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14 de May de 2021

Cultura

Guillermo Moreno, un pintor que no es artista

El español exhibe ‘Un flâneur al volante', una muestra con 20 piezas, en la galería Arteconsult, hasta el 9 de noviembre

Guillermo Moreno (Guipúzcoa, 1972) toma café tibio mientras conversa. Improvisa un espacio para hablar de su nuevo trabajo, en la galería donde había debutado el día anterior. ‘¿Estáis cómoda? Pues comencemos', indica. Moreno pinta porque busca, porque observa, porque viaja. Su obra revela una inquietante sensación de movimiento, dice que su vida es ‘una constante transición'. Precisamente de eso se trata su más reciente proyecto: ‘Un flâneur al volante', que desmenuza doce obras pequeñas y ocho grandes, en Arteconsult, San Francisco, hasta el 9 de noviembre. Una muestra en la cual el paisaje, la ligereza y la travesía se producen en el lienzo.

Moreno es un flâneur , que en francés significa paseante, que no cree en la inspiración para la ejecución de su obra. ‘Creo en la fluidez. Creo en la constancia,' afirma, una premisa que el curador Juan Carlos Román percibe al plantarse frente a uno de sus cuadros. ‘Al contemplar las pinturas de Guillermo Moreno, el espectador tiene la sensación de que está de viaje, que se mueve, que aquello que observa es producto de una cierta transitoriedad', describe.

El pintor español imprime en esta obra carreteras, vehículos, paseos sin rumbo ‘con los que podemos conectar e interiorizar, esos que Marc Augé (antropólogo francés) define como ‘no-lugares”, explica Román en el folleto de la exhibición.

‘Los ‘no lugares' de Guillermo Moreno producen una cierta angustia que parece situarse en el imaginario de la pintura flamenca contemporánea', sentencia.

Para Moreno, el ser artista es ‘aquel que vive del arte', concepto que no adopta. ‘Soy pintor porque es mi oficio. Es lo que me sale hacer. Que una persona pinte no significa que viva del arte', matiza. Cuando tenía siete años de edad pintó su primer cuadro. Una vez un galerista de Mallorca lo convocó para proponerle un cambio en su técnica. ‘Te tengo dos noticias: la buena es que pintas muy bien y la mala es que pintas muy bien. Lo que tienes que hacer es quitarte la intención de querer agradar al público', le dijo ese experto a Moreno invitándole así a dejar a un lado la figuración y a incorporar lo abstracto. Consejo que el español tomó, a medias. ‘Esto me hizo replantearme. Dar una vuelta. Pero no pudo realmente conmigo porque yo necesitaba poner una figura específica', sonríe.

Conforme va creando Moreno va imaginando. Es un pintor de memoria que plasma recuerdos con su paleta de ‘colores fetiche' que van desde tonos azules hasta el rojo. ‘¿Que si cuando estoy dentro del taller me importa lo que sucede en el exterior? Tal vez, no mucho. Pinto en un garaje, oscuro pero muy ordenado, desde hace más de veinte años', resalta.

El autor destila cierto rechazo a la tecnología. ‘Ayuda pero sí es un poco tirana', dice, ‘los viejos esquemas van a seguir. Es igual que el libro escrito, no lo cambiaremos por un e-book. Hay que calibrar sus bondades muy bien y saber aprovecharlos. Las nuevas generaciones están empezando desde muy temprano en lo digital. Debemos tener cuidado', advierte. Por otro lado, no imagina participar en una exposición digital, no por ahora. ‘No podría usar el Instagram como galería. No se aprecia igual, la fotografía debe ser perfecta y nunca lo es. La puja tampoco es igual', añade.

‘¿Que si creo en la responsabilidad del pintor? Yo creo que sí. Yo no digo que mi obra deba ser pedagógica o vaya a revertir la sociedad. Los pintores como nosotros, que estamos a nivel medio-medio, no tenemos esa posibilidad. Lo que sí podemos es motivar a los artistas jóvenes, darles consejos. Que se interesen por la pintura', responde.

Para el hombre, que si no pinta es académico, el mercado del arte no es el mismo de antes, al menos no en su tierra. Antes, en España, la clase media podía permitirse comprar un cuadro al año. Ahora es exclusiva, es para la gente que tiene dinero', plantea. ‘¿Que cuánto le dura la vida a un pintor? Si tienes pasión y amor, los números le dan hasta el fin de sus días'.