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21 de Oct de 2020

Cultura

‘El niño de la pelota siempre juega’

Molino es uno de los fundadores de Cultura Escénica que cumple 20 años

‘El niño de la pelota siempre juega’
Edgardo Molino es el fundador de Cultura Escénica, grupo teatral que cumple 20 años de trayectoria.

Edgardo Molino, Gadi para los amigos, es abogado de profesión. Pero también es actor, productor, director y dramaturgo de pasión.

Él es uno de los fundadores de Cultura Escénica y tal como lo afirma, ‘no existiría sin él’. De hecho, la compañía incluso ensaya en la sala de su apartamento.

El grupo teatral nació por que Molino ‘no quería que lo dejaran por fuera’ y 20 años después la aventura amateur se consolida como una de las compañías panameñas de más trayectoria.

Luego de casi 30 producciones después, Cultura Escénica celebra 20 años en las tablas panameñas con una obra propia: ‘Tuvo que chocarnos un asteroide para que los hombres y las mujeres nos pusieramos de acuerdo’, una creación que evoca el teatro cómico de lo inverosímil o lo fantástico, el favorito de Molino.

¿POR QUÉ NACIÓ CULTURA ESCÉNICA HACE 20 AÑOS?

Por una razón conflictiva que se puede resumir con la historia del niño de la pelota: el niño de la pelota siempre juega, porque si no quita la pelota.

Yo no quería que me dejaran por fuera sobre todo porque yo tenía que trabajar mucho y por amor al arte. Y yo me he impuesto el deber de que, al menos en Cultura Escénica, nada se haga por amor al arte a menos que sea voluntario.

La razón económica es hacia mí equipo de trabajo, yo no quiero que nadie trabaje gratis, como al inicio de muchas generaciones de teatristas, era algo que estaba en el nivel de lo aficionado.

Éramos aficionados no nos pagaban, y no sólo eso, había que comprarse los zapatos y elementos del vestuario so pretexto que después nos los podíamos quedar.

¿CÓMO FUNCIONABA LA ESCENA TEATRAL PANAMEÑA EN ESE MOMENTO?

La actividad teatral en Panamá estuvo por décadas en una situación amateurismo que se reflejaba en lo que se hacía, porque mientras el asunto no tomó un vuelo económico importante, ni la comunidad ni, probablemente, los propios involucrados en la actividad teatral se lo tomaban demasiado en serio.

Si no te pagaban, no te sentias 100% obligado mas que contigo mismo. Pero la realidad principal es esa, el niño de la pelota siempre juega. Y por eso se formó Cultura Escénica y por eso lo hemos mantenido.

Yo decido si juego en un juego, yo decido si me quedo en la banca en otro. Pero el que decide eso soy yo, no tengo a nadie que me diga ‘tú este juego no lo juegas’.

¿CÓMO FUE LA PRIMERA TEMPORADA DE LA COMPAÑÍA?

La temporada se realizó en un extraño mes de diciembre (de 1995), compitiendo con todas las fiestas propias de ese mes pero eran las únicas fechas disponibles en ese año.

El resto del año el Teatro En Círculo tenía la sala ocupada y además, siendo lo suficientemente previsores, nosotros empezamos con las gestiones de producción en marzo, principios de abril, hasta finales de septiembre, principios de octubre, cuando vendimos todo lo que teníamos por vender en términos de boletería.

Los ensayos empezaron por el mes de agosto y tengo que reconocer que en aquella época, si 100 es muy profesional y 0 es absolutamente amateur, nosotros andábamos como por 10 o 15.

¿CÓMO PODRÍA COMPARAR ESTOS ÚLTIMOS AÑOS CON LA ÉPOCA EN QUE CULTURA ESCÉNICA ESTRENÓ?

En aquella época, casi que literalmente, teníamos que agarrar secuestrada a la gente pasando por la calle y meterla a la fuerza en el teatro para que salieran en una obra.

Ahora tenemos colas de padres de familia y de personas adultas pidiéndonos una oportunidad o una audición para hacer teatro y eso sin hablar con el montón de actores que sí son actores profesionales que se han graduado de la carrera de arte dramático y que año tras año nos dicen ‘bueno y cuándo va a llegar mi oportunidad de trabajar con ustedes en Cultura Escénica’.

¿QUÉ LES HA APORTADO LA EXPERIENCIA?

Con los años, la incorporación de personas de más experiencia, la suerte de trabajar con muchos directores estudiados afuera o que se han formado en Panamá pero que tuvieron la suerte de tener maestros extranjeros.

No somos profesionales en el sentido de que no nos hemos graduado de la carrera de arte dramático, pero estamos en una situación mucho mejor que la que teníamos 20 años atrás.

Al punto que, si en aquella época estábamos en un 10 0 15, en está época podemos estar como un 75 u 80. Evidentemente, el no haber tenido una formación universitaria en esta carrera pues te produce lagunas y has tenido que ir agarrando capacitación allí donde se podía conseguir.

¿CUÁL ES LA JOYA DE LA CORONA DE CULTURA ESCÉNICA?

En términos de premiaciones, 3 obras seguidas: Fausto en 2001, Los Habitantes de la Casa Deshabitada en 2002 y Sueño de una Noche de Verano en 2003.

Esas obras recibieron bastantes premios técnicos en los Premios Escena y fueron elencos grandes, aunque en la actualidad tenemos elencos más grandes que en esa época.

Tengo que reconocer que las obras que más he atesorado son aquellas que me han dado más dificultad.

Como por ejemplo, aquellas que hice a nivel experimental en una sala de los cines Alhambra entre el 2004 y el 2006, entre ellas estuvo Pepita Jiménez, que también se ganó un montón de premios, y el trabajo del Fantasma de Canterville, que fue una adaptación mía al teatro al igual que Pepita.

¿CUÁLES SON LOS PLANES A DE CULTURA ESCÉNICA, QUÉ VIENE DESPUÉS DE LA CELEBRACIÓN DE DOS DÉCADAS?

Le estoy dando vueltas a una obra que se llama algo así como "El extraño caso del hombre al que le gustaba morirse de vez en cuando". A mi me gusta ponerle títulos raros a las obras.