24 de Feb de 2020

Cultura

La psicodelia que presagió el fin de los los Beatles

El primer álbum como solista de uno de los cuatro ‘lads' —Wonderwall Music—, ponía en evidencia la posibilidad de un tipo de música psicodélica

En un tren con dirección a Bombay, un hombre importante custodia una grabadora estéreo de mala calidad. El paisaje de Calcuta se va alejando a 60 kilómetros por hora y el director general de EMI India, Bhaskar Menon, está sentado dentro del ferrrocarril con una sola misión en la cabeza: entregarle personalmente el dispositivo análogo a uno de los Beatles.

Después de llegar con el aparato a su destino —HMV Studios—, Menon se daría cuenta que no solo la máquina estaba en mal estado. Así como el chirrido de las llantas sobre los rieles se filtraba al vagón, los ruidos de los autos por las calles de Bombay se colaban en la sala del estudio. Mal aislamiento acústico.

Sin embargo, esto no parecía importarle a un entonces George Harrison de 25 años. Corría enero de 1968 y empezaba la segunda etapa de producción del Wonderwall Music , el primer disco post-Beatles de la historia. El soundtrack de una película.

Aunque el murmullo de los carros se asoma en varias partes del disco, el bullicio es evidente en ‘In the Park', una pieza donde los solos de instrumentos de cuerda oriundos (sitar, veena, thanpura) junto a los golpes percusivos de un mridangan, son salpicados por ecos motorizados.

PRIMER PROYECTO SOLISTA

Un tiempo atrás, Harrison, aún guitarrista de los Beatles, veía el largometraje Wonderwall (1968) con un reloj en la mano y esbozaba anotaciones en su cuaderno. Era un momento en el que su interés por la banda de rock inglesa de mayor éxito comercial iba en picada, miraba con desdén el álbum Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band , y su participación en la película para televisión Magical Mistery Tour le causaba tanto o menos entusiasmo que Yoko Ono. Lo que captaba su energía era más bien la música clásica indostánica.

Si bien The Kinks y The Yardbirds ya habían introducido una sitar en sus canciones, cuando sale a la venta el Rubber Soul (1965) de los Beatles y el mundo escucha ‘Norwegian Wood', la instrumentación de la India en el rock se vuelve un fenómeno. Ya en ‘Tomorrow Never Knows' ( Revolver , 1966) se oiría a un Harrison más diestro en estas cuerdas, inspirando luego canciones como ‘Paint it black' (Rolling Stones) o ‘4th time around' (Bob Dylan).

Joe Massot le había ofrecido a los Bee Gees hacer la banda sonora de su película Wonderwall , en la que un profesor solitario (Jack MacGowran) se obsesiona con su vecina, modelo de la revista Vogue (Jane Birkin). Pero como los creadores de ‘Stayin' Alive' abandonaron el proyecto, Massot pensó en el guitarrista de los ‘Fab Four'. Sería la primera vez que George Harrison se encargaría de la producción de un trabajo discográfico.

PSICODELIA ANGLO-INDIA

El álbum abre con ‘Microbes', un tema de tintes netamente indios, con diálogos entre shehnais (como unos oboes) cuyas armonías se asemejan a un lamento.

Le sigue ‘Red Lady' donde un bombo y una tarola le guían el paso a un santoor, un instrumento de cuerda que se golpea con unas pequeñas paletas y del que brotan sonidos como los de un piano.

Suena después ‘Tabla and Pakavaj', que destaca la percusión de la India con este nombre acompañada de instrumentos de cuerda con sonidos invertidos, creando un ambiente misterioso, como un periplo desafiante.

El propósito de Harrison con este soundtrack —cuya precisión en la relación sonido e imagen del filme ha sido aclamada por la crítica—, era acercar la música clásica indostánica al público inmerso en el rock y el pop.

De allí que se utilizaran instrumentos exóticos de esta cultura, cuyas armonías él tarareaba y luego John Barham —aquel pianista y arreglista londinense especializado en música clásica de la India— se encargaba de traducir al pentagrama para que lo interpreten tanto los músicos indios en los estudios de Abbey Road, Inglaterra; como los músicos en Bombay, tutelados por Bhaskar Menon, el hombre que llevó la grabadora en tren.

En la canción ‘Drilling Home' el aire psicodélico se hace más denso. Tiene un aparente sentido del humor con una guitarra y un bajo a paso de rockabilly , la batería es complementada por unas manjeeras —pequeños platillos tradicionales de la India—, y se une una trompeta, como una reminiscencia del cuarteto de Liverpool. De súbito, el sonido de una tormenta interrumpe. Vuelve a tronar y un sonido de lluvia empapa el tema que continúa al mismo ritmo. Dos pianos se suman al trote y el tema finaliza como un disco rayado que se pierde en el silencio.

Resaltan también ‘Ski-ing', donde un riff de guitarra grita el sello de Eric Clapton. Un blues con una batería secuencial a todas luces interpretada por Ringo Starr. Ambos músicos colaboraron con Harrison en el proyecto. Esta canción cristaliza la convergencia de sonidos indostánicos con el rock: una thanpura —aquel instrumento de cuerda que le da personalidad propia a la música de la India— y una caja shruti —que proporciona un sonido prolongado de notas de la escala hindú—, precisan la psicodelia en este género híbrido que se alimenta de ambos hemisferios, oriente y occidente, en partes iguales.

REPERCUSIÓN

El resto del disco son temas que rinden tributo a la música clásica india, además de ‘Dream scene', donde los instrumentos de cuerda se oyen en reversa, y donde emerge la primera voz del álbum, un tono grave que se intercala con uno femenino mientras los arpegios danzan de un lado del auricular al otro (técnica de producción).

Debido al poco diálogo de la película, Harrison había logrado crear desde lo musical un lenguaje propio.

En la portada del álbum, un hombre dibujado al estilo de Rene Magritte, observa a través del agujero de una pared de ladrillos rojos a un grupo de damas indias bañándose alegremente, mientras que en la parte de atrás aparece una parte del muro de Berlín.

Wonderwall Music es el primer álbum lanzado bajo el sello Apple Records, surgido hace exactamente 47 años en Gran Bretaña. A finales de aquel mes sale a la venta ‘El Álbum Blanco' ( The Beatles ) donde se se hace evidente la capacidad de composición individual de cada uno de los integrantes (Ringo Starr, John Lennon y Paul McCartney), quienes inician proyectos alternos, y luego de tres álbumes, la banda se disuelve.

El disco soundtrack de Harrison, sumergido en la psicodelia engendrada por el rock y la música indostánica, no solo influenciaría el título del hit de la banda británica Oasis (‘Wonderwall'), sino que dejaría un legado musical importante como el raga rock impreso por Kula Shaker, y le avisaría al planeta el fin de la banda británica formada en Liverpool en 1960.

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DE VUELTA A LA GUITARRA

Tras el estreno de ‘Wonderwall', George Harrison se encontraría en Nueva York con Jimmy Hendrix y Eric Clapton y decidiría dejar a un lado la música india.