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02 de Dec de 2020

Cultura

El mundo en capas

Debemos diferenciar entre datos, información y conocimiento. Los datos son aquellas cosas que se capturan y que toman una ‘foto’ de un m...

Debemos diferenciar entre datos, información y conocimiento. Los datos son aquellas cosas que se capturan y que toman una ‘foto’ de un momento en particular, por ejemplo, qué temperatura marca el termómetro en este momento. Información es una colección de datos con algún tipo de estructura, por ejemplo, la lista de todas las temperaturas tomadas cada hora. Conocimiento es aquel que se genera al colocar un grupo de informaciones en contexto, por ejemplo, cómo aumentan o bajan las temperaturas según cambian las zonas geográficas.

Estamos inmersos en un mundo de datos inconexos, de información sin contexto y de conocimiento que se pierde. Una de las mejores formas de generar conocimiento es la de ordenarlo en mapas. Cuando uno junta datos e informaciones, uniendo su localización geográfica con las líneas de tiempo, comienzan a aparecer patrones que no estaban a la vista y que si se analizan con inteligencia, son conocimiento puro. Un ejemplo de esto podría ser colocar en un mapa de latinoamérica los datos de la inversión por alumno que hace cada país y luego ‘poner encima’ una capa con la información del nivel del índice de desarrollo humano, seguro encontraríamos correlaciones interesantes.

Generar conocimiento se ha vuelto algo importante, las empresas y los gobiernos saben ahora que es precisamente la capacidad de generarlo uno de los factores que propician el crecimiento económico. El reto es lograr, pues, que los datos y las informaciones de las que ya se dispone en las organizaciones se conviertan en conocimiento y este en riqueza.

¿Cómo puedo organizar mis datos en capas? ¿cómo puedo geo-referenciar mi información? Lo primero es identificar lo que se tiene. Imagínese que toma todas las órdenes de compra que le han hecho sus clientes y las ubica en un sistema geográfico y comienza a ordenarlas por fecha. Es posible que descubra cosas del patrón de compra de sus clientes que no se podrían analizar de otra forma.

Si una ciudad hace lo mismo con los reportes de asaltos, los encargados de la seguridad podrían descubrir patrones que ayuden a la evitar los mismos. Si se aplicase al sistema de salud tal vez se podría saber porqué cierto tipo de enfermedades se dan más en ciertos sectores que en otros.

Lo primero es siempre organizar y lo que sigue es predecir. Cuando lo que se sabe ayuda a predecir lo que viene es cuando el valor de conocimiento salta a la vista. Con tanta incertidumbre en los mercados de hoy, tener la capacidad de predecir y prospectar hacia el futuro se convierte en una ventaja que genera una diferencia real y que logra inclinar la balanza hacia la organización que lo pueda implementar.

Los gobiernos que logran organizar su información de forma que se contextualice geográficamente y pueda ser accedida por sus ciudadanos a través de esquemas de gobierno abierto, incrementan la participación logrando que cada uno pueda ayudar a crear gobernabilidad y a ejercer la ciudadanía digital.

Las empresas que se centran en sus clientes, pueden recuperar y darle sentido a mucha de la información ya que tienen, creando nuevo valor en sus productos o servicios. Este valor será la base de los nuevos desarrollos, los cuales tendrán una más alta tasa de aceptación si se basan en el análisis de la información que los mismos clientes generaron.

¿A dónde podemos aplicar estos conceptos? En todo lados, en la banca, en la salud, en la educación, en el mercadeo, etc. Llegó, pues, el momento de pensar en mapas, de contextualizar la información y de crear conocimiento para beneficio de todos.