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11 de Dec de 2019

Cultura

Reclusos le cantan a la libertad

En el marco de ‘La fiesta de la música' que organiza la Alianza Francesa, 36 reos escribieron una canción guiados por cantautores locales

El pasado jueves, como parte de los eventos que organiza la Alianza Francesa de Panamá para celebrar este mes ‘La Fiesta de la música', un grupo de cantautores de la Fundación Tocando Madera dictaron un taller de composición musical a 36 reos del Centro de Detención Tinajitas.

El cantautor y director de la fundación, Yigo Sugasti, fue el encargado de dirigir la intervención, que abrió con las presentaciones de los músicos miembros de agrupaciones como Séptima Raíz, Resistencia y Entre Nos. Además, Sugasti se encargó, durante la primera parte de la jornada, de hacer un recorrido por conceptos básicos musicales y de composición.

La segunda etapa del taller consistió en una lluvia de palabras que se someterían a votación para encontrar el tema del que hablaría la canción, y el resultado fue inminente: la libertad.

‘Nosotros creemos que la creatividad es uno de los elementos más olvidados de nuestra sociedad. La fundación Tocando Madera viene impartiendo de manera personalizada estos talleres de creatividad, que son más extensos y profundos cuando lo hacemos con colegas que están dedicados a hacer canciones', dijo Sugasti, en entrevista con La Estrella de Panamá , tras finalizar el taller de composición.

Los cerca de 40 reclusos pronunciaban frases relacionadas a la libertad, que se iban anotando en un tablero para luego ordenarlas de modo que la composición cuente una historia.

LA VOZ DEL PENAL

Ricardo, reo que lleva cumpliendo cerca de un año de condena en este centro, autoproclamado fanático de la música y ayudante de composiciones de reggae en Bocas del Toro, fue el encargado de crear la melodía de la voz del primer verso, una vez ya escrita la canción completa.

‘Para ser libre como el halcón/ No volveré a hacer lo mismo/ Mi libertad no tiene precio/ La buena vibra me saca del abismo/ Al volver a empezar/ Gozaré mi tiempo al máximo/ ¿Quién diría que en este infierno/ Encontraría la paz, mi amigo?', reza solo la primera estrofa de la composición, que vibraba en las voces de todos los participantes.

‘En el Centro de Detención de Tinajitas teníamos un tiempo muy limitado, teníamos que condensar la información para que ellos pudieran tener las directrices básicas y puedan expresar sus ideas, sus sentimientos, a través de la palabra escrita, que puede llegar a ser una canción', añade el director de Tocando Madera.

Por su parte, Ricardo, quien asegura tener una empresa de turismo y que planea retomar en cuanto cumpla —dentro de poco— su condena, menciona que la realidad dentro del centro es dura, pero la música es una gran forma de expresarse.

‘Creo que la resocialización no se da porque el mismo sistema lo no permite. Los privados de libertad no tienen opciones, el que viene aquí no tiene una aspiración. Yo tengo una fuerza que es mi familia y mis hijos, pero el que creció en un ambiente de violencia, de drogadicción, de balacera, ¿qué más le queda cuando viene aquí? Es un círculo vicioso', reflexiona el autor de la melodía inicial de la canción.

De acuerdo con el convicto, él puede asegurar que ha cambiado su vida y ha desechado los vicios que tenía antes. Aprendió de los errores. Pero decir que todo el que sale de ese centro se resocializa es una mentira.

‘Falta que los administrativos se interesen en liberar el hacinamiento, que trabajen para que el preso haga más cursos, para que haya más educación, y también para que haya una clasificación porque aquí hay personas que vienen por un poquito de marihuana, pero otros llegan por matar y por robar. Entonces, todo el mundo se junta y el que no sabía de matar, de robar, de violar o fumar piedra, ahora sabe de todo', concluye Ricardo, a quien sus compañeros no paraban de aplaudir por su aporte en la composición musical ‘Libertad'.