se les ocurre escribir en cualquier lado. El RSS, por ejemplo, nos permite seguir las artículos de gente que escribe, desde lugares lejanos. ¿Cómo es posible que mis amigos me digan que la gente no quiere leer?

Lo que vivimos hoy es un cambio de paradigmas. Los medios tradicionales quieren seguir sirviendo una mesa caracterizada por la abundancia. Pero los consumidores, aunque hambrientos, se niegan a comer si primero no les cambian los cubiertos.

Los medio escritos no van a desaparecer, se van a especializar. Por ejemplo, este artículo tiene un tiempo de vida y un tipo de exposición diferentes, a los que tendría si fuese un post de mi blog.

No digo que esto sea mejor ni peor. Lo que quiero subrayar es que las opciones serán diferentes, como colores que sorprenden al pintor en su paleta.

El factor que hace la diferencia será el contenido en sí y cómo éste se articule dentro del esquema de comunicación de los usuarios.

Los usuarios de contenido de hoy están en capacidad de decidir el tiempo, tema y lugar de consumo. Pretender tomar esas decisiones por los usuarios significará el fin de los medios que se resistan a entenderlo.

También será un error fatal tratar de emular a Twitter o Facebook. Un periódico tratando de parecer una red social sería tan ridículo como tratar de analizar una noticia en 140 caracteres.

Los medios escritos deberán entender que ahora hacen forma parte de un ecosistema de comunicación, y que no son los dueños exclusivos de la comunicación. Además esperamos que sean interactivos y que no se dediquen monologar.

Mis amigos se confunden cuando les insisto que ahora los contenidos son los que mandan. En el fondo siempre ha sido así. Antes los reyes eran los dueños de la máquina de imprimir. Luego fueron los escritores y después los editores. Pero ahora como dice mi amigo Germán López, vivimos en la era del periodismo ciudadano. De los medios escritos espero mejor calidad y análisis de los que me pueda dar un ‘bloguero’.

En Panamá muchos medios escritos se regalan. Esto ha generado una distorsión en el pensamiento de la gente: el creer que los contenidos no valen nada.

El riesgo real es llenarse de contenido ‘basura’, con miles de personas generando ruido y un mar de anuncios ahogando un montón de contenidos que no agregan valor alguno.

Pero es aquí donde ‘salta la liebre’. Con tanto ruido que se genera hoy en las redes, en la televisión y en cualquier lado, realmente se agradece y se paga por tener la información pertinente. Escrita de forma adecuada y entregada cuando se solicita, que es según entiendo el negocio de la industria de la información (revistas, periódicos, televisión, radio).

Estos cambios de visión son los que generan oportunidades de negocio. Además cuando el silbato del tren suena, los que no se suben se quedan.