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18 de Oct de 2019

Cultura

No es solo ficción

Como decía Karl Marx, ‘si las cosas fueran como se presentan, la ciencia entera sobraría'

Hace unos días hubo un pequeño debate en Twitter porque alguien señaló la normalización del acoso sexual en la famosa caricatura de Pepé Le Pew, el zorrillo de la Warner Brothers que vivía persiguiendo a una gata con la que estaba obsesionado. Unos decían que los valores de hace 40 años eran diferentes, que los niños no se daban cuenta, que hoy en día vemos mensajes negativos en todos lados y que si es así, muchos dibujos animados están mal. Días antes leía otra discusión sobre Ross Geller, uno de los protagonistas de la popular serie televisiva ‘Friends'. Ya no recuerdo sobre qué discutían, pero las mujeres lo criticaban, los hombres lo defendían y una señora decía: ‘Ross es un personaje. No existe. Da igual'. Otros dirán que la gente no tiene nada que hacer, que se están tomando todo muy a pecho y que ya no disfrutamos de las series y películas porque a todo le encontramos algo político o un tema por el cual discutir.

Y no nos engañemos, es cierto que lo de la corrección política es como un Frankenstein que ha escapado de nuestro control, pero también es cierto que el análisis y la crítica de la cultura (que en parte escudriña el discurso de las prácticas cotidianas, por lo que requiere hilar fino) puede resultar para muchos una exageración morbosa que busca la quinta pata al gato. Pero como decía Karl Marx, ‘la manera como se presentan las cosas no es la manera como son; y si las cosas fueran como se presentan, la ciencia entera sobraría'. En este caso, ninguna creación cultural, trátese de una serie de TV, un edificio, un par de calzados, una canción o una pintura, se agota en su forma percibida, sino que refleja el contexto sociohistórico en el que ha sido pensada, además de que tiene un efecto en la realidad material, en la subjetividad individual y en los imaginarios sociales, aunque creamos que sólo es arte o entretenimiento.

Aunque la recepción (es decir, la interpretación y el efecto) de los mensajes en determinada producción cultural se ve afectada por las características sociodemográficas del público, en la cultura nada es neutral ni inocente, porque el poder es un elemento inherente a ella. En este sentido, la cultura es política porque expresa las relaciones sociales que se dan en determinado modelo político-económico, a la vez que normaliza el orden social como natural e inevitable. Así como la cultura puede ser un medio para conseguir más poder, el poder es un medio para influir en la cultura.

Ello no quiere decir que el creador de una cómica o de una película con mensajes sexistas o racistas conspire conscientemente contra la equidad entre los sexos o contra las personas de una etnia en particular, pero los artistas y creadores no nacieron en una burbuja, sino que también son influenciados por una cultura, una sociedad y determinadas ideas que luego se ven reflejadas en su trabajo como parte del círculo interminable en que cada uno de estos elementos se retroalimenta uno al otro.

De hecho, es común que cuando hablamos de educación, pensemos en escuelas e instituciones, o en mantras como ‘la educación viene de casa', pero la cultura también nos educa, pues ella es a los seres humanos lo que el agua es a los peces: ocupa y es todo nuestro entorno aunque no seamos 100% conscientes de él. A este respecto, las teorías del interaccionismo simbólico explican que los sujetos humanos actuamos sobre nuestro entorno y sobre los demás basándonos en los significados que interiorizamos de ellos, y estos significados los adquirimos por medio de símbolos implícitos en el lenguaje verbal o no verbal, presente también en el contenido con el que pasamos el rato.

Las producciones culturales que ‘consumimos' sí importan, pues la comunicación no es una simple transmisión de mensajes con significados concretos; es también el medio por el cual el individuo y la sociedad se construyen mutuamente. Por eso, cuando alguien dice que extraña los tiempos cuando el cine y la TV eran simple entretenimiento, sólo está diciendo que extraña los tiempos en que nadie se detenía a reflexionar sobre los mensajes, pero éstos siempre existieron.

COLUMNISTA