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04 de Apr de 2020

Cultura

Construir una idea y fotografiarla

El fotógrafo Damián Hernández ha llevado su proyecto ‘Cortezas' a una segunda etapa con la que crea abstracciones que parten de coloridos troncos de eucapipto arcoiris

Por cinco días, unos portarretratos gigantes con imágenes de colores muy vivos se tomaron el Mall Multiplaza. La actividad denominada Art Takeover presentó una muestra del fotógrafo argentino Damián Hernández. A simple vista, parecen pinturas abstractas, sin embargo son fotografías de un proyecto que el artista ha desarrollado por varios años, todas de las cortezas de los eucalipto arcoiris.

Esto no es más que la continuación de la exposición Cortezas que Hernández presentó en Marion gallery en septiembre de 2013.

En aquella ocasión llamaron la atención las texturas que presentaban estos coloridos árboles de una manera bastante real, aunque no casual, e impactando a quienes no conocían estos árboles.

Hernández explica que como fotógrafo siempre busca presentar una imagen que al no identificarse fácilmente, genere dudas y llame la atención. ‘No me gusta la foto literal en la que ves toda la información automáticamente', detalla. Y decidió hacerlas con árboles, un proyecto que había emprendido desde Argentina. ‘Nos focalizamos en estos árboles coloridos porque son panameños, están en Panamá pero no se trata solo de estos árboles. Es un proyecto más amplio', comenta.

Con las cortezas de los eucaliptos que lucen interesantes colores el fotógrafo consigue ‘una combinación perfecta que no la hago yo, sino la naturaleza. Y simplemente trato de captar eso'.

Pero esto no significa que el trabajo se concentra en solo retratar un árbol. ‘Lo transformo en la toma, a veces mojando un poco el árbol con un poquito de agua para que determinado color resalte más, hago varío el ángulo de la cámara dependiendo de la luz. Es toda una preparación, no es solamente llegar y fotografiar. Es preparar el árbol para que me dé lo que quiero conseguir', asegura.

Y es que los eucaliptos se han convertido prácticamente en los protegidos del artista.

‘Por los años setenta. trajeron una partida de semillas para plantar esos eucaliptos acá y están básicamente en Chiriquí y algunos ejemplares en El Valle. En cerro Azúl se dan algunos pero menos coloridos. Estos árboles se dan en zonas cálidas con corrientes frías de aire y El Valle y Boquete son lugares perfecto para esa especie', dice.

Pero no todos estos árboles son fotografiables, no todos tienen los colores que Hernández busca, así es que ‘toca buscar bastante y ver qué me interesa'.

Aproximadamente cada 5 meses el fotógrafo monitorea los árboles porque sus colores van cambiando. Incluso sus conocidos le envían fotos de los árboles con los que se topan.

UNA NUEVA ETAPA

Las imágenes que, vistas con detenimiento, se reconocen como cortezas de árboles, se convierten en barridos de colores con una técnica adicional. El obturador se mantiene abierto por dos segundos y la cámara se mueve hacia abajo.

‘Entonces tienes todavía algo más abstracto. Me desprendo un poco de la foto inicial, pero tenía que pasar por ellas primero para que el espectador pudiese entender primero que esto es un árbol y no está intervenido. Luego nos vamos a algo todavía más fuerte, muevo la cámara y los colores brotan de otra manera', cuenta el artista.

El movimiento siempre es vertical porque las vetas corren hacia abajo. Si el movimiento fuera horizontal, se generarían manchas en lugar de líneas.

Hernández toma una foto, mira la composición y observa veo qué color quiere potenciar. Con un poco de agua sobre el color deseado lo hace explotar ante la cámara.

‘Es una perfecta paleta de colores , en principio parece algo fortuito, pero no lo es.

SIN POST PRODUCIÓN

El fotógrafo maneja todas las variables posibles que le permita la cámara fotográfica, sin embargo, reconoce que ‘hay veces que la cámara no me deja hacer lo que quiero y eso representa que la idea muere allí ‘, afirma.

Hernández no incluye trabajos de post producción en sus imágenes porque ‘la idea es construir sobre lo que está, no sobre lo que no existe'.

Al artista le apena que la fotografía, que ha sido una de las últimas en ser avalada por el mundo del arte, se haya convertido en algo poco creíble. Más allá de ver cosas impresionantes, crea dudas.

‘Con esta obra en particular la gente piensa que yo pinto. Y lo que hago es destacar lo que quiero. Obviamente manejo algunas técnicas y potencio los colores que ya existen. Seguiré luchando para mantener una aseveración de lo real', sostiene.

A Hernández como fotógrafo le interesa ‘reinterpretar las cosas'.

‘Lo que está e s lo que al vida te da , yo quiero construir delante de la cámara, construir una idea para poder consolidarla y fotografiarla y dejarla allí', concluye.