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04 de Mar de 2021

Cultura

¿Quién mató a Ruperta?

Armando Romero siempre se ha caracterizado por su pluma experimental. Este poeta, novelista y profesor de literatura latinoamericana en ...

Armando Romero siempre se ha caracterizado por su pluma experimental. Este poeta, novelista y profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Cincinnati formó parte del grupo inicial del controvertido movimiento literario de los nadaístas de Cali.

Recientemente Facetas entrevistó al autor de múltiples libros de poesía, ensayos, quien además ha obtenido el Latin American Book Award (2005) en la Feria del Libro de Nueva York, y el Premio Novela Corta Pola de Siero (2011), en España.

‘CAJAMBRE’, ¿QUÉ TE LLEVÓ A ESCRIBIR ESTA NOVELA QUE TRANSCURRE EN UNA REGIÓN AFRO DEL PACÍFICO COLOMBIANO?

Mis tíos tenían aserríos en esta parte selvática del Pacífico colombiano, y allí estuve de visita cuando era joven. Fue una experiencia inolvidable que me marcó profundamente. La idea inicial era buscar los fondos de ese proceso de transculturización que se da entre colonos blancos y habitantes negros. Esa idea subsiste en la novela pero no impide que el foco se extienda a la comunidad negra, y en especial a las mujeres, representadas por Ruperta. Ellas, como piangüeras, amas de casa, agricultoras, son el pilar de esta sociedad, su alma podríamos decir.

LA NOVELA COMIENZA CON LA INTRIGA DE QUIÉN MATÓ A RUPERTA. Y TERMINA REVELÁNDOSE EL ENIGMA A TRAVÉS/LA AYUDA DEL YERBATERO SECUNDINO: NO HAY POLICÍAS, NO HAY DETECTIVES. ¿ES UN ANTIPOLICÍACO, UNA GESTIÓN PROPIA DE LA COMUNIDAD, QUE ARREGLA SUS PROBLEMAS?

Creo que a pesar de que Secundino es importante en la resolución final de la novela, el enigma es resuelto por todos. Cada uno pone algo de su parte directa o indirectamente. Es la comunidad de negros y blancos la que necesita resolver el enigma. No hacerlo desestabilizaría el orden interno que se ha logrado por años, donde hay un colonialismo de conveniencias mutuas. Esto podría parecer muy paradójico, pero no debemos olvidar, y eso se señala en la novela, que esta región, durante los años en que transcurre la novela, ha mantenido la paz mientras Colombia entera está pasando por una época de extrema violencia. Lastimosamente la realidad hoy en día es completamente diferente. Ese orden interno se vería roto si se permite la participación de las fuerzas de policía, judiciales o militares, y así, como tú puedes recordar, todos se oponen a la sugerencia de traer a Cajambre estas fuerzas. Por otro lado, y esto también es importante, la comunidad negra necesita, desde el punto de vista religioso, saber quién mató a Ruperta.

EN ‘CAJAMBRE’ SE ENCUENTRAN LOS NEGROS, LOS EXTRANJEROS EUROPEOS, LOS BLANCOS PAISAS, EL CATOLICISMO, Y EL IMPULSO DE UNA COMUNIDAD QUE TERMINA PROTEGIÉNDOSE DE ESPECULADORES Y PISTOLEROS. ¿UN MODELO DE CONVIVENCIA PARA COLOMBIA, PERO SIN GRINGOS NORTEAMERICANOS?

Sí, podría ser. Pero nunca me lo planteé. No era esa mi intención y sin embargo es una lectura que considero válida. Todos estos grupos que habitan Cajambre tienen que mantener un equilibrio estable, duradero. Hay que tener en cuenta que no son muchos, son comunidades pequeñas comunicadas por ríos, esteros, caminos en la selva, que forman lo que llamamos Cajambre, gracias al inmenso río de este nombre. Las funciones de ellos son específicas, claras, y todos dependen de la estabilidad de la comunidad. Por eso cualquier acto de violencia debe ser enfrentado inmediatamente, resuelto. Es esencial el mutuo respeto, mantener bien definidas las fronteras culturales. El máximo peligro es la tierra misma, el mar, los ríos, la selva, y esto no se puede remediar. La violencia humana sí. Ahora bien, los norteamericanos no están ausentes. Si recuerdas te encontrarás que hay uno que está cultivando abejas, enseñándole a jugar ‘mini-golf’ a los negros, lleno de armas.

