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09 de Apr de 2020

Cultura

El ideario inmortal de Monseñor Oscar Romero

La Asociación de Estudiantes de Filosofía de la Universidad de Panamá realizarán un conversatorio sobre el pensamiento del cura salvadoreño

La iglesia de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, contradecía a la del Vaticano. Antirepresiva, desvinculada de los poderosos de su país y con olor a tierra y verdad; así eran las ideas que vestían la sotana del mártir salvadoreño, que desde el 24 de marzo de 1980 se convirtió en el santo de su pueblo.

Su idea y pensamiento ya estaba inmersa en el pueblo salvadoreño, siendo él una voz dentro del movimiento popular, que exigía un alto a la represión y a la vez denunciaba el sistema económico que condenaba a la miseria a miles de generaciones en su país.

Sobre sus ideas y el contexto en qué se desarrollo su pensamiento se hablará mañana en la Universidad de Panamá, en el conversatorio, ‘Iglesia al servicio de los pobres', en el salón de profesores de la Facultad de Humanidades a las 6 de la tarde.

Una actividad que forma parte de la Semana Universitaria ‘Monseñor Oscar Arnulfo Romero', organizada por la Asociación de Estudiantes de Filosofía.

Sacrificado, alejado de la comodidad y aferrado a la ideas del ‘Cristianismo de Base', así lo conoció Stella Calloni, quien fue la última periodista en entrevistarlo, ‘yo estaba en una habitación débilmente iluminada después de un corte de luz que había oscurecido parte de la ciudad, cuando desde el fondo en penumbras del pasillo vi avanzar la extraña figura de un hombre alto, que traía un bulto en sus brazos. Eran dos niños muy pequeños. Una monja se apresuró a recibirlos. El era Monseñor Romero que había rescatado esos y otros niños de una de las tantas masacres producidas por el ejército salvadoreño en una aldea cercana'.

Y hoy Calloni lo recuerda, ‘yo le hice la entrevista en momentos de duras amenazas. Y luego tuve una breve charla con él en otros viajes a El Salvador, hasta que me enteré de su asesinato y el de muchas personas que colaboraban con su causa'.

La entrevista fue publicada en el diario mexicano, La Jornada el 12 de agosto de 1979 y para 24 de marzo de 1980 el cura de los pobres era acribillado en su parroquia frente a miles de campesinos que lo escuchaban. Su consecuencia de palabra y acción le costó la vida.

‘Se trata de algo más profundo y evangélico; se trata de la verdadera opción por los pobres, de encarnarse en el mundo, de anunciarles la buena noticia, de defender su causa y de participar en su destino. Una Iglesia que no se une a los pobres para hablar en contra de las injusticias que se cometen contra ellos, no es la verdadera Iglesia de Jesucristo', anunciaba el 2 de febrero de 1980, dos meses antes de ser asesinado.

Sus ideas hoy en día siguen vigentes, explican los organizadores de la actividad universitaria. ‘Monseñor era una voz en el despertar de libertad de los pueblos y su historia y homilías deberían ser escuchadas y estudiadas', detalla Manuel Ramires, de la Asociación de Estudiantes de Filosofía.

Para monseñor la opción de los pobres era su deber y denunciaba a los poderosos de dentro y fuera de su país, ‘sera injusto y deplorable que por la intromisión de potencias extranjeras se frustrara el pueblo salvadoreño, se le reprimiera e impidiera decidir con autonomía sobre la trayectoria económica y política que debe seguir nuestra patria'.

Las balas que por encargo del mayor D'Aubuisson, fundador del Partido Arena en El Salvador, asesinaron a monseñor Romero, no pudieron silenciar sus ideas, ‘si me matan resucitaré en el pueblo salvadoreño', dijo un día antes de morir. Y así fue, hoy la semilla de amor, sacrificio y libertad vive en millones de salvadoreños y centroamericanos.

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Monseñor Oscar Arnulfo Romero

‘ Una Iglesia que no se une a los pobres para hablar en contra de las injusticias que se cometen contra ellos, no es la verdadera Iglesia de Jesucristo'