La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Cultura

Yo exijo

Yo exijo que empiecen a llamar las cosas por su nombre, los que roban luz son unos caraduras

Yo exijo que no me hagan sentir mal por no considerarme pobre. Yo exijo que no me hagan sentir como una hija de puta por sacarme la mugre todos los días, trabajando en mil y una vainas para poder pagar la cuenta del supermercado y el alquiler. Por tener que pagar mi línea blanca en cuotas a la mueblería. Yo exijo mi derecho a que no me hagan gastar gasolina, que tengo que pagar carísima, porque mi carro, que aún no es mío, queda atrapado en medio de un tranque monumental. Yo exijo que no me echen en cara que tengo luz, más que nada porque la tengo porque la pago todos los meses religiosamente, y en cuanto me atraso un solo día, me la cortan. Cuando eso pasa no cierro calles, sino que me avergüenzo, saco dinero de dónde puedo y voy a pagarla. Y espero, alumbrándome con velas y metiendo hielo en la refrigeradora para que no se me dañe la comida, que vuelvan a reconectármela.

Yo no tengo subsidio, ni mis hijos tienen becas. No pido que nadie me solucione la vida. Yo no creo que nadie tenga la obligación de subvencionarme.

A mí, mi señor padre me enseñó que las cosas cuestan plata. Que el dinero se gana con sudor y algún que otro amago de infarto. Que si no tienes dinero para pagar algo, te jodes y no lo tienes. Mi padre me enseñó que uno solo se endeuda por una casa o por un carro. Que los electrodomésticos duran montones de años y que si no tienes para cenar jamón en Navidad, cenas un par de huevos fritos. Mi padre me enseñó que un ladrón es un ladrón, apellídese como se apellide y robe la cantidad que robe. Y que los sobornos son robos. Y que los corruptos son ladrones. Y que tan corrupto es el que usa las donaciones para arreglar iglesias o escuelas como aquel que las usa para comprarse un yate o para pagarse una operación estética o comprarse unas zapatillas último modelo.

Yo exijo que empiecen a llamar las cosas por su nombre, los que roban luz son unos caraduras. Los que cierran calles son unos delincuentes. Los que agreden a un pobre tipo exigiendo que les regalen cosas son unos canallas que merecen pagar por ello.

Yo exijo que se deslinden responsabilidades por la muerte del pobre muchacho que se vio envuelto en un disturbio sin comerlo ni beberlo. Y exijo que los responsables, sean estos quien sean, paguen por ello. Pero también exijo que dejen de acusarnos a los que sí cumplimos nuestra cuota de responsabilidad civil de ser unos desalmados por exigir que todos cumplamos con ella, todos, los ‘pobres' también. Exijo que dejen de subvencionar a vagos, maleantes y gentes de mal vivir. Exijo que los que no cumplan su parte en el pacto social vayan presos, me da igual en el extremo en el que se encuentren. Tanto los pobres como los ricos no solo tienen derechos, también tienen deberes, todos los tenemos.

Si aceptas coimas, preso, si robas una gallina, preso. Luego veremos a ver si mejoramos la justicia y equilibramos penas. Pero exijo que dejemos que tratar con paños calientes a los que delinquen, porque son pobrecitos, o porque son mis amigos.

Exijo que todos y todas se partan el lomo como nos lo partimos muchos. Y exijo que dejen de normalizar el robo y la sinvergüenzura.

Yo exijo que los que no aportan dejen de recibir, que los que no suman, dejen de restar. Yo exijo que dejen de exigir.

COLUMNISTA