‘LA TIERRA NO ES DE NADIE’ SE AFIRMA EN LA NOVELA. ¿HOY HA CAMBIADO LA SITUACIÓN ALLÍ?

En la época en que se sitúa la novela esta era tierra de nadie y de todos. La idea era simplemente llegar, levantar un caserío, poner un aserrío, y empezar a trabajar. Los primeros que llegaron, luego de la II guerra mundial, se apoderaron de los mejores sitios para transportar la madera desde la selva a los barcos. Entre ellos mis tíos. Pero los años le demostraron a la comunidad negra que esta forma de libertad era contraproducente, especialmente cuando aparecieron en Cajambre la guerrilla, los narcotraficantes y los paramilitares. Al comenzar el desplazamiento de los campesinos en esta zona empezaron a perder la tierra que tenían. Mis tíos ya habían salido años antes. Se crearon entonces centros de protección de la tierra y comunidades con leyes más orgánicas, enlazadas al contexto nacional. No se ha logrado mucho, a mi parecer, pero algunos subsisten y hay esperanza en que los procesos de paz les ayuden. Pero selva es selva, y no hay dificultad en asentarse allí. Lo difícil es cómo subsistir.

TERMINÉ LA NOVELA PREGUNTÁNDOME CÓMO SE LLAMABA EL NARRADOR. ¿POR QUÉ SE HA OBVIADO SU NOMBRE?

El personaje de Cajambre nunca revela su nombre. Hay novelas así. Ahora recuerdo Justine de Lawrence Durrell, por ejemplo. La verdad es que dado que mis otras tres novelas, Un día entre las cruces, La piel por la piel y La rueda de Chicago tienen el mismo personaje narrador, Elipsio, y forman una trilogía, entonces para esta novela quería dejar abierta la posibilidad de que quien fuese lector de mis otras novelas no sintiera el peso de ellas al leer ésta, y tratara de establecer conexiones. Pero tampoco quería crear otro personaje, totalmente independiente de esas otras novelas. Así, el narrador creo se define por sus acciones y relaciones, por su ser escritor principiante, por su presencia un tanto secundaria, y por su ojo casi omnisciente.

HAY UN PASAJE DONDE EL TÍO DEL JOVEN ESCRITOR REFIRIÉNDOSE A LOS NEGROS DEL PACÍFICO COLOMBIANO, DICE: ‘SI VIVIERAN EN BOGOTÁ NO SERÍAN NEGROS’. ¿ES ESTO UN IR MÁS ALLÁ DE LA RAZA, DEL COLOR DE LA PIEL, DEL RACISMO DE NUESTROS PAÍSES?

Sí, pero sería bueno ver esto desde una perspectiva amplia. Según lo que yo propongo dentro de la novela con relación al hecho de ser ‘negro’ es algo que podría prestarse a una discusión que yo aceptaría encantado. Como yo lo veo, y lo pude constatar en la selva de Cajambre, es que una vez que entras y permaneces empiezas a adquirir ciertas características culturales que te hacen ‘negro’, no importa que seas blanco o negro. Pero si sales o si no te integras a la vida de la comunidad esto no se da. Así, un negro que vaya a vivir a la ciudad deja de ser ‘negro’, y un blanco que se quede en este mundo deviene ‘negro’. Mi reflexión empezó porque yo me dí cuenta que uno de mis tíos ya era un ‘negro’, mientras los otros no. También cuando vi a gente nativa de Cajambre en la ciudad (Cali, en este caso), noté que ya no eran los mismos, inmediatamente su cultura había sufrido un choque, y que mis informantes eran conscientes de que la distancia los transformaba. Parece simple, pero en la realidad es complejo, y se presta para malentendidos de parte y parte.