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28 de Ene de 2023

Cultura

Pedalea por el istmo en ruta al Guinness

El cicloturista brasileño espera recorrer 500 mil kilómetros en menos de veinte años, superando el récord anterior

Pedalea por el istmo en ruta al Guinness
Según el cicloturista, la gente de Panamá ha cambiado mucho desde que estuvo a principios de siglo. Antes del ‘boom' del desarrollo considera que la población tenía un espíritu más cálido.

A finales del año 1999, cuando Denizart Simoes se trepó a una bicicleta, solo pensaba utilizarla para dejar de fumar.

No se imaginó que más de década y media después, sobre esas dos ruedas habría recorrido 50 países y por encima de 480 mil kilómetros.

El originario de São Paulo (Brasil), que estuvo de paso por Panamá la semana pasada hoy sigue su ruta hacia Nueva York, donde tocará a la puerta de las oficinas de los Récord Guinness. Su intención, destronar al cicloturista alemán Heinz Stücke, quien pedaleó 500 mil kilómetros en 20 años.

DENIZART SIMOES

‘Sobre la bicicleta lo que más siento es libertad. Es una forma de probar que la vida es bella'

CICLISTA

Aunque el sitio web de Stücke destaca que ha recorrido cerca de 600 mil kilómetros, Simoes aclara que esto incluye todo tipo de transporte. ‘500 mil de ellos son pedaleando'.

DE PASO POR PANAMÁ

‘El año que viene pienso terminar', asegura, mientras muestra las fotos que ha tomado en Panamá con su pequeña tableta.

En una se muestra su bicicleta acostada en el extremo delantero de la lancha vacía que tomó desde Capurganá (Colombia) hasta Puerto Obaldía. Fue más costoso que viajar por aire, pero el avión era para pocos pasajeros con mochila. No había espacio para una bicicleta.

Una vez en Miramar de Colón volvió a pedalear, con sus 50 kilos de equipaje encima, entre ropa, carpa, bolsa de dormir, colchoneta, cocinilla y un par de botellas de Ensure.

‘Cuando no quiero cocinar, con dos botellas de Ensure hago seis horas sin pensar en comida'.

La ruta hacia Portobelo y luego Sabanitas lo enfrentó con muchas cuestas. Le tomó dos días llegar a la ciudad de Panamá, donde encontró albergue en una estación de la Policía Municipal.

De la ciudad se dirigiría a David (Chiriquí) en autobús, pues la bicicleta requiere un mantenimiento que no logró conseguir en la capital.

‘Un viaje así cuesta carísimo, pues tú sales de casa y no sabes cuándo vas a retornar', confiesa el viajero, que lleva más de quince años dándole vueltas al mundo. ‘En la ruta uno siempre está buscando apoyo'.

DEL TALLER A LA BICI

Simoes creció jugando al fútbol y en el taller de mecánica de sus padres. ‘Siempre fui apasionado por los autos y lo ayudaba al salir de la escuela', recuerda.

No fue hasta que se divorció de su esposa que empezó a andar en bicicleta para dejar de fumar, un vicio que adquirió a raíz de la separación.

‘Sobre ella lo que más siento es libertad', relata el brasileño en perfecto español. 'La bicicleta es una forma de probar que la vida es bella'.

Sus jornadas a través de los distintos continentes le han permitido afinar su español, francés e inglés.

Aunque este último es el que más lo ha socorrido lejos de su hogar. ‘Me sirve en cualquier lugar, hasta en la China'.

SIN PATROCINIO, UN DESAFÍO

A pesar de que ha encontrado el apoyo de desconocidos en los distintos países que cruza, confiesa que no siempre ha sido fácil. Lo han asaltado y también le han robado dos de las cuatro bicicletas que ha usado desde que partió por primera vez.

Tampoco se siente seguro rodando de noche por Latinoamérica.

Sin embargo, lo más desafiante ha sido el apoyo monetario. Emprendió el viaje con sus propios recursos y ha conseguido algunos patrocinios en el camino, pero ha sido una lucha constante.

‘Es muy difícil batir un récord', destaca, mientras abre la carpeta que lleva consigo. En ella hay reportajes que le han hecho en distintos países. Luego vuelve a sacar su tablet, en la que guarda reportajes televisivos en Francia, Turquía y Polonia.

‘El Record Guiness no cree en cuentos, quieren pruebas', explica. Por eso lleva su distancia con un cronómetro y toma fotos de todo el viaje.

EL RETORNO A CASA

Cuando culmine su misión desea regresar a Brasil, para estar cerca de su hijo. Después de tantos años en el camino, no relaciona la palabra hogar con un sitio en particular, sino con lo que lleva más cercano al corazón. ‘Mi hogar es mi hijo', admite.

Una vez allá, desea poner un taller para bicicletas. ‘Conozco mucho de bicicletas y así también aprovecho el nombre que me haré con el reconocimiento'.