Temas Especiales

25 de Nov de 2020

Cultura

El mundo está dormido y engoma’o

¡Buena vaina empezar el año con la cabeza a punto de explotar!

Es primero de enero y la playa me habla. El sol me ha despertado. Recibo el año junto al mar y junto a los perros abandonados en la arena. Hay mucho perros en esta playa, mi playa, la legendaria playa de ‘El Uverito’. ‘El Uverito’ me habla, a estas horas, vean las vainas, un dolor de cabeza que ni puedo enfocar bien con la vista. La cruda que me lleva, me lleva, ¡carajo!, me lleva en sus brazos espinados, y la playa empecinada en hablarme. ¡Buena vaina empezar el año con la cabeza a punto de explotar (whisky, seco, ron, cerveza). Y la playa me habla. ¿Qué dice la playa? Algo así: ‘Olas, marino, cadáver de pescador flotando entre/sobre la sal, bikini, lamo muslos, alguna vez surf, mucho surf; ¡ay!, basura, barcos, cómo pesan’.

Arranco el papel de mi cuaderno de apuntes, lo arrugo y escribo lo siguiente: Acabo de escribir un esbozo de cuento que empieza así: ‘La playa me habla’. He reiterado en la segunda frase: ‘La playa me habla (me gusta un tanto la reiteración. Toco la guitarra, soy guitarrista percusivo y me gusta mucho el ritmo. La reiteración la comparo con los rasgueos medio ‘funkies’, asincompados, repetitivos, señorloopianos —sirvan de ejemplo Canela y Bola de Fuego en Madre tambor ; algo así como medio a lo Gilmour en Have a cigar )’.

Sigo escribiendo: Me detuve, miré el mar, toqué la arena, arranqué el papel, lo arrugué y maldije mis obsesiones y la maldita arena en la cara, en los ojos. Es el 1 de enero y estoy solo. Me detengo nuevamente, arranco el segundo papel, lo arrojo a las piedras, Señor Loop, Gilmour y el ritmo funkie son masticados lentamente por un caracol que ha confundido el papel con un pedacito de lechuga. El caracol pronto se da cuenta de la notoria diferencia de sabores, se aleja y desaparece entre las piedras, dejando una estela, apenas un hilito de baba.

Cierro mi cuaderno de apuntes y me levanto, me acerco a las piedras; busco el caracol, no lo encuentro. Renuncio. Camino hacia el agua, miro alrededor. Es temprano. El mundo está dormido, dormido y engoma’o. La fiesta terminó antes de lo previsto el día anterior, y lo demás fue tragos, murga, luego música electrónica, pum pum pum; más tarde bocinas a toda mecha dentro de mi carro: Yo quisiera ser el guardián de tu cama… Ser león o ser cordero… por más, por más… La gelatina de las galaxias eres tú, tú… Madre tambor , mi disco favorito de Señor Loop.

Creo recordar que del parque de Las Tablas me vine a la playa con una gente que ni conozco. Eran extranjeros, creo. Seguro, sí, eran gringos buscando aventura. La tuna de Calle Arriba y Calla Abajo dando vueltas al parque Porras y los gringos desorejados tratando de bailar al ritmo de las murgas. Pobres gringos. Me dejaron aquí regado, solo con mi cuadernos de apuntes y mi disco de Señor Loop en el carro. La noche. Se vino la noche sobre nosotros y los gringos me abandonaron aquí porque de seguro en algún momento me puse a decir verdades incómodas sobre su país... Ahora, intenso sol. Buena manera de abrir el año. Playa, perros, goma, cuaderno de apuntes, rock panameño, gringos ofendidos. Salud.

MÚSICO Y POETA