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29 de Mar de 2020

Cultura

Lo que bien arranca acaba bien

Durante las últimas semanas, en mayor o menor grado, todos hemos celebrado en familia las fiestas de Navidad, comiendo y bebiendo más de...

Durante las últimas semanas, en mayor o menor grado, todos hemos celebrado en familia las fiestas de Navidad, comiendo y bebiendo más de lo habitual. La báscula seguramente indicará que hemos subido unas cuantas libras, lo cual de seguro nos hará sentir culpables porque estamos en plena estación veraniega y el clima es propicio para la realización de actividades al aire libre.

Nuestro país cuenta con cientos de kilómetros de costa y playas, siendo una opción muy apropiada para conjugar tiempo de ocio y deporte.

RECOMENDACIONES VERANIEGAS

Si vamos a realizar ejercicio en una playa, ya se trate de caminar o correr, procuraremos hacerlo en las primeras horas del día, cuando el sol no esté tan fuerte. Para evitar problemas con las radiaciones solares, es recomendable aplicar protector en las zonas del cuerpo que queden expuestas. En contra de lo que se pudiera pensar, no por llevar menos ropa vamos a sentir menos calor, por lo que es preferible usar suéter en la parte superior que ir descubierto solo con un bañador.

Incluso para personas con piel muy sensible, es recomendable que usen una prenda de manga larga de algún tejido cómodo y transpirable, siendo más adecuados colores vivos que oscuros. Al ser nuestra cabeza la parte que quedará más expuesta, una visera siempre será de mucha ayuda, así como lentes oscuros para proteger la vista.

No deberemos de descuidar nunca la hidratación, puesto que la mezcla de una elevada temperatura con un alto grado de humedad nos hará sudar incluso más de lo habitual.

A pesar de lo incómodo que pueda ser, esto nos permitiría hidratarnos durante nuestra rutina. Sobre la arena lo ideal es enfrascarse en carreras de poco más de media hora y siempre a una baja intensidad.

PROS Y CONTRAS DE LA ARENA

Al caminar o trotar en la playa notaremos ciertos cambios en la mecánica de nuestro cuerpo respecto de cuando lo hacemos en otras superficies más rígidas como asfalto, concreto o grama.

En primer lugar la arena es una superficie irregular que suele ceder, donde nuestra zancada se va a hundir mas, teniendo que hacer un mayor esfuerzo para el mismo desplazamiento. Esto va a someter a las articulaciones de nuestras piernas y especialmente a la zona del tobillo a fuertes tensiones que podrían acarrear hasta una lesión si no tenemos cuidado.

La arena que se encuentra húmeda pegada a la orilla del mar es más dura y estable que la seca a mitad de playa, por lo que en principio sería mejor utilizar esa franja para ejercitarnos. Por el contrario, en toda playa encontraremos una inclinación lateral, generalmente mayor en la parte dura de la arena por el efecto de las mareas.

Para evitar la descompensación es recomendable cambiar cada cinco o diez minutos el sentido de nuestra marcha para poder ir así neutralizando las grandes cargas que se generan al correr de manera inclinada.

La tendencia general al estar en la playa es la de quitarnos el calzado, o andar en cómodas chancletas. Hay que tener cuidado si vamos a correr descalzos y no fijarnos solo en la vista del mar, ya que podemos pisar objetos medio enterrados como conchas o cristales que nos pueden causar una molesta herida en los pies. También podemos optar por usar nuestro calzado deportivo habitual con medias altas, evitando así en lo posible el ingreso de arena al interior.