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09 de Apr de 2020

Cultura

“Quiero pintar la realidad”

La chiricana Elsy Acosta, conocida por sus versiones panameñas de la Monalisa, no se conforma con pintar cosas bonitas

La enigmática y conocida sonrisa de la Monalisa aparece en el rostro de una mujer ataviada con nuestra pollera de lujo. La obra, un acrílico sobre tela, guarda un parecido bastante grande con la obra original que está en El Louvre en París, sin embargo, cuenta con características muy propias que la identifican como panameña. Lo mismo ocurre en otra obra, en la que el inconfundible rostro aparece pintado con jagua. La mujer luce sus pechos descubiertos y un papo sobre una de sus orejas. Es una Gioconda emberá. También hay una que luce una montuna; está la ngäbe, con su colorida bata y una chácara sostenida con la frente y una hermosa conga, con un colorido faldón y un acicalado afro. No podía faltar la monalisa guna, con su mola, chaquiras y joyas de oro.

Las obras con el personaje probablemente más famoso en la historia del arte, acercados a la panameñidad son de la autoría de Elsy Acosta, artista chiricana.

‘Quería capturar la idea que tuvieron pintores famosos en las pinturas más emblemáticas trayendo a colación el vestido típico panameño. Empecé con la pollera, después fue la guna', recuerda.

Completó una colección de ocho, que le han representado reconocimiento, pero estas obras por las que se ha dado a conocer, no definen su estilo y su temática.

‘Soy artesana desde hace 5 años, aunque he pintado toda la vida. En la feria de Atlapa fue que me vine a dar a conocer en el 2013, con esa idea', comenta.

Pero ella ya se dedicaba a pintar retratos y algunos paisajes, además de obras que ella denomina ‘críticas'.

Hace unos cuatro años participó en una exposición colectiva y presentó una obra en el concurso Roberto Lewis. ‘Presenté un escudo nacional; unos me aplaudieron y otros me criticaron y pienso que está bien, porque la idea es generar opiniones con el trabajo de uno. No me gusta estar haciendo nada más cosas bonitas, me gusta pintar la realidad de Panamá, pinto a las indígenas en su ambiente, con sus caras tristes, pinto hasta piedreros', dice Acosta.

Para ella, el arte debe ser un reflejo de la realidad y si se pinta solo lo bonito, sería muy frívolo. ‘Me gusta lo humano, captar rostros, captar en una imagen la esencia de la persona, expresar con mis obras lo que la persona siente en ese momento. Nada posado, sino captar un instante, un momento preciso'.

La artista autodidacta considera importante plasmar su opinión sobre las situaciones injustas que plantea la vida, aunque está consciente de que debe ofrecer al público algunas obras más atractivas a nivel comercial.

Acosta está representada actualmente por la galería Weil Art, lo que ha representaresultado en que sus pinturas se hayan dado a conocer más ampliamente. ‘En la ciudad de Panamá el arte se mueve mucho más, eso no se puede negar. Nadie es profeta en su tierra', dice la chiricana. Y con el reconocimiento que ha logrado, el siguiente paso es armar una exposición.

Tengo que cumplir con algunos pedidos, pero sí quiero hacer una exposición en Panamá, pero con un tema de interés humano. La gente me conoce por lo de las Monalisas, me relacionan con ellas pero no quiero encasillarme, quiero darme a conocer con otros temas, quiero pintar realidades', concluye.

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‘ No me gusta estar haciendo nada más cosas bonitas, me gusta pintar la realidad de Panamá'