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24 de Oct de 2020

Cultura

De la celda al teatro

Este viernes se estrena ‘Detrás del Muro', un musical protagonizado por 38 reclusas sobre la vida en el Centro Femenino de Rehabilitación

Para Johanna Patiño, una reclusa del Centro Femenino de Rehabilitación, el teatro llegó a este penal y cambió el horizonte de su vida. Junto a otras 37 reclusas, Patiño actuará en la obra musical ‘Detrás del Muro', la tercera edición de la pieza que retrata, sin un ápice de ficción, la cruda situación de las privadas de libertad.

‘Si algunas nos portábamos mal, ahora lo pensamos', advierte Patiño a La Estrella de Panamá, luego de la conferencia de prensa del pasado jueves en el Centro Femenino. ‘Queremos ser el ejemplo para las demás compañeras. Muchas aquí se anotaron para la audiciones y han cambiado bastante la actitud: aquí hay rebeldes que han ido a celdas de máxima seguridad, y ahora estamos todas aquí, poniendo de nuestra parte para cambiar'.

La obra se presentará el 21 de octubre, en el teatro Ascanio Arosemena (Edificio Balboa), a las 7:00 p.m. Y contará con doble función al día siguiente: a las 4:00 y 7:00 p.m.

Esta tercera temporada del musical ‘Detrás del Muro' es llevada al público por el Ministerio de Gobierno, a través de la Dirección General del Sistema Penitenciario. Según la directora del Centro Femenino de Rehabilitación, Lisseth Berrocal, iniciativas como estas no están programadas en otros centros penales; por otro lado, la directora destacó que la obra musical ‘Detrás del Muro' se estará presentando el 26 y 27 de octubre en el Colegio Richard Neumann.

‘En este momento, para nosotros lo más importante es que la ciudadanía pueda ir a ver la obra el 21 y 22 de octubre', resaltó Berrocal a este diario.

‘LA FRAGILIDAD DE LA LIBERTAD'

‘Una obra como esta ayuda a crear consciencia sobre la importancia de no discriminar a las personas, sobre la fragilidad de la libertad y el aprovechamiento de cada oportunidad', sostiene Yamilka Pitre a La Estrella de Panamá , una mujer que conoce de cerca este musical.

Pitre estuvo tras los barrotes hace algunos años. Recuerda que escribió una canción cuando estaba privada de libertad, pero no sabía qué hacer con su composición. No había un espacio, un público con la suficiente empatía para oírla. No había un escenario.

‘Yo no sabía que era capaz de cantar en público', recuerda hoy Pitre, mientras las 38 reclusas conversan luego de la conferencia de prensa, el pasado jueves.

En 2006, el Centro Femenino preparó la primera versión del musical ‘Detrás del Muro' y Pitre quedó seleccionada. ‘Tuve la oportunidad de exponer la canción que escribí aquí y a partir de ahí empecé a cantar en público más', rememora.

Pitre no solo participó en el primer musical ‘Detrás del Muro', que tenía historias distintas a las que se presentarán el próximo 21 de octubre; sino que además, cuando alcanzó la libertad, triunfó en un concurso local televisado de canto: ‘Vive la Música'.

‘Esta obra impacta muchas vidas a nivel social, a nivel humano. Marcó mi vida y fue mi pinito', agrega la cantante, quien ha firmado contrato con la discográfica Gaitan Bros.

VIDA TRAS LAS BARRAS

Luego de la conferencia de prensa, el director de la obra musical, Agustin Clement, comentó que la inserción de la cultura en los centros penales a través del teatro es imprescindible y detalló lo más difícil de esta producción.

‘Cuando uno se enfrenta a actores que van a hacer ficción, tienes que trabajar creación de personaje. Pero acá son ellas mismas contándonos sus vidas', describe el teatrista. ‘Mi trabajo consistió en la narrativa: buscar las mejores herramientas para que con todos los elementos teatrales puedan contar sus propias historias'.

Clement confiesa que las historias son tan desgarradoras que constantemente las reclusas ceden al llanto. Pocas veces se crea un espacio para que ellas puedan reflexionar sobre su cotidianidad, sobre lo difícil que es estar ‘detrás del muro'.

‘Empiezan a llorar cada vez que cuentan sus historias. Lo más difícil es ayudarlas a superar ese dolor, para que el mensaje pueda llegar al público', añade en conversación con este diario. ‘Nunca debemos olvidarnos que los privados de libertad son seres humanos, algunas de ellas madres. Te dicen: yo robé, yo maté; pero quiero cambiar'.

‘Por otro lado, este musical tiene un objetivo de prevención. ‘Esta actividad es para prevenir. Ellas le van a decir a las jóvenes de cientos de escuelas públicas, que viven en zonas de alto riesgo, cómo llegaron a donde están, siendo personas como cualquiera de ellas, pero que tomaron decisiones equivocadas'.

Johanna Patiño, aquella reclusa protagonista de ‘Detrás del Muro' y que lleva cuatro años en el Centro Femenino, jamás imaginó actuar. Pero reconoce que ha sido una experiencia increíble y gratificante.

‘Hemos descubierto que las limitaciones somos nosotras mismas. Mi meta es demostrarle al público que sí se puede, que podemos cambiar y que no solamente somos la reyerta o las quejas. El grupo rebelde en el Centro Femenino es muy pequeño', detalla Patiño.

La reclusa describe lo adverso que es estar dentro del Centro Femenino. Allí ha tenido que presenciar algunas muertes de los hijos niños de sus compañeras, incluso la defunción de sus madres y esposos. Todo desde el aislamiento en el penal.

El estar ahí, viendo todo a su alrededor, impotente, es algo muy duro. Pero Patiño comenta que solo les queda aferrarse entre ellas como una familia, ‘hacer de las malas experiencias algo positivo'. Y, en este sentido, la obra ha tenido un gran mérito.

‘Llevo cuatro años aquí y hasta ahora, actuando en la obra, es que las reclusas nos relacionamos. Hemos hecho una familia', dice con una sonrisa en el rostro